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El portavoz parlamentario, tocado y la alternativa campista, hundida

Blasco se reunió con Fabra en el Palau de la Generalitat para analizar su situación.

El intento de plantar batalla al presidente regional en el congreso del PP se diluye.

Los arrestos por corrupción de quienes han formado durante años la guardia pretoriana de Rafael Blasco dejan seriamente tocado al ex consejero de Solidaridad y Ciudadanía y actual portavoz del PP en las Cortes Valencianas. La decisión del presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, avalada por Génova, de destituir fulminante a los dos altos cargos del Consell implicados —sin conocer oficialmente los cargos que se les imputan— deja al campismo hundido.

Blasco, que ayer por la tarde se reunió con el presidente en el Palau de la Generalitat, tiene suficientes tablas para saberlo. De hecho, es más que probable que su condición de aforado haya impedido, por ahora, que se vea salpicado judicialmente.

Quizá por eso, el discurso que articuló ayer el portavoz parlamentario en las Cortes se centró en la idea de que Fabra respete la presunción de inocencia de los altos cargos del PP como ha sucedido hasta la fecha. Como se ha hecho con Francisco Camps y Carlos Fabra, entre otros.

Una aspiración que llevada al máximo, según fuentes del PP, significaría que la personación de la Generalitat como acusación popular en el sumario que instruye el juzgado número 21 de Valencia debería empeñarse en dejar el nombre del portavoz del PP limpio de mácula. Y no en tratar de recuperar el dinero esquilmado. De manera similar a como actuó el PP en el caso Gürtel.

Pero ese no parece ser el escenario previsto por Presidencia, que se ha parapetado tras la máxima de “quien la hace, la paga”. Sobre todo, después de que Fabra haya conseguido endurecer el código ético del PP en los Estatutos el pasado fin de semana en Sevilla.

El debilitamiento de Blasco y el final de la época tibia con la corrupción dejan herida de muerte la pretensión de un buen número de cargos campistas —Blasco incluido— de presentar batalla a Fabra en el congreso regional del PP previsto para el próximo mes de abril. Una operación alentada en privado por Francisco Camps, que ahora asiste con estupor al declive de quien fue su estratega de cabecera en el caso Gürtel.