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JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA | Profesor de Ciencia Política

“La crisis plantea un coste adicional para el independentismo”

Torreblanca, en la Sociedad Bilbaína antes de la entrevista.
Torreblanca, en la Sociedad Bilbaína antes de la entrevista.

José Ignacio Torreblanca (Madrid, 1968) cree que las estructuras de gobierno que se están creando en Europa “afectan muy seriamente” a la capacidad de autodeterminación de los pueblos. El columnista de EL PAÍS participó ayer en un debate sobre construcción europea organizado por el Grupo Vasco del Club de Roma, en la Sociedad Bilbaína.

Pregunta. Ahora mismo, el debate europeo es entre los partidarios de reforzar la austeridad y los defensores de estimular la economía y flexibilizar el déficit. ¿En qué bando está usted?

Respuesta. Lo malo es que se está planteando como un debate entre solo esas opciones, lo que lleva a un enfrentamiento absurdo. No es elegir. Es necesario ejecutar un programa de austeridad, pero eso no es suficiente para salir de la crisis. A la austeridad, una vez que se vea que las reformas están en marcha, debe seguirle una nueva visión.

P. España ha aplicado ya severos recortes y aun así el déficit se ha ido hasta el 8,6%. El objetivo fijado por Rajoy para 2012 es del 5,8%. Habrá que meter todavía más la tijera, lo que generará mayor contestación social. ¿Nos acercamos al caso griego?

Perfil

José Ignacio Torreblanca (Madrid, 1968) es profesor titular en el Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la UNED y Doctor Miembro del Instituto Juan March de Estudios e Investigaciones. También dirige la oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, en sus siglas en inglés). Asimismo, es autor de varios libros y artículos en revistas acerca del proceso de toma de decisiones en la UE y de la política europea de España. Colabora habitualmente con EL PAÍS.

R. Creo que no. Los dos países tienen situaciones diferentes. En Grecia, el origen de la crisis está en la deuda pública. Nosotros hemos tenido un problema de deuda privada, de mercados financieros, de colapso de la economía. Todavía nuestros niveles de deuda pública son sostenibles y están por debajo de los de Alemania.

P. ¿Hemos tocado fondo con la crisis económica?

R. No. Todos los expertos coinciden en que este año todavía va a ser difícil. Y por eso es tan urgente la discusión sobre los estímulos. No como sustitutos de la austeridad, sino como complemento inmediato. Va ser un año con presiones. El gobierno tiene problemas para hacer llegar su discurso a Bruselas. Su problema es de credibilidad ante los mercados. Aunque haya simpatías por el hecho de se estén haciendo reformas, cuando desde Bruselas se le dice ‘no’ a Rajoy no se le mira a él, sino a los que miran a ambos actores. Es un juego donde nadie puede ser completamente sincero.

P. ¿Corre peligro la UE?

El colaborador de El PAÍS participa en un debate en Bilbao sobre Europa

R. No lo creo. Puede que peligren algunos de los equilibrios básicos sobre los que se ha construido. Es probable que la UE que salga de esta crisis sea sustancialmente distinta. El riesgo más importante no es el de ruptura, sino el de una traslación de poder masiva desde un sistema que gozaba de cierto equilibrio entre la Comisión, el Parlamento y los Estados, hacia los mercados, Berlín y el Banco Central Europeo. Todo eso puede generar un problema de sostenibilidad política, porque la gente no se va a reconocer en ese nuevo diseño. ¿Qué pasará entonces? Hay dos caminos. Pueden desencadenarse movimientos para hacer más y mejor europeísmo, o, en el lado opuesto, corrientes deslegitimadoras de populismos y movimientos de salida.

P. Cambiando de tema, ¿qué valoración hace de los cambios que se están produciendo en Euskadi los últimos meses?

R. Me parece muy positivo que se haya entrado en un proceso de poner fin a una anomalía increíble [en referencia a ETA]. Va a tener repercusiones internacionales muy buenas. Creo, por ejemplo, que había una posición equivocada del Gobierno español respecto al no reconocimiento de Kosovo como nación, porque se pensaba que podía tener repercusiones internas, cuando realmente aquí existe un modelo de convivencia y de articulación plurinacional. Hay muchos países en la UE con cuestiones no cerradas sobre su territorialidad, como el Reino Unido con Escocia, pero eso no tiene un impacto sobre su política exterior que sea negativo.

P. ¿La crisis perjudica las aspiraciones independentistas?

R. Plantea un coste adicional con el que no se había contado, relacionado con los mercados financieros. No es que se pensara que las independencias fueran gratis, pero sí que el factor financiero vendría dado. Pero en este escenario, ¿qué ocurriría con Escocia si se independizara? ¿Saldría de la libra para entrar en el euro o emitiría moneda propia? ¿Qué emites el día uno de tu independencia? ¿Haces como los montenegrinos y adoptas el euro de facto sin estar en él? ¿Cómo vas a los mercados internacionales? Creo que estamos construyendo unas estructuras de gobernanza europea que afectan muy seriamente la capacidad de autodeterminación de todo el mundo.