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Chéjov, Goldoni y Calderón para combatir la crisis y el miedo

El Teatre Lliure ofrece 31 espectáculos en su próxima temporada

Retrato de familia del Lliure, ayer con actores y directores de la pr´´oxima temporada.
Retrato de familia del Lliure, ayer con actores y directores de la pr´´oxima temporada.

Si todos los espectáculos que componen la programación del Teatre Lliure para la próxima temporada 2012-13 tienen tanto éxito como su presentación ayer, el triunfo será sonado. Lluís Pasqual, director del Lliure, orquestó a cuerpo limpio un verdadero one man show que el público asistente —una notable claque compuesta por actores, directores y autores de la temporada entre los que se encontraban Anna Lizaran, Laia Marull, Jordi Bosch, Francesc Orella, Rosa Novell y Andreu Benito, entre otros muchos— saludó con largos aplausos y algún bravo.

Pasqual hilvanó la presentación de los montajes con comentarios sobre el oficio del teatro y la crisis. Dijo que la temporada del Lliure se define frente a tanta tenebrosidad ambiental por la palabra “luminoso” y por la lucha contra el miedo que nos atenaza. Así que de entrada tuvo que justificar la sobrecogedora imagen que ha creado para dicha temporada Frederic Amat y que consiste en una mancha negra “como de chapapote” que cubre el anagrama del Lliure y que no desprende mucho optimismo que digamos.

La programación está llena de atractivos, aunque tardará en arrancar. En Montjuïc el 10 de octubre (y solo dos días) con una pieza de música y teatro de Heiner Goebbels basada en la novela Songs of war I have seen, de Gertrude Stein, y que interpretan el grupo instrumental bcn 216. Hasta el 23 no volverá la actividad con El montaplatos de Pînter por Animalario. En el Lliure de Gràcia, abre el día 18 de octubre Patria, de Jordi Casanovas, sobre un candidato independentista a la Generalitat con posibilidades de ganar la presidencia.

Menos dinero

Las subvenciones al Lliure han pasado de 6.524.222 euros en 2011 a 5.923.459 para 2012. El presupuesto total pasa de 8,7 millones a 7,6 millones. En total, desde 2010 la reducción ha sido del 16,9%.

Pasqual destacó ayer que el Lliure no ha tenido déficit gracias al recorte de programación (cayeron tres espectáculos). “Hicimos santamente”.

La temporada 2011-2012 (con Els jugadors aún en cartel) el Lliure prevé llegar a 93.000 espectadores en sus 36 espectáculos programados, con el 68% de ocupación (en 2010-11 fue del 75, 7 %) y una recaudación de 925.000 euros.

Pasqual destacó tres grandes clásicos en la temporada: La vida es sueño, de Calderón por Helena Pimienta con Blanca Portillo como Segismundo, la versión de La gaviota, de Chéjov, que ha hecho Daniel Veronese (Los hijos se han dormido) y Els feréstecs, el Goldoni, que monta el propio Pasqual “por petición popular” y que se estrena el 10 de abril en Montjuïc con la esperanza de que pueda aguantar hasta verano, pues no hay nada más programado después. En Gràcia cerrará otro clásico, la reposición de Hedda Gabler, de Ibsen, con Marull y, al fin, con Orella, que no pudo hacer la obra por accidente la primera vez.

Entre lo más interesante, Juicio a una zorra, en la que Carmen Machi se reivindica como Helena de Troya (Gràcia, en noviembre), otro montaje de Pasqual, con aroma de polémica, Blackbird, de David Harrower, sobre el amor entre un hombre maduro y una niña de 12 años, con Jordi Bosch y Bea Segura (Gracia, enero), y la pieza basada en La dama de la furgoneta de Alan Bennett (Anagrama) que Pau Miró, convertido en dramaturgo residente, escribirá para Lizaran.

Muchas más cosas: L’onada, sobre el famoso experimento escolar de estudio del fascismo; un collage de piezas cortas de Mark Ravenhill a cargo de Josep Mestres, lo último de T de Teatre (Aventura!); un monólogo de Pau Carrió sobre un niño salvaje en el Moscú de Putin, el 30/40 Livingstone de Sergi López: la adaptación de El extranjero, de Camus, de Carles Alfaro; circo a cargo de Tortell Poltrona y de Monti, y un ciclo sobre la memoria europea en el que diferentes creadores se aproximan en pequeño formato a momentos históricos y cómo los reflejó el teatro. Además, una solidaria Operació Aixopluc para dar cobijo a gente que no encuentra cauces para dar salida a su creación.

En total, 31 espectáculos (cinco menos que la temporada 2011-12, ocho si contamos los tres que se recortaron), mucha imaginación y coproducción (de hecho, el Lliure no produce nada solo), y, sí, luminosidad: ex Lliure lux, Pasqual dixit.