Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Ford retoma la producción un mes después y se prepara para el Kuga

La fábrica mantiene el grueso del empleo pese a la fuerte caída de ventas

La fabricación de motores es la única que se ha mantenido en Almussafes durante el mes de agosto.
La fabricación de motores es la única que se ha mantenido en Almussafes durante el mes de agosto.

La planta de Ford de Almus-safes volvió ayer al trabajo tras cuatro semanas en las que casi toda la producción se vio interrumpida con motivo de los ajustes introducidos por la multinacional por la caída de ventas. La factoría prepara ahora el lanzamiento del Kuga, el nuevo todoterreno de la marca del óvalo, del que fabricara dos modelos (con unas 18 variantes), fijado para el 15 de octubre. El vehículo se sumará al monovolumen C-Max, que se produce desde hace dos años en la planta en sus dos modelos de cinco y siete puertas. Y, si todo sigue según lo previsto, dentro de un año comenzará la fabricación de la Transit, la furgoneta de Ford que, como en los dos casos anteriores, Almussafes fabricará en exclusiva para Europa.

El lanzamiento de nuevos vehículos y la inversión realizada y comprometida para adaptar la planta a sus características, que Carlos Faubel, secretario general de UGT en la fábrica estima que rondará los 814 millones, aplacan la preocupación por la negativa evolución de las ventas. Un problema que afecta a todas las compañías de automóviles y que es especialmente intenso en Europa, donde se destina en torno al 85% de los automóviles que salen de Almussafes —el porcentaje ha crecido por el desplome del mercado español—.

La debilidad del mercado ha alterado el objetivo de producción

La factoría espera cerrar 2012 con una producción de 140.000 unidades, cuando el horizonte que se contemplaba al cerrar el acuerdo de inversiones, en 2007, era de 300.000 a 350.000 vehículos al año. Ese es también el récord de producción de Almus-safes, alcanzado la pasada década. El fenómeno es europeo: las ventas en el continente han pasado de 17 millones al año antes de la crisis a menos de 13 este año.

La debilidad del mercado ha desbaratado el objetivo de producción establecido en el acuerdo entre empresa y trabajadores, pero no el de las inversiones, lo que Faubel considera una garantía de continuidad. La menor producción llevó a la eliminación del tercer turno, a la aprobación de expedientes de regulación de empleo (ERE) temporales y a un descenso global del empleo: de 7.000 trabajadores que tenía la fábrica en 2007 se ha pasado a unos 6.100.

El descenso se ha producido mediante jubilaciones y bajas incentivadas. “No ha habido despidos traumáticos”, destaca Faubel. En noviembre se reincorporarán, con las condiciones que tenían, los últimos 40 trabajadores afectados por el ERE acordado hace dos años y medio, que alcanzó a 200 personas.

 

Más información