Obradoiro, año IV

El Blusens Monbus mezcla clásicos y novedades para subir un peldaño en la ACB en la cuarta temporada desde que resucitó con una sentencia del Supremo

Presentación del Obradoiro en el Hotel Monumento San Francisco el pasado 13 de septiembre.
Presentación del Obradoiro en el Hotel Monumento San Francisco el pasado 13 de septiembre.ANXO IGLESIAS

La pretemporada deja luces y sombras, alguna lesión recuperable, sistemas por interiorizar y la sensación de que el Blusens Monbús, el Obra de toda la vida, sale en la comparación bien parado ante sus rivales por la permanencia en la ACB, que seguramente son más que nunca: las estrecheces económicas han rebajado el nivel de una liga que en Fontes do Sar comienza el próximo domingo ante el Manresa.

“Creo que tenemos mejor equipo que el año pasado”, anticipa Pepe Casal, que lo ha sido todo en el Obradoiro, por ejemplo técnico del equipo en su primer ascenso a la máxima categoría, hito del que se acaban de cumplir 30 años. Alberto Blanco era entonces un niño, pero ya le ha dado tiempo a conocer las aristas del baloncesto. Y a pilotar la dirección deportiva del club en su año más crítico, aquel en el que de la nada armó un equipo ACB.

Pocos llegan a su nivel de scouting, así que semeja un buen observador para hablar del actual plantel. “Hay una cuestión importante —concreta Blanco— y es que aunque hayan llegado muchos jugadores nuevos la estructura se mantiene. Andrés, Corbacho, Kendall y Junyent siguen, serán el faro del grupo porque además hablan idiomas y ayudarán a que los otros se integren. Les explicarán lo que significa el Miudiño”, la tonadilla que une a la gente con sus jugadores, a la calle con el parqué. La misma copla que en el último spot de Obradoiro Moncho se esfuerza en enseñar a los recién llegados.

El club de Santiago sale bien parado en la comparación con otros de la zona baja

“El público en Sar ha ganado partidos”, resuelve Casal para recordar que la afición estuvo presente para sellar la continuidad en la ACB y aportó en verano para que ese premio se concretara con la conversión del viejo Club de Amigos en sociedad anónima como manda la ley. Ahora toca subir peldaños y subyace el sueño de acariciar los playoff.

La ACB ya no es la liga europea con mayor potencial económico. “Rusia y Turquía andan un paso por delante”, coinciden Casal y Blanco. Se retoman viejos caladeros como la NCAA americana, el ingente vivero universitario del que llegan a Santiago tipos como Buford o Hummel. Y atiende a ligas menores. El tunecino Mejri llega de Bélgica y el checo Pumprla sólo ha jugado en su país. Los dos tienen 26 años. “Puede que en lo económico pasemos a ser una Liga LEB de buena calidad, pero aparecerán jugadores buenos, gente que nadie se atrevía a traer, pero que crecerá y dará buen rendimiento”, presagia Blanco.

Para suplir la baja de Hummel, regresa Hopkins (39 años) como temporero

En ese perfil se maneja el Obradoiro. A Rafa Luz, el base que jugó el año pasado en Alicante, y que dará el relevo a Andrés Rodríguez, lo encontró Blanco en “un pabellón perdido en Sao Paulo”. Se lo llevó a Málaga, donde no pudo consolidarse en el primer equipo. “Va a ayudar. Es potente, muy físico, entrena al límite, tira bien y puede jugar de escolta”, explica. “Luz será más regular que Milt Palacio. Y Sanz, el tercer base, me parece ambicioso e igual rasca minutos”, apostilla Casal.

En las alas el elenco es notable. “Corbacho es la referencia absoluta. Es clave que siga creciendo. Pumprla le dará respiro cuando no esté bien y va a sorprender porque trabaja muy bien el poste bajo de fuera a dentro. Buford asumirá un rol anotador y Dewar es un acierto, americano blanco, centrado con gran experiencia. Mateo lo conoce y sabe lo que aporta a un vestuario”, describe Blanco.

Siete años en Francia, uno antes en Dinamarca. Ben Dewar tuvo que parar al final de la pasada campaña con el Lucentum para reparar el cartílago de la rodilla derecha. Comenzará la Liga, pero sin apenas probarse con sus compañeros. “Es experto, se pondrá a tono pronto y su lesión vino bien para que Buford, que nunca jugó fuera de Estados Unidos, dispusiera de tiempo para adaptarse”, sostiene Casal, que sólo tiene dudas respecto a la aportación de los pivots. Ahí la lesión de Hummel, operado de menisco y con mes y medio de baja por delante, compromete parte de la planificación inicial del club, que ya ha llamado a Hopkins (39 años y tercera temporada en el equipo) para que se incorpore como temporero con un contrato de dos meses.

Cobrará importancia el rol de Levon Kendall en el inicio de la campaña. “Creo que voy a tener más responsabilidad así que trataré de subir mi nivel”, asume el canadiense. “En el baloncesto moderno —explica Blanco— necesitas un cuatro que abra el campo porque si no apenas hay espacios. Hummel ahí es de los mejores porque es listo y tira bien. Kendall ha mejorado mucho esa faceta”. Trabajo es lo que necesita el gigante (2,16 metros) tunecino Salah Mejri, que se reveló como un gran taponador en los Juegos Olímpicos, pero también ha mostrado una peligrosa tendencia a cargarse con faltas inocentes. “Su fichaje es una apuesta”, estima Casal. Así las cosas, cuando el balón vaya a la pintura Oriol Junyent seguirá donde siempre. La última liga la jugó con un menisco roto y fue decisivo. Veterano, no es un atleta, tampoco un fajador, pero tiene algo que no se enseña: clase y capacidad para leer el juego.

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