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La capitalidad de Sevilla amenaza el equilibrio interno en el PP de Zoido

Los alcaldes de la capital y de Málaga mantienen posturas irreconciliables

Zoido ante del Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta
Zoido ante del Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta

Todos los gestos que el nuevo presidente del PP de Andalucía, Juan Ignacio Zoido, hizo para despejar de recelos su proclamación como sucesor de Javier Arenas no parecen haber sido suficientes para situar el equilibrio territorial fuera de la cuerda floja. Los rifirrafes de declaraciones que en los últimos días se han cruzado Zoido y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, son el botón de muestra.

 

Las reticencias que el munícipe malagueño expresó en un primer momento a la designación de Zoido —“está ya muy ocupado”, dijo— obedecen en realidad a los resquemores hacia el poder de Sevilla y al centralismo autonómico. El proyecto irrenunciable de Zoido, como alcalde, de que Sevilla tenga un estatuto de capitalidad, va a tener siempre en contra al PP de Málaga, y muy particularmente a su alcalde, Francisco de la Torre. Los dos podrán afirmar insistentemente en que sus relaciones son excelentes, pero chocarán cada vez que se ponga el asunto sobre la mesa, como ya ocurrió entre De la Torre y el anterior alcalde de Sevilla, al socialista Alfredo Sánchez-Monteseirín.

Los dos han dejado claro en los últimos días que sus posturas son radicalmente distintas. De la Torre insiste en oponerse al estatuto de capitalidad porque sostiene que “debilitaría a la comunidad autónoma” y otorgaría privilegios a Sevilla, al permitirle disfrutar de una financiación adicional que no tienen las demás ciudades. “¿Tiene sentido que Sevilla se plantee pedir más dinero adicional para tener más oxígeno presupuestario?”, se pregunta el regidor de Málaga, que asegura que en solo dos horas convencería a Zoido. “Si estos argumentos convencen a las piedras”, exclama.

De la Torre siempre ha cuestionado que Sevilla sea la capital administrativa de Andalucía, y dice que ya es suficiente premio serlo porque le da muchas ventajas.

Y desde el otro lado, Zoido dio el viernes el asunto por zanjado y recordó que la ley de capitalidad es una aspiración que han tenido las diferentes corporaciones de Sevilla, que es una “necesidad” que emana además del reconocimiento recogido en el Estatuto de Autonomía. El alcalde sevillano insiste en que peleará por conseguir el estatuto de capitalidad, “desde el máximo respeto y colaboración”. En medio de la refriega, el presidente del Partido Popular de Málaga y de la Diputación, Elías Bendodo, a quien Juan Ignacio Zoido nombró presidente del comité de gobiernos locales en el congreso, intenta echar balones fuera, con una consideración recurrente en caso de conflicto: “Ahora mismo hay otras prioridades”. “Los tiempos no están para filosofías y en su momento el Parlamento debatirá la ley de capitalidad”, afirma.