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Aparcar en el centro de Valencia es difícil, incómodo y caro

Un estudio publicado ayer revela la mala planificación de la movilidad

Un coche de la Policía Local cruzado sobre el carril bici en una calle de Valencia.
Un coche de la Policía Local cruzado sobre el carril bici en una calle de Valencia.

En el centro de Valencia se tarda en aparcar una media de 19 minutos según los usuarios. Casi el doble de lo que se considera aceptable, 10 minutos. El Real Automovil Club de Cataluña (RACC) publicó este martes su estudio sobre el aparcamiento público en el centro de Valencia que revela mala planificación de la movilidad. El estacionamiento en la zona azul suspende con un 4,3 y el subterráneo aprueba, aunque con deficiencias, con un 5,6.

LOS PROBLEMAS

Saturación del centro. Aparcar en superficie es barato en relación con el aparcamiento subterráneo y se satura la zona azul.

Parkings con deficiencias. Iluminación deficiente, barreras arquitectónicas para personas con movilidad reducida o plazas de aparcamiento estrechas.

Falta de un plan de movilidad sostenible. Escaso fomento del transporte público y otros medios con menor impacto.

Indisciplina de conductores. Dificulta la circulación y el tráfico.

Mala relación calidad precio. Escasa correlación calidad precio en los aparcamientos subterráneos del centro.

Para elaborar el estudio sobre Evaluación del aparcamiento público en Valencia centro han sido encuestados cerca de 500 usuarios. El 32,7% de ellos considera que no hay aparcamiento en la ciudad. Y es que aparcar en el centro es difícil. Dejar el coche en la zona azul resulta mucho más barato que meterlo en un aparcamiento subterráneo, por eso los usuarios pasan mucho tiempo intentando estacionar en superficie y con ello generan una congestión de tráfico mayor. El informe del RACC confirma el alto nivel de saturación de las plazas de aparcamiento en superficie durante todo el día.

El que encuentra dónde estacionar su coche no lo tiene todo conseguido, porque aparcar en el centro es incómodo. “Existen plazas donde resulta imposible estacionar el vehículo por sus reducidas dimensiones. También se observan plazas con dificultades para acceder al vehículo estacionado y para la apertura de puertas”, precisa el informe, que lo acompaña de fotografías donde la pintura de la calzada dibuja plazas de estacionamiento con espacio insuficiente para un coche.

Según el informe, la “indisciplina” de los conductores aparcando provoca una “ligera afectación sobre el resto del tráfico rodado”. Sin embargo, asegura que “la red de carriles bici no se ve perturbada por el estacionamiento ilegal” ya que existen “elementos especiales de protección” del carril y los coches no lo pueden invadir.

Fernando Mafé, miembro del colectivo València en Bici, no está tan de acuerdo y cuenta que el carril bici está “diseñado con tan poca gracia” que muchas veces aunque haya “pilones” que separan el carril de los aparcamientos, “el morro del coche puede sobresalir e invadir el carril bici”. En Facebook, el colectivo ha creado “el museo de los horrores para ciclistas” que consiste en un grupo abierto donde los participantes cuelgan fotografías y vídeos que muestran coches que invaden, aparcan e incluso circulan por el carril bici en la ciudad.

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El RACC denuncia

Dejar el coche en la zona azul del centro sale por un euro la hora. Meterlo en un aparcamiento subterráneo sale por unos 2,90 euros de media. El RACC ha valorado parámetros tan diversos como la señalización, la facilidad de aparcamiento e incluso la limpieza de los lavabos. El estudio indica que no hay correlación entre las tarifas y la calidad del servicio, siendo el de mejor relación calidad precio el aparcamiento de la plaza de la Reina. El peor valorado ha sido el aparcamiento de Parcent que refleja, según el informe, la “tendencia a la calidad insuficiente”.

De los 12 aparcamientos subterráneos estudiados, siete tienen “iluminación deficiente por la ausencia de puntos de luz o falta de mantenimiento”. La señalización requiere “mejora urgente” en la mayoría de aparcamientos, tanto de las salidas para peatones como de las plazas libres y ocupadas mediante sistemas led.

Las personas con movilidad reducida encuentran en los aparcamientos accesos adecuados pero en más del 50% encuentran “barreras arquitectónicas” y tienen dificultades para aparcar como “consecuencia de plazas excesivamente estrechas y un aprovechamiento excesivo del espacio”.

El RACC denuncia que “la ausencia de un plan de movilidad sostenible como el que ya disponen la mayoría de ciudades capital seguramente contribuye a esta situación”. Además, añade que “no se observan acciones dirigidas a promover el acceso de vehículos con menor impacto ambiental” y propone, entre otras medidas, la adecuación de las tarifas para que sean los aparcamientos subterráneos los que absorban las necesidades de estacionar, dejando la vía pública más descongestionada para permitir circular a medios de transporte y peatones.

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