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Una oportunidad para concienciarse

Irene Aguirre, una joven de 23 años, estudiante de Arquitectura en San Sebastián y vitoriana de nacimiento, reivindicaba ayer la importancia de la Green Capital como “una oportunidad para reflexionar”. “Estamos bastante concienciados, pero también hay un poco de fachada”, añadía. Ella, una de las ciudadanas que ayer acudió al acto inaugural de la Capitalidad Verde tras haber ganado un concurso del Ayuntamiento, se considera “muy verde” y defiende que la capital vasca se ha ganado a pulso el título.

Realiza la comparación con la ciudad en la que vive entre semana, San Sebastián: “Tiene playas, pero no es tan verde ni tiene tanta naturaleza en plena ciudad como Vitoria”.

Junto a ella, varios vecinos más participaron en el acto institucional. Dorota Bilinska, profesora de idiomas recién llegada a Vitoria desde Polonia, explica que la Green Capital recicla mucho más que su localidad natal, Wroclav, y añade, mientras explica sus ganas de que llegue la primavera: “Se nota que la gente cuida el medio ambiente”.

Ella ha apostado fuerte por la bicicleta, como Pedro Moraza, incombustible deportista de 65 años y uno de los fundadores de la Escuela Oficial de Idiomas que se muestra crítico con el patinazo lingüístico del Ayuntamiento, que en su publicidad de la Green Capital traducía su lema al inglés así: “Where the green is capital”, lo que traduce como “donde el campo de golf es capital”, en lugar de “donde el verde es capital”.

Moraza explica que ganó el concurso con una obra de cerámica que ayer, saltándose las indicaciones de los responsables de protocolo, ofreció a Doña Sofía. “Le he dicho a la reina que no me han dejado dársela y me ha preguntado dónde la tenía. Como la había traído conmigo, se la he regalado”, relataba orgulloso.