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El cámping de Ons será privado

La Xunta licita la gestión del recinto con el rechazo de campistas veteranos

Campistas en el área de acampada libre de la isla de Ons que será privatizada.
Campistas en el área de acampada libre de la isla de Ons que será privatizada.

Es de los muy escasos lugares de España donde la acampada aún es gratuita y de gestión pública, pero el vestigio parece estar a punto de desvanecerse. La isla de Ons dejará de tener un camping de gestión pública, como se venía rumiando desde hace un lustro y para desilusión de románticos, que tendrán que ver como una empresa privada levanta bar y recepción, y además cobre tarifas. La Xunta ha abierto ya el plazo de alegaciones para el llamado anteproyecto de explotación, acondicionamiento y mejora de las instalaciones para el servicio a los campistas, con un presupuesto máximo de 780.000 euros y un periodo de concesión de 30 años.

El anuncio se publicó el viernes y se antoja goloso. Tres empresas se interesaron ya ayer por las condiciones del proyecto, a pesar de que aún no ha trascendido el canon anual que deberá pagar el ganador del concurso —el montante enunciado es solo por la construcción de las instalaciones, según señalan fuentes del parque nacional Illas Atlánticas—.

Desde el parque también señalan que las condiciones del recinto, que se levantará en el área elevada del Chan da Pólvora, serán las que fija la normativa para los de tercera categoría. De cumplirse a rajatabla, habría que montar también un supermercado, llevar agua caliente y poner tomas de energía eléctrica. Sería probablemente la estocada definitiva al acuartelamiento jipi que en los últimos 20 años ha ido cediendo terreno al rigor normativo, al que ha obligado la popularización del parque y el aumento de visitas. El cupo actual está en 200 personas, que piden plaza a través de Internet.

El personal del parque ya no está por la labor de ocuparse del cuidado del área, la recogida de basuras y el ocasional desmadre nocturno en los picos de visitas en verano. En tiempos fue una tarea en la que colaboraban mano a mano con los campistas veteranos, uno de los cuales llegó a diseñar un programa informático para la gestión de las reservas. “El parque se ahorrará más de 40.000 euros”, señala un directivo, que explica que además es necesario adaptarse a la normativa, aprobada en 2006. “Serán profesionales, no como nosotros. Además hemos tenido quejas de la asociación gallega de camping por competencia desleal, que eso a la gente se le olvida”, apunta.

El proceso no será un camino de rosas. La asociación Acampa en Ons, creada en 2007 cuando surgieron los primeros rumores sobre la privatización, avisa de que presentará alegaciones al anteproyecto. Entienden que al igual que los albergues juveniles tienen una normativa propia, el Chan da Pólvora podría salvarse de la regulación habitual. “Debería ser un servicio público, gestionado por la administración. No tiene por qué enriquecerse una empresa privada. Y si hay que cobrar, se calculan gastos de personal, se consultan las tablas de evolución de la afluencia de campistas y se les cobran dos euros. Además los gastos son poca cosa, ¿no se han gastado seis millones en el edificio Cambón [sede del parque, en Vigo]?”, señala un portavoz.