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TRONO DE JUEGOS
Columna
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Y el mejor videojuego español de la historia es...

‘Commandos: Behind Enemy Lines’ es escogido como la mejor obra del país en la gala Jugando en casa

commandos
Jorge Morla

El pasado mes de diciembre, tras la celebración de los rutilantes Game Awards que premian a los mejores videojuegos del año que se cierra, arreciaron las críticas a los organizadores de la gala por, según muchos jugadores, la presencia de estrellas de Hollywood, que de alguna manera eclipsaba la propia celebración de los videojuegos.

Lo de la presencia era cierto: Timothée Chalamet, Christopher Judge, Matthew McConaughey o Jordan Peele estuvieron presentes; las cámaras les enfocaron mucho, algunos entregaron premios. Pero lo que no era cierto era lo del eclipse: nadie dejó de hablar de los juegos porque hubieran aparecido unas estrellas que, con su presencia, además de significarse como admiradores del medio contribuían a dar relumbrón a una gala que va acaparando más titulares y espacio mediático cada año que pasa.

Viene esto a cuento de que el pasado jueves se celebró en Madrid Jugando en casa, una gala con la vocación absoluta de celebrar a la industria del videojuego español y en la que se organizó una votación para determinar cuáles eran los 10 mejores videojuegos españoles de la historia. No tuvieron el tamaño de los Game Awards, pero medidas como esta dignifican, normalizan y hacen de embajadores del medio digital mejor que nadie. El que salió escogido como mejor juego de la historia, por cierto, fue resultó Commandos: Behind Enemy Lines, seguido de Blasphemous y de La Abadía del Crimen.

El juego bélico de táctica Commandos (1998) es un juego canónicamente bueno, que tuvo un impacto y ventas excepcionales y que si no fue lo mejor de su año fue porque, seguramente y con obras como Ocarina of Time o Metal Gear Solid, estemos hablando del mejor año de la historia del medio. Blasphemous (2019) es un dignísimo ejercicio de imaginación y brutalidad estética que desde su aparición ha insuflado mucha vida en la industria española, y la aventura La Abadía del Crimen (1987), basada en El nombre de la rosa, es un clásico atemporal que concentra lo mejor de la época más puntera de la industria de los juegos españoles. No es descabellado pensar que, si bien muchos cambiarían el orden, la mayoría de la gente podrá estar de acuerdo con esos nombres, y con los que completan el top 10, que son PC Fútbol, Commandos 2, GRIS, Blasphemous, Castlevania: Lords of Shadow, Metroid Dread y Blade: The Edge of Darkness.

Imagen promocional de 'Blasphemous', y del juego 'La abadía del crimen'.
Imagen promocional de 'Blasphemous', y del juego 'La abadía del crimen'.

La gala fue organizada por U-tad, una de las universidades más punteras en lo que a materias digitales se refiere. Y en ella, además de darse a conocer los mejores videojuegos españoles, si vivió un sentido homenaje a la industria patria, desde sus inicios en 1979 hasta hoy. Hubo una radiografía histórica (pasando por la década de los 80, la cacareada “edad de oro del software español”), hubo homenajes (como una sentida dedicatoria a Paco Suárez y Paco Portalo, padres de La Pulga, el primer juego español con distribución comercial), hubo risas, sentimiento, reconocimiento, nostalgia y cierto orgullo.

La lista de los mejores juegos fue votada por el público, que escogía entre una preselección de cincuenta obras que había sido realizada por un jurado profesional (entre los que se encontraba quien esto escribe). Para el jurado, que también escogía a sus mejores juegos, el podio de obras españolas fue, en primer lugar, La Abadía del Crimen, y luego Commandos: Behind Enemy Lines, y Castlevania: Lords of Shadow (2010).

Más allá de la gala en sí, o de lo de acuerdo que se esté con los juegos escogidos, lo cierto es que la importancia del evento tiene que ver también con su función de hito, pues se trata de la primera iniciativa de este cariz que se realiza en España. Las artes, todo tipo de artes, se critican, se comercializan, se ensalzan, sí, pero también se celebran. E iniciativas como esta no solo contribuyen a normalizar a los videojuegos como un elemento cultural más, sino que restañan muchas de las inmerecidas suspicacias, de los injustos ataques, que esta industria ha sufrido y que, en cierto modo, la recluyeron, durante muchos años, en el nicho. Para todo eso sirve una gala como esta. Bueno, y para recordar lo rematadamente bueno que era Commandos, al que hoy sigue mereciendo la pena echar una partida. Como diría el espía de Commandos 2, con su acento francés: “Trés bien”.

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Sobre la firma

Jorge Morla
Redactor de EL PAÍS que desde 2014 ha pasado por Babelia, Cultura o Internacional. Es experto en cultura digital y divulgador en radios, charlas y exposiciones. Licenciado en Periodismo por la Complutense y Máster de EL PAÍS. En 2023 publica ‘El siglo de los videojuegos’, y en 2024 recibe el premio Conetic por su labor como divulgador tecnológico.
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