Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cataluña pide el concierto económico sin el apoyo del PSC ni del PP

Mas afronta la negociación en Madrid con Esquerra e Iniciativa como únicos aliados

El presidente justifica el rescate porque Cataluña recibe del Estado menos de lo que paga

Ernest Maragall se desmarca de la disciplina del PSC y apoya el concierto

En plena tormenta por la petición de rescate de la Generalitat la petición de rescate de la Generalitat, el presidente Artur Mas consiguió ayer que el Parlamento catalán aprobara su propuesta de un nuevo modelo de financiación para Cataluña similar al concierto económico vasco. Mas puso la consecución de esta nueva financiación como un objetivo “de país” y aseguró que sería “la solución a casi todas nuestras necesidades”, un argumento que solo convenció, y con matices, a Esquerra Republicana y a Iniciativa per Catalunya.

La propuesta de ayer debe servir de base para una negociación futura con el Gobierno de Mariano Rajoy, que hasta ahora no ha mostrado ninguna intención de ceder a las exigencias catalanas. Además de la galopante crisis económica, Mas tendrá la dificultad añadida de que ni el Partido Popular ni el Partit dels Socialistes votaron a favor de su propuesta de financiación.

Iniciativa exige que el pacto fiscal no se disocie de los recortes sociales

En el País Vasco, en cambio, tanto socialistas como populares han apostado siempre por el modelo de financiación del concierto. A lo sumo, Mas logró ayer que el PSC avalara que Cataluña necesita un modelo propio de financiación que establezca límites a la solidaridad para reducir el déficit fiscal existente. Los populares consideran que el modelo que reclama Cataluña va contra España y asegura un “choque de trenes”. Con este panorama, Mas se enfrenta a una negociación con el Gobierno central en el que no tendrá el apoyo de ninguno de los dos grandes grupos del Congreso.

La anunciada petición de rescate para hacer frente a unos vencimientos de 5.770 millones alteró notablemente un pleno monográfico en el Parlamento y que CiU había diseñado al detalle para realzar el perfil del presidente de la Generalitat en un momento en que la falta de liquidez y la mayoría absoluta del PP en el Congreso restan cualquier margen de maniobra al Gobierno catalán. Y, aunque se resistió a hablar de “rescate”, el presidente no tuvo más remedio que acabar refiriéndose a la situación por la que atraviesan las arcas de la Generalitat.

Mas insistió, ante una escéptica oposición, en que acudir al fondo de liquidez para las comunidades autónomas no implica rescate y, menos aún, una intervención. “No nos van a intervenir porque si esto ocurre España entrará en una fase mucho más complicada, y esto en Madrid lo saben”.

Además, el presidente llevó el agua a su molino para defender la petición de un rescate: “Como catalanes, pagamos muchos impuestos, por lo que tenemos derecho a que el Estado nos dé respuestas”.

La propuesta de financiación aprobada por CIU, ERC e ICV y por un PSC que apoyó algunos puntos y se abstuvo en otros, concluye que la Generalitat sigue estando mal financiada y que hace falta un nuevo sistema que implique un “cambio de modelo”. El objetivo sería lograr la plena capacidad de decisión de todos los tributos pagados en Cataluña, a través de un modelo de financiación “propio” y acabar con el régimen común que rige la actual financiación de Cataluña.

La petición catalana

Hacienda propia: La Agencia Tributaria de Cataluña será “la única Administración responsable” que asumirá la gestión completa de todos los tributos soportados en Cataluña.

Competencias: Esta agencia tendrá “plena capacidad” para decidir y atribuciones para organizar y ejercer sus funciones. “Debería colaborar” con otras Administraciones locales, estatales y europeas especialmente para luchar contra el fraude.

Política fiscal: La Generalitat tendrá “plena capacidad” y responsabilidad para decidir sobre todos y cada uno de los impuestos, asegurando el principio de progresividad fiscal.

La aportación catalana: La Generalitat pagará al Estado las competencias o los servicios comunes que afecten a Cataluña y en concepto de cooperación interterritorial. La aportación se acordará bilateralmente y se revisará cada cinco años.

La gestión correspondería a la Agencia Tributaria de Cataluña, que debería “colaborar” con otras Administraciones en la lucha contra el fraude. La Generalitat se reserva la plena capacidad normativa sobre todos los impuestos y, a diferencia de lo que ocurre en el País Vasco, que solo paga por las competencias que recibe, se establecería una aportación “en concepto de cooperación interterritorial” cuya cuantía se decidiría de forma bilateral.

El PSC apoyó todos los puntos de la declaración y se abstuvo en la reclamación de una hacienda propia para Cataluña, sobre su plena capacidad para ejercer estas funciones. También se abstuvo sobre la cuota que debería devolver Cataluña al Estado por los servicios que recibe y la aportación en concepto de cooperación interterritorial. En todos estos apartados el PP votó en contra.

Alicia Sánchez-Camacho, pese a la negativa de apoyar a Mas, dejó claro que tendrá su ayuda para negociar ante el Gobierno central.

Los socialistas optaron por no votar nada que no puedan defender posteriormente en el Congreso. Y, sobre todo, intentaron dejar claro que defienden una nueva financiación que sirva para mejorar las finanzas catalanas, “no para hacer gimnasia independentista”, según dijo la diputada Rocío Martínez-Sampere. El primer secretario, Pere Navarro, culpó a CiU de no poder ir más allá. “Estamos satisfechos porque se ha llegado a un amplio acuerdo sobre el pacto fiscal, una necesidad que nosotros siempre hemos defendido. Pero lamentamos que el Gobierno no haya querido ir más allá para lograr nuestro apoyo a la totalidad del documento”, dijo tras finalizar el pleno. A los socialistas les surgió un nuevo problema. El diputado Ernest Maragall, alineado con el sector más catalanista del partido, rompió la disciplina del grupo y votó favorablemente al concierto económico.

Sin embargo, los grandes socios de CiU en la aventura del pacto fiscal serán, pues, Esquerra Republicana e Iniciativa. El ecosocialista Joan Herrera llamó a no disociarlo de la grave crisis económica. “No podemos parecer los músicos del Titanic”, pidió a Mas. El republicano Joan Puigcercós pidió a CiU ir más allá: “Nuestro objetivo es no mendigar nunca más. El único camino es el de la independencia”.

Más información