Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un artista cruzará Europa al volante de una cámara estenopeica con ruedas

Todos somos nómadas”, se suelta el artista, que ha conseguido reunir “en tiempo récord” algo más 2.300 euros para echarse a la carretera

La obra de Iago Eireos (Lugo, 1980) no cabe en un bolsillo. Sus fotografías analógicas acaban sobre soportes plásticos tradicionales, como la madera o la tela, mucho más pesados y tercos que un papel baritado común. Como le hacía falta un vehículo para ir con sus piezas de un lado a otro, hace un tiempo se compró una furgoneta de segunda mano, nada raro. La ocurrencia vino luego: si perforo un extremo y coloco la emulsión sensible en el otro, debió pensar, la zona de carga se convierte en una cámara estenopeica, la más elemental de las cámaras fotográficas, sin necesidad de lente, y además tiene ruedas y es lo bastante grande como para poder usarla también como laboratorio.

Entre el dicho y el hecho hubo mano de obra. La parte de chapa y pintura se la pidió a los alumnos de un centro de Formación Profesional de su ciudad, que también se encargaron de adaptar el interior “de paso que hacían prácticas”, y la rotulación se la despachó a modo de patrocinio una empresa del ramo. Y así sucesivamente. El resultado está aparcado en alguna calle de Lugo esperando turno. Se llama Pinhole Van y en dos semanas iniciará un viaje sin rumbo por el sur de Europa. El proyecto se llama On the Road. Esta vez los mecenas han llegado a través de la Red.

“Todos somos nómadas”, se suelta el artista, que ha conseguido reunir “en tiempo récord” algo más 2.300 euros para echarse a la carretera al volante de una cámara de fotos. “Es más de lo que esperaba, la verdad. Nunca había probado el crowdfunding y ha funcionado. Sin ánimo de abusar, creo que no será la última vez que lo haga”, confiesa. Aún le queda algo más de una semana para que en www.goteo.org le cierren el grifo de la primera fase de financiación y ya ha pasado el corte. Pedía entre 2.100 y 3.050 euros a cambio de las clásicas recompensas, que en su caso van desde una mención en la web hasta una copia de 100x70 en gelatina de plata o un taller de fotografía analógica dentro de su particular furgón estenopeico. “A ver si ahora no baja el ritmo”, bromea.

Sabe cuándo saldrá y cuándo estará de vuelta, más o menos a finales de diciembre. Lo que no quiere es planificar la ruta. Al menos, no del todo. “La referencia a la novela de Jack Kerouac, On the Road, no es gratuita”, aclara. “Quiero que el propio camino vaya marcando la pauta de la experiencia: España, Italia, Croacia, Francia, quién sabe. Se trata de fotografiar los edificios que me vaya encontrando en la carretera, esas islas arquitectónicas que van apareciendo y que remiten de alguna manera a la idea de hogar: moteles, restaurantes, hoteles, gasolineras, áreas de servicio”.

El álbum del viaje se convertirá en el catálogo que recibirán en su casa los mecenas que hayan puesto más de 25 euros. Las copias en gran formato también se expondrán al público en una sala de Móstoles en junio del año próximo.