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Shakespeare, femenino plural (dentro de lo que cabe)

Mujeres de Shakespeare es un despliegue de pirotecnia juglaresca sobre un eje temático

Javier Vallejo

Podría haber hecho un espectáculo similar con las protagonistas femeninas de Lope, que tienen, alguna de ellas, más carne y más médula, pero, después de haber revisitado nuestros clásicos con Lazarillo de Tormes, El pícaro, La sombra del Tenorio, El Corbacho y El caballero de la palabra, Rafael Álvarez, El Brujo, ha preferido cambiar de orilla y hacerle una visita al Cisne de Avon, que ya tocaba.

Pero si su montaje en torno a la creación del Quijote era un ejercicio de especulación formidable en el que lo cierto se fundía indisolublemente con lo fabulado, Mujeres de Shakespeare es más bien un despliegue de pirotecnia juglaresca sobre un eje temático del que el actor de Lucena se aparta a voluntad para volver cuando le place. Gran heredero de los bufones de antaño, El Brujo habla del autor de Noche de reyes y de sus personajes con tanto respeto como sana ironía, sin esa reverencia fastidiosa que gastan tantos exégetas. Al bufón corresponde, por convenio laboral, ver el revés de todas las cosas, decirle al rey que su majestad anda muy venida a menos y aseverar, como asevera él, que Harold Bloom "ha llegado a tal grado de empatía con Shakespeare que ya no sabe si es él mismo o fue Shakespeare quién escribió Hamlet"

Mujeres de Shakespeare

Autor, director e intérprete: Rafael Álvarez. Música original y vestuario: Javier Alejano. Luz: Miguel Ángel Camacho. Escenografía: Roberto García. Teatro Alcázar Cofidis. Del 15 de agosto al 23 de septiembre.

Entre discursos bienhumorados sobre la relación entre el teatro isabelino y la fiesta de los mayos, sobre la identidad hipotética de la misteriosa Dama Oscura a la que están dedicados los sonetos 127 y subsiguientes, sobre la cuestión del estilo en el drama y sobre la supuesta superioridad emocional femenina, El Brujo intercala, como quién no quiere la cosa, excursos de rabiosa actualidad sobre la política y la cultura patrias, en medio del general regocijo: "Rajoy", dice, "es un enigma cuántico: puede estar en dos posiciones distintas a la vez, y al mismo tiempo en ninguna de ellas. A Rajoy no lo entiende ni Punset".

Mujeres de Shakespeare es un espectáculo de estilo, hecho a la manera de otros de su autor e intérprete pero con una trabazón menor, lleno de reflexiones breves y de apuntes temáticos que podrían cribarse para desarrollar con otra amplitud los más sugestivos. A pesar del título, el espectador no oirá palabra alguna sobre Ofelia, las hijas de Lear, Lady Macbeth ni Titania. Salvo Julieta, las antagonistas más célebres de las obras shakespearianas son orilladas por El Brujo, que prefiere, con buen criterio, poner el foco sobre Rosalina, coprotagonista de Cómo gustéis, personaje cuyo nombre es también el de la primera novia de Romeo y el de la dama de ojos negros de Trabajos de amor perdidos, en cuya belleza esquiva Bloom cree ver la de la citada Dama Oscura.

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Sobre la firma

Javier Vallejo
Crítico teatral de EL PAÍS. Escribió sobre artes escénicas en Tentaciones y EP3. Antes fue redactor de 'El Independiente' y 'El Público', donde ejerció la crítica teatral. Es licenciado en Psicología, en Interpretación por la RESAD y premio Paco Rabal de Periodismo Cultural. Ha comisariado para La Casa Encendida el ciclo ‘Mujeres a Pie de Guerra’.

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