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Imputados por un rescate dos agentes que fueron condecorados

Víctimas del incendio los acusan de agravar sus consecuencias

El 11 de noviembre de 2011 un portal de O Carballiño se convirtió en el portal de los horrores. Un fuego, aparentemente iniciado en los contadores eléctricos del edificio, originó un incendio que arrasó parte de la planta baja. La tragedia se saldó con 12 heridos de distinta consideración y un fallecido, el exconcejal socialista Edelmiro Mateo, que murió un mes después en el hospital.

El 24 de mayo de 2012, el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, hizo entrega de las medallas al mérito policial a María del Carmen Martínez y Antonio Carbajal, dos policías locales que intervinieron en el suceso. Se les reconoció “su sobresaliente y excepcional valor” ya que pusieron “en riesgo su vida en acto de servicio”. El premio surgió a través de una petición del Ayuntamiento de O Carballiño (PP). Pero los policías ya estaban inmersos en un proceso penal iniciado por vecinos del edificio.

Los juzgados de la localidad acogieron ayer la declaración de los agentes premiados. Están imputados por un presunto delito de lesiones graves. La familia del fallecido y la de un menor quemado han denunciado la descoordinación y demora en el operativo. La acusación asegura que “dieron órdenes de evacuar por el único sitio que estaba ardiendo, lo que provocó heridas a los vecinos”. De hecho, los residentes que no acataron las órdenes de los ahora imputados salieron ilesos.

Los denunciantes piden que se determine si la intervención de los policías y de los integrantes del Grumir agravaron las consecuencias del siniestro. “Parece que hay indicios de que sus decisiones no fueron correctas”, insiste la acusación. Según el abogado de los denunciantes, los agentes (que también sufrieron lesiones) reconocieron que carecían de formación en incendios; solo contaban con un curso de una hora. Además, según la misma fuente, también explicaron que “no se coordinaron con los servicios de emergencia” ya que actuaron “de motu proprio”. De hecho, el día del suceso, el coche de la policía local en el que se desplazaron acabó con una luna rota. El vehículo interrumpía el paso de los servicios de emergencia y los vecinos tuvieron que moverlo a empujones con el motor apagado.

La acusación insiste en que “no saben explicar por qué adoptaron esas medidas, las contrarias a las recomendadas en los manuales”. El proceso está pendiente de un informe de la Guardia Civil sobre las causas del fuego. La presidenta de la comunidad, que también declaró ayer, reconoció que antes del incendio el cuadro de contadores no cumplía los requisitos de seguridad.

El tiempo de respuesta de los servicios de emergencia fue “excesivo y falto de coordinación” según el abogado de los denunciantes. Los testigos explican que tardaron un cuarto de hora en llegar y media hora en intervenir. Edelmiro Mateo sufrió quemaduras de segundo grado en el 30% de su cuerpo. Un mes después, cuando aún permanecía ingresado en el hospital, fallecía por un “infarto intestinal”. Marcos, de 4 años, permaneció ingresado un mes medio a causa de graves quemaduras.