La familia Telerín, la Ruperta y los 'pezqueñines', en el museo

Una exposición sobre los Estudios Moro en la Sala El Águila invita a recuperar la infancia

Aguirre, con las gafas de secretaria del 'Un Dos Tres', durante la inauguración de la muestra sobre los Estudio Moro.
Aguirre, con las gafas de secretaria del 'Un Dos Tres', durante la inauguración de la muestra sobre los Estudio Moro.CARLOS ROSILLO

La exposición El anuncio de la Modernidad. Los míticos Estudios Moro (1955-1970), en la Sala El Águila de la capital, rinde homenaje a los hermanos José Luis y Santiago Moro, creadores de la familia Telerín -la publicidad de dibujos animados que mandaba a los niños a la cama en los años sesenta- de la calabaza Ruperta y la Botilde, El Chollo y el Antichollo -mascotas del Un, dos, tres-, de El Lobo, y los Pezqueñines ¡No, gracias! -la campaña del FROM-.

Esperanza Aguirre, acompañada del vicepresidente del Gobierno madrileño, Ignacio González, y de la familia Moro, ha presentado esta muestra, en la que se repasa la vida de estos "madrileños universales", ganadores de tres Palmas de Oro de Cannes, dos copas en Venecia y más de cien premios internacionales de publicidad. Hablar de los anuncios creados por los Estudios Moro es "hablar del nacimiento de la publicidad de dibujos animados", según el comisario de la exposición, Lluis Fernández.

Cleo, de la familia Telerín, acompañada de su creador, da la bienvenida al visitante y le presenta dos centenares de anuncios publicitarios. Son trabajos fundamentalmente de animación, pero también de imagen real y de stop motion (animación foto a foto), realizados por los Estudios Moro desde los años cincuenta a finales de los setenta. También se exhiben objetos, juguetes y artículos promocionales de algunos de los hitos publicitarios de aquellos años -con la familia Telerín se inicia en España el merchandising masivo-, así como una serie de electrodomésticos, protagonistas de anuncios realizados por los Estudios Moro, que tuvieron una especial relevancia en la modernización de la sociedad española en los llamados años del Desarrollismo.

Reunir este material no ha sido nada fácil, según ha explicado Lluis Fernández, debido a que no había prácticamente nada, pues se destruyó o se perdió. "Nadie se había dado cuenta, lo haría Walt Disney años después, de que todos esos dibujos que sirven para hacer las películas se pueden vender a precio de oro". Por eso, almacenaban el material, lo cargaban en un camión y lo arrojaban a las afueras de Madrid. Posteriormente, un problema de ampliación de capital al que los hermanos no pudieron hacer frente provocó que se perdieran casi todos sus originales. "Respecto al material cinematográfico, no sabemos dónde están los negativos", ha indicado el comisario.

Amigos de Disney

La presidenta ha relatado que ambos eran admiradores de Walt Disney y que viajaron para visitarle. Según ha explicado, cuando llegaron allí, su secretaria les dijo que evidentemente no les podía atender y el dibujante cogió una tarjeta y le hizo un dibujo para que se lo entregara. "Al minuto les recibió", ha explicado Aguirre, quien ha asegurado que desde ese momento les unió a los tres "una gran amistad".

Durante su intervención, Aguirre ha explicado como los hermanos Moro se expandieron como la pólvora, montando estudios en Madrid, Barcelona, Lisboa y Estados Unidos. "Su éxito fue tal que en cincuenta llegaron a concentrar el 90% de la producción nacional publicitaria", ha explicado Aguirre. En sus estudios de cine y publicidad animada trabajaban 300 profesionales fijos y realizaban cientos de anuncios mensuales. Los hermanos se hicieron populares por los spots de Profidén, el zapateado de las botellas de Tío Pepe, los anuncios de las hojas de afeitar Palmera, la canción del Cola-Cao, los discos sorpresa de Fundador, con Don Pedrito y su Está como nunca el sabor que mejor sabe o la promoción de Quina Santa Clemente.

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El visitante va a ver imágenes inolvidables como el striptease de la Gallina Blanca de Avecrem, "que les valió un premio en Cannes y algún contratiempo con la censura franquista", ha destacado la presidenta madrileña, quien también ha recordado la canción de la vaca Marcelina para mantequilla Lorenzana, las vaquitas rumberas de Starlux o la muñeca Blanquita de la campaña de Ese, mascota infantil pionera de los comerciales de detergentes a la que seguiría El Almendrito para turrones El Almendro.

Además, Estudios Moro produjeron, en colaboración con Movierecord, los primeros programas de variedades televisivas como Gran Parada y películas tan populares como Los chicos con las chicas y Dame un poco de amor, de Los Bravos.

El anuncio de la Modernidad. Los míticos Estudios Moro (1955-1970). Sala Comunidad de Madrid-El Aguila del 29 de febrero al 6 de mayo. Horario: de martes a sábado, de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00; domingos y festivos, de 11.00 a 14.00. Lunes cerrado.

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