MÚSICA

Los siete discos de la semana en ‘Babelia’

Los críticos musicales de EL PAÍS comentan los nuevos álbumes de Madlib, Arlo Parks, Kiwi Jr., Bicep, Lucía Martínez y Théotime Langlois de Swarte y Thomas Dunfort

Elogio de la incontinencia

Por Iker Seisdedos

El universo lírico de Madlib, productor californiano de hip-hop que, harto de su voz, decidió dejar de rapear, giraba en torno al mismo único tema que, aparentemente, su vida: los discos. Es una obsesión sostenida: cuando entró en escena a finales del siglo pasado, aportó un nuevo sentido, enciclopédico y ecléctico, al arte del sampleo. Es capaz de localizar y extraer material viejo para nuevas creaciones de casi cualquier umbrío lugar de la música popular: jazz independiente, rock alemán, ritmos brasileños, africanos, dub, funk… Madlib da la impresión de tener una colección tan inagotable como legendaria es su capacidad para generar loops; una mítica incontinencia que él mismo se encarga de alimentar en sus escasas entrevistas.

Este disco nace del intento de ordenar una pequeña parte de ese ingente material. El músico electrónico Four Tet venció las reticencias que hacen de Madlib uno de los personajes más hoscos e inescrutables del negocio para acceder a sus archivos y, durante dos años, ordenar, arreglar y presentar la música de aquél en una secuencia que evoca, en su morosidad y cadencia, la sesión de un DJ. El resultado recuerda a una versión más pulida de los discos en solitario firmados por el rapero y agrupados en los proyectos Beat Konducta (2005-2010) y Madlib Medicine Show (2010-2012), en los que beats con apariencia de descartes se alternaban con sus jugueteos de esforzado instrumentista con el lenguaje del free jazz. Lee aquí la crítica entera.

Madlib/Four Tet

'Sound Ancestors'


Madlib Invazion

The Jahari Massamba Unit

'Pardon My French'


Madlib Invazion

Al otro lado del ‘hype’

Por Fernando Navarro

Ser ya considerada con la salida de tu primer disco como la portavoz de la generación Z en el Reino Unido debe de ser una losa parecida a la de aquellos que sufrieron la etiqueta del “nuevo Dylan”. Daña más que impulsa. Si encima te recomienda Michelle Obama y la BBC te concede el premio anual a la mejor promesa, que antes recayó en figuras como FKA Twigs y Dua Lipa, la expectación se agranda tanto que casi es imposible colmarla. Todo esto le ha pasado a Arlo Parks en el último año y ahora toca el momento de la verdad con la publicación de su primer disco, Collapsed in Sunbeams.

Con tan solo 20 años, esta poeta y cantautora despliega un encanto tan honesto y sugerente en canciones tan bien construidas desde su espíritu soul que sería un error verla desde la única perspectiva del hype. Fuera de etiquetas y losas, el álbum fluye como caudal narcotizante, destacando por su conseguida ligereza, una mezcla embriagadora de suave rhythm and blues y trip-hop, como si Amy Winehouse se endulzase a la hora de lamerse las heridas. Menos visceral, más etérea. Con ese bajo hipnótico e introduciendo un pasaje de spoken word, ‘Hurt’ expone desde los primeros compases los sinsabores de una adolescente sin rumbo, que, gracias a una voz grácil, va confesando intimidades sobre el amor, la bisexualidad, la amistad y la salud mental. Atmósferas cálidas con baterías secas, como si el corazón nunca dejase de latir, y teclados y coros tímidos, como si nada estuviese nunca del todo claro, para dar con momentos definitivos de talento como en ‘Too Good, Black Dog’ y ‘Just Go’. Sin embargo, no siempre consigue alcanzar la perfección cerámica y así hay canciones menores como ‘Bluish’. El álbum fluye sin sobresaltos, pecando de cierta monotonía en el conjunto, pero nada que termine por estropear el aroma de calidad de una artista con una carta de presentación más que notable. El mejor consejo es escuchar a Arlo Parks sin pensar en todo lo que se dice de ella. Es la forma más rápida y certera de apreciar todo lo que vale.

Arlo Parks

'Collapsed in Sunbeams'


Rough Trade/Pias!

Pequeñez heroica

Por Xavi Sancho

Hay algo heroico en Kiwi Jr., la banda canadiense liderada por Jeremy Gaudet. Su ambición es tan pequeña que solo puede ser correcta, y su visión del mundo es tan amplia que siempre resulta interesante, ya sea al hablar de drones, de compañeros del colegio o de cultura de la cancelación. Su segundo disco, Cooler Returns, es una fantástica oda a la realidad y un recuerdo de que ser pequeño no es la consecuencia de no saber cómo ser grande. A medio camino entre Jonathan Richman, Pavement o Hefner y propuestas más recientes como Parquet Courts o Harlem, el combo despacha un largo que reconforta a quienes decidieron habitar la periferia, que no es lo mismo que habitar en el pasado. No es nostalgia musical, es extrarradio metafísico.

Kiwi Jr.

'Cooler Returns'


Sub Pop

Electrónica agridulce

Por Iñigo López Palacios

Bicep, los autores de Glue y Opal, himnos de baile de 2017, publicaban su segundo disco con la presión de estar a la altura de los tiempos. La música del dúo de Belfast, que nació en salas abarrotadas y luego fue creciendo en festivales, parece guiada al esfumarse todo eso por la deslumbrante remezcla que Four Tet hizo de su Opal. Porque Isles, un disco para oír con cascos añorando aquellas noches, está lleno de melodías con regusto pop que parten de las enseñanzas del citado músico británico: texturas trasparentes sin ser ligeras, profundas sin ser densas y euforizantes sin caer en lo vulgar. Electrónica que captura ese estado de ánimo tan irlandés que consiste en estar contento y triste al mismo tiempo.

Bicep

'Isles'


Ninja Tune

El aire del Atlántico

Por Yahvé M. de la Cavada

Qué difícil es sacarse el Atlántico de dentro. La percusionista Lucía Martínez, una de las grandes improvisadoras españolas, versada en jazz, folk y clásica, vive en Berlín desde hace más de una década, pero su música no ha sido colonizada por la influencia germánica, aunque sí se deja acompañar de algunos excitantes músicos de la escena berlinesa, como Benjamin Weidekamp, Ronny Graupe o DJ Illvibe. Martínez, asociada a diferentes ámbitos del free jazz, ofrece con su nuevo combo música que parte del jazz contemporáneo y se resiste a ser catalogada. Su excelente disco es un original compendio de influencias y paisajes musicales: creativo, melódico y con ese delicioso aire atlántico siempre presente.

Lucía Martínez

'Lucía Martínez & The Fearless'


Nuba Records

‘Melodismo’ irresistible

Por Luis Gago

Allí donde esté Thomas Dunford sucede siempre algo musicalmente interesante. Presencia habitual en el continuo de los mejores grupos europeos de música antigua, sus dúos con el clavecinista Jean Rondeau o la soprano Léa Desandre son ya clásicos del siglo XXI. Ahora ha encontrado un nuevo compañero de aventuras en el violinista Théotime Langlois de Swarte y su estreno discográfico lo protagonizan obras de los dos Purcell (Henry y Daniel), los dos Nicola Matteis (padre e hijo) y los dos Eccles (Henry y John, cuyo The Mad Lover, representado por dos melancólicos grounds, da título al disco). Ochenta generosos minutos llenos de sorpresas incesantes, fantasía a raudales, melodismo irresistible y un derroche de musicalidad de estos dos jóvenes portentos.

Théotime Langlois de Swarte y Thomas Dunford

'The Mad Lover'


Harmonia Mundi

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