Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Soledad Mestre, exdelegada del Gobierno en Madrid

Jurista y política socialista, se caracterizó siempre por su discreción

Soledad Mestre, en su despacho de la Delegación del Gobierno.
Soledad Mestre, en su despacho de la Delegación del Gobierno.

La exdelegada del Gobierno en Madrid, Soledad Mestre García, de 64 años, falleció el jueves por un cáncer que padecía desde hacía siete años. Jurista y política socialista, se caracterizó siempre por su discreción y por ser "una férrea defensora de las libertades públicas", según ha recordado el viernes por la mañana su sucesora al frente de la Delegación, Amparo Valcarce.

Soledad Mestre nació en Madrid en diciembre de 1948. Estudió en el Liceo Francés y se licenció en Derecho en la Universidad Complutense. Casada y madre de dos hijas de un primer matrimonio, siempre estuvo vinculada al PSOE: fue asesora del Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes Constituyentes, como especialista en asuntos legislativos. En 1982, durante el primer Gobierno del PSOE con Felipe González a la cabeza, fue nombrada directora general de Relaciones con las Cortes, cuando era secretario de Estado Virgilio Zapatero.

Su carrera política la llevaría hasta ser la adjunta segunda del entonces defensor del Pueblo, Álvaro Gil Robles, entre 1988 y 1990. A continuación fue elegida vocal del Consejo General del Poder Judicial, entre 1990 y 1995. Después, la nombraron letrada asesora en el Grupo Parlamentario Socialista. En 2003, Mestre fue elegida parlamentaria en la Asamblea de Madrid. Ocupaba el décimo puesto de la candidatura. El líder de la lista del PSOE en este parlamento regional, Rafael Simancas, la tenía seleccionada para que ocupara la cartera de Interior y Justicia. Pero la deserción de los diputados socialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez dio al traste con el eventual de coalición entre el PSOE e IU y frustró el gobierno conjunto en la Comunidad de Madrid.

Siempre con una sonrisa

Si algo caracterizaba a Soledad Mestre, es que siempre estaba con una sonrisa en la boca. Eso no le impedía tomar decisiones arriesgadas. Era como una mano de hierro en un guante de seda.

De tono siempre bajo y amiga de hacer pocas declaraciones a los medios de comunicación, siempre prefería que hablaran sus actos. Y uno de ellos fue que bajó la delincuencia en Madrid. Para ello contó con otro gran profesional también fallecido, el comisario principal y entonces jefe superior de Policía de Madrid, Javier Redondo.

La última vez que coincidí con Mestre fue precisamente en el velatorio de Redondo. "Estoy muy contenta. He vuelto al Congreso y desde allí tenemos muchos proyectos y mucho trabajo", comentó, como no, con su mejor sonrisa. Esa que traducía que estaba haciendo lo que más le gustaba: trabajar con y para el Derecho.

Precisamente, Mestre fue vicepresidenta de la comisión que investigó a Tamayo y Sáez en la Asamblea de Madrid, presidida por Francisco Granados. La jurista del PSOE llegó a la Delegación del Gobierno en Madrid en mayo de 2006, tras la dimisión de su antecesor, Constantino Méndez, por la sentencia que condenó a tres policías nacionales por el llamado caso Bono y que posteriormente el Tribunal Supremo anuló. "Me gustaría que, cuando culmine mi mandato, hubiera mejorado la seguridad ciudadana de tal manera que camináramos todos más confiados por la calle", comentó en una entrevista en EL PAÍS. Y lo consiguió. Los delitos bajaron en la región durante años: supo rodearse de buenos profesionales policiales y mandar que se controlara la noche. Eso sí, su mandato estuvo plagado de criticas del Gobierno regional, del PP, y de algunos sindicatos policiales.

Mestre fue delegada del Gobierno hasta la llegada en abril de 2009 de la exsecretaria de Estado de Asuntos Sociales, Ampara Valcarce. Al dejar ese cargo fue nombrada embajadora en misión especial del Ministerio de Asuntos Exteriores. Después fue asesora del Grupo Parlamentario Socialista  "Su fallecimiento ha sido una sorpresa muy desagradable porque nadie se lo esperaba. Pensábamos que se había recuperado. Era una jurista muy brillante que siempre estaba muy preocupada por las libertades públicas", ha reconocido Valcarce.

La capilla ardiente se instaló en la sala 3 del tanatorio de La Paz de Alcobendas (en la salida 20 de la carretera de Colmenar, M-601), donde el viernes a las 19.45 se realizó la despedida civil, para proceder después a la incineración. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, llamó al marido de Mestre. Por el tanatorio pasaron diversas personalidades y cargos públicos, como la actual delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes.