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¿Costa Dorada World?

El alcalde de Tarragona reivindica su marca para el parque

Trias no aclara si con la norma actual se puede usar el de Barcelona

El debate del nombre del macroproyecto de ocio, anunciado ayer por la Generalitat, se ofrece como uno de los primeros problemas que resolver por parte de autoridades y promotores. El nombre hace la cosa. La elección de Barcelona World para denominarlo es una apuesta por el tirón de la marca más potente que hay en España, según los expertos. Pero la decisión no gusta en Tarragona, donde las voces más serenas “invitan” a un cambio. En la capital catalana, a 100 kilómetros de donde se realizarán los seis complejos temáticos, está la voluntad de usar el nombre “en bien del país”. Pero hay un problema: el actual reglamento, en teoría, lo impide.

El alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros (PSC), pidió que se cambie el nombre del proyecto. “Es fruto de la improvisación y pedimos que se replantee. Este nombre demuestra centralismo y falta de reconocimiento de marcas consolidadas como Tarragona o Costa Dorada”, dijo.

Por su parte, el subdelegado del Gobierno en Tarragona, Jordi Sierra, también “invitó” a los promotores a “reflexionar sobre la importancia de destacar el nombre de Tarragona para hacer un justo reconocimiento a su ámbito local”. El tono combativo vino desde el PP. Alejandro Fernández, presidente provincial del partido, dijo que la elección “no deja de ser otra prueba evidente del centralismo de Barceluña [sic] que practica CiU”. “Port Aventura siempre ha sido una marca de éxito y no lleva el nombre de Barcelona”, puntualizó Fernández.

El alcalde de la capital catalana, Xavier Trias (CiU), valoró el impacto del proyecto durante la visita a un centro deportivo, que se realizaba casi al mismo tiempo que la rueda de prensa en el Palau. “Si quieren utilizar el nombre de Barcelona estoy encantado”, aseguró Trias, que, según un portavoz, conocía la iniciativa.

El problema es que, según el reglamento de uso de la marca Barcelona aprobado por el Ayuntamiento en julio, el megacomplejo no podría llevar dicho nombre. La normativa dice que solo se puede utilizar con relación a productos o servicios vinculados al municipio o su zona de influencia metropolitana y que solo se puede usar como signo secundario o accesorio. En este caso, Barcelona se usa como principal.

Desde el Consistorio barcelonés se limitaron a asegurar que se actuará “en cumplimiento de la responsabilidad que le otorgan la ley y el reglamento”, aunque consideran que “no habrá dificultades para llegar a un acuerdo favorable entre Barcelona y Cataluña”.

El texto actualmente se encuentra en periodo de alegaciones, por lo que CiU podría intentar realizar un cambio, un extremo que no confirmó el gobierno municipal. Los grupos del PSC, Iniciativa y UxB en el Consistorio criticaron el uso de la marca Barcelona en un proyecto que, consideran, se aleja del modelo de ciudad del conocimiento. El PP, por su parte, cree que se da el nombre y no se recibe beneficio económico para la ciudad.

Josep Francesc Valls, catedrático de mercadotecnia de ESADE, cree que es inteligente ligar Barcelona al nuevo proyecto. El centro realizó sendos estudios para la Generalitat y Barcelona sobre sus marcas. “La fusión enterraría la idea de sol y playa y se pasaría a una marca de segunda generación, un cluster internacional de ocio”, explicó. “La marca Barcelona es la única que puede aglutinar un proyecto así”, puntualizó.