Una política más fragmentada en Euskadi

A día de hoy, parece inviable una apuesta conjunta de PNV y Bildu por la soberanía

Delegaciones del PNV (derecha) y Bildu, durante una reunión que mantuvieron en Sabin Etxea en mayo de 2011.
Delegaciones del PNV (derecha) y Bildu, durante una reunión que mantuvieron en Sabin Etxea en mayo de 2011.TXETXU BERRUEZO

Las diferencias entre Euskadi y Cataluña en lo que a los deseos de independencia se refiere no se limitan a ser sociales o históricas. También son políticas. La unidad que el Parlamento catalán ha evidenciado en la defensa de casi todo lo referente a su identidad brilla por su ausencia en el caso vasco, donde los partidos se decantan más por marcar diferencias con los adversarios. Se pudo comprobar en la pasada década y se puede refrendar en la actualidad.

La amplia mayoría con la que la Cámara catalana aprobó la propuesta de un nuevo Estatut, pese a la poda posterior por del Constitucional, contrasta con la polémica que en el Parlamento vasco motivó hace dos legislaturas el plan Ibarretxe, que salió adelante gracias a la mayoría de que entonces disfrutaban las formaciones nacionalistas y al que el Congreso cerró luego el paso radicalmente.

El escenario no ha cambiado en exceso. La manifestación del pasado martes evidenció la unidad de casi toda la clase política catalana en torno a la reivindicación de la independencia, opción por la que no solo se decanta el electorado nacionalista, sino también buena parte del PSC.

En Euskadi es algo impensable. A la oposición frontal del PP se sumaría el rechazo de un PSE que dista de los populares, pero también de sus compañeros catalanes. Ni siquiera los nacionalistas están unidos y aún a día de hoy, pese al cese del terrorismo y el distanciamiento de la izquierda abertzale de ETA, parece inviable una apuesta conjunta de PNV y Bildu por la soberanía. Los primeros son partidarios de “más autogobierno” y un nuevo estatus para 2015; los segundos plantean la ruptura con el escenario actual.

Las diferencias nacionalistas han quedado ya marcadas durante esta precampaña electoral. Mientras el PNV aboga por modular el concepto de soberanía, consciente de una realidad marcada por la crisis, la izquierda abertzale defiende una “declaración unilateral de independencia” si el Gobierno central mantiene “su cerrazón al abordar el conflicto político” vasco. Por ello, movilizaciones masivas como la celebrada en Barcelona resultan imposibles en Euskadi.

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