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Un contrato contra el fracaso escolar

Educación diseña un “marco global” para la enseñanza compensatoria con 32 millones

Los recursos humanos que empleará rondarán los 800 profesores

Directores en una reunión con la consejera de Educación, María José Catalá, para analizar los contrato-programa
Directores en una reunión con la consejera de Educación, María José Catalá, para analizar los contrato-programa

Cambiar el actual modelo “intervencionista” por uno que dé “mayor autonomía a los centros”. Este es el objetivo del que parte el nuevo “marco global” que dará “cobertura legal a todos los programas de enseñanza compensatoria”. El presupuesto del que dispone la Consejería de Educación para el curso 2012-2013 supera los 32 millones de euros. Y los recursos humanos que empleará rondarán los 800 profesores. La nueva orden unifica y articula todos los programas autonómicos y estatales de Innovación Educativa, los programas de refuerzo, orientación y apoyo (PROA) y, en menor medida, las aulas del Programa de Acogida al Sistema Educativo (PASE) de atención al inmigrante, que se mantendrán, pero sobre todo en Primaria (ante la caída continuada de población extranjera). “Se acabó la compensatoria por la compensatoria”, señala el secretario autonómico de Educación, Rafael Carbonell. “Queremos establecer 10 o 12 programas de éxito escolar a través de la convocatoria de contratos programa. Que los centros educativos se abran a otras posibilidades si lo desean”.

El nuevo “marco global” regulará desde la posiblidad de establecer “programas de diseño propio” a “nuevas fórmulas organizativas de grupos” y facilitará el “generar grupos de trabajo estable”, ha anticipado la consejera de Educación, María José Catalá, en sus reuniones con los directores de centros.

“Queremos dar a los centros la herramienta legal para que ellos se adapten a sus necesidades educativas”, explica Carbonell. “Es imposible un modelo único para todos, la ciudad tiene diferentes barrios y miles de situaciones cambiantes y hay que adaptar los reglamentos a esa sociedad”, añade.

Carbonell insiste en las nuevas órdenes “no afectarán a las condiciones laborales de los docentes”. Pero ofrece un paraguas amplio y flexible, tanto con la orden del nuevo calendario escolar como con el resto, que afectarán a los programas de compensatoria, comisiones de servicio, el nuevo decreto de Necesidades Educativas Especiales y los programas de acompañamiento fuera del horario lectivo. “Se trata de que los centros escolares puedan estar abiertos 11 meses al año, excepto agosto y los festivos”, puntualiza.

"Se acabó la compensatoria por la compensatoria”, señala el secretario autonómico de Educación

“Hasta ahora el 80% de los centros nos pedían horarios especiales”, describe Carbonell, “con el nuevo calendario escolar, que no toca el mínimo de 175 días lectivos que fija el Estado, un instituto que quiera adelantar el inicio de clases al 1 o al 4 de septiembre y finalizar a principios de junio para introducir programas de refuerzo fuera del horario lectivo de cara a los exámenes extraordinarios, podrá hacerlo”.

La Universidad ya camina en ese sentido. De hecho, campus como el de la Politécnica de Valencia este curso han adelantado su apertura al 6 de septiembre. Si los centros escolares adelantan sus horarios al 2 o 3 de septiembre, en función del contrato-programa y de los objetivos para combatir el fracaso escolar que hayan suscrito con la Consejería de Educación, pueden terminar las clases hacia el 5 de junio.

“Esto permite la introducción en junio de diversos programas: una vía de refuerzo con el mismo profesorado para preparar a los grupos de alumnos que ellos seleccionen; y otra, de enriquecimiento, para aquellos alumnos que quieran subir la nota de cara a la selectividad, por ejemplo”, añade el secretario autonómico.

En este escenario de calendario escolar flexible, se pueden adelantar las pruebas extraordinarias de septiembre al 3, 4 o 5 julio. “Es más rentable para los alumnos, ya que tienen frescas las materias que han estudiado durante el curso y han reforzado durante el primer mes de verano”. Carbonell cree que este sistema de organización ayudaría a los alumnos de 16 años con más dificultades de aprendizaje a superar con éxito el curso y obtener el graduado de ESO.

De hecho, el director general de Universidades, José Miguel Saval, trabaja en coordinación con los rectores en un adelanto de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) para el próximo curso 2012-2013. “Si las universidades adelantan las pruebas extraordinarias de septiembre a julio, los alumnos de 1º y 2º de Bachillerato están abocados a adelantar también su calendario escolar”.

El mayor problema del nuevo marco global es la desmotivación de los docentes a los que el decreto de la Generalitat aprobado en enero congela durante dos años la obtención de créditos por participar en estos programas. La consejería asegura que el decreto expira el 31 de diciembre de 2013. “Los créditos acumulados deberían servir”, admite Carbonell.

Las claves del nuevo diseño

Orientación desde Primaria. “El problema del fracaso escolar no está en la ESO, ahí es cuando vemos los resultados”, afirma el secretario autonómico de Educación, Rafael Carbonell. “El problema arranca en el colegio. Y es tremendamente preocupante”. Carbonell reconoce que “no se ha actuado desde abajo”. Ha llegado el momento de caminar hacia un “futuro modelo de orientación”, opina. Es decir, que los departamentos de orientación intervengan desde la etapa de Infantil y Primaria. Esta novedad se plasmará en el nuevo decreto de Necesidades Educativas Especiales que prepara la consejería. “La orientación tendrá un capítulo específico en el nuevo decreto”. Si en la actualidad hay unos 300 departamentos de orientación en los institutos de Secundaria, el nuevo modelo aspira a que tengan su correlación en los colegios de primaria adscritos a cada instituto.

Comisiones de servicio selectivas. El marco de contratos-programa que se firmen entre un centro educativo y la Consejería de Educación permite “nuevas formas de organización al margen de las convencionales”, tanto a la hora de la disposición de los grupos como en materia pedagógica. E introduce otra novedad en un contexto de congelación de la oferta de empleo público. Para neutralizar la alta rotación, que mueve hasta 15.000 docentes al año y crea graves problemas en provincias como Alicante (donde hay centros con un 80% de profesores nuevos cada curso), la consejería prevé modificar el sistema de comisiones de servicio. “Tenemos un plan para estabilizar plantillas a través de las comisiones de servicio, que pasa por dotar de mayor autoridad a los equipos directivos para que sean ellos los que seleccionen a los docentes para generar grupos de trabajo estables”, afirma Carbonell.

Programas fuera de horario lectivo. El fracaso del sistema educativo no universitario tiene causas internas, como la falta de estabilidad de plantillas, retraso en la detección de problemas de aprendizaje o conductas disruptivas, y otras externas, que radican fundamente en la familia. Uno de los problemas a abordar es el de los llamados “niños llave”, porque literalmente no tienen quien les atienda y llevan encima la llave de casa. Los programas de acompañamiento fuera del horario lectivo pueden atender a entre 20 y 25 niños que “van perdidos por la calle desde que terminan las clases a las cinco de la tarde” hasta que llega algún progenitor. Se puede hacer sin modificar las condiciones laborales del profesorado. Por ejemplo, en vez de trabajar de tres de la tarde a las cinco, trasladar su horario a partir del cierre de las clases. “Este cambio cumple una doble faceta social y académica”.

Un calendario escolar flexible. “El futuro académico a nivel estatal va a ir hacia un modelo que unifique el calendario universitario con el del sistema educativo no universitario”, advierte el secretario autonómico, Rafael Carbonell, de forma que las aulas abran el 1 de septiembre y cierren el 31 de julio. “Hasta ahora hemos ido a dos velocidades, pero el sistema universitario ha encendido las bombillas”, explica. Se trata de “optimizar más las instalaciones con aularios de idiomas, escuelas de adultos, actividades deportivas, etcétera”. Y también de adelantar las pruebas de acceso a la Universidad (PAU) extraordinarias de septiembre a julio. El plan pretende que haya una mayor “conciliación” del calendario laboral familiar y del escolar y también mejorar el rendimiento académico con clases de refuerzo en junio y julio.

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