Los destrozos de una obra en Cádiz obligan a desalojar a 30 familias

Los obreros se percataron de que empezaban a caer cascotes y dio tiempo a evacuar

Operarios intervienen en el edificio destrozado en la calle Adolfo de Castro, de Cádiz
Operarios intervienen en el edificio destrozado en la calle Adolfo de Castro, de CádizEDUARDO RUIZ

Todo ocurrió muy rápido. Los obreros que trabajaban en la reconstrucción de un edificio de viviendas del casco antiguo de Cádiz empezaron a notar que caían cascotes del inmueble contiguo y que una grieta enorme comenzaba a crecer. Su primera decisión fue avisar a todos los vecinos. “Oímos los telefonillos y nos gritaban que nos fuéramos corriendo porque el edificio se iba a caer”, recuerda una de las inquilinas, Cristina Rodríguez. Finalmente el principal muro del edificio cayó y dejó al descubierto las habitaciones pero ya todos se habían marchado. Por seguridad fueron desalojados casi una decena de edificios, a los que el Ayuntamiento ha prestado sus servicios sociales para encontrarles un domicilio provisional.

Las obras, en los números 18 y 20 de la calle Adolfo de Castro, estaban a cargo de la promotora San Miguel, que ya fue noticia en 2006 por un derrumbe similar en el barrio de La Viña cuando construía un edificio con un aparcamiento subterráneo.En este caso apenas se había excavado. Los operarios estaban realizando, según explicaron, labores de encofrado cuando cayeron los cascotes y se empezó a abrir la grieta del número 22 El muro terminó cayendo media hora después.

La actuación de los obreros, que avisaron casa por casa, hizo que el primer desalojo fuera muy rápido y evitara daños personales. La policía local terminó de acordonar la calle y, por seguridad, también desalojó el resto de edificios. En total, 30 familias tuvieron que dejar sus pertenencias y abandonar sus casas en Adolfo de Castro y las calles aledañas de Vea Murguía y Bendición de Dios.

“No habíamos notado ningún problema. Todo ha sido de repente”, explicó Rodríguez, que se encontraba en el cuarto de baño con sus hijos cuando recibió la alerta de los obreros. Al igual que el resto de vecinos, no sabe cuándo podrá recuperar sus enseres. La mayoría de familias han pasado la noche en casas de sus parientes, aunque 17 personas lo han hecho en la clínica San Rafael, una fórmula ya utilizada cuando se produjo un aparatoso incendio en el Paseo Marítimo hace un año.

El informe técnico municipal ha determinado que el derrumbe ocurrió durante la cimentación de las obras de reestructuración de la finca. Lo caído es un muro medianero de tres plantas. La empresa promotora y el Ayuntamiento deben estudiar ahora cómo derribar controladamente lo que permanece en pie en mal estado. La constructora se ha comprometido a sufragar los gastos de la reparación y los que durante estos días tengan los afectados. "De momento, todo lo que teníamos está ahí. No sabemos si podremos recuperarlo", ha explicado Cristina Rodríguez. Con todo, se felicita de haber salvado su vida y la de los suyos. "Podía haber sido muy grave".

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