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Reencuentro de los pioneros de EL PAÍS: “Teníamos voluntad de servicio público”

Los periodistas que sacaron a la calle el periódico hace ahora 50 años se reúnen para conmemorar la aventura de impulsar un diario en plena Transición Española

02:15
La primera redacción de EL PAÍS 50 años después
Equipo fundador de El Pais, en el centro, Juan luis Cebrián, direMctor e 1976 , a su derecha, el director actual jan Martínez Ahrens.Foto: bernardo pérez | Vídeo: EPV

Antonio Muñoz Molina, de los tempranos y lúcidos escritores de EL PAÍS, escribió cuando el diario cumplió sus primeros 20 años: “Ahora nos parece inevitable que España y EL PAÍS llegaran a ser lo que son: todos disponemos de una extraordinaria habilidad para profetizar el pasado, pero lo único cierto en España era la más vertiginosa incertidumbre, y que el porvenir de EL PAÍS era tan incierto y oscuro como el de la democracia aún no nacida”.

Los que iniciaron el diario, que apareció en la calle Miguel Yuste de Madrid el 4 de mayo de hace 50 años, se juntaron ayer durante un almuerzo en un parque de la ciudad. Tuvieron con ellos al primer director, Juan Luis Cebrián, al director actual, Jan Martínez Ahrens, y a un gentío que se reencontraba para celebrar lo que ahora es una vertiginosa certidumbre.

Junto a ellos estaba Jesús Ceberio, que también fue director del periódico. Su primera crónica, como primer corresponsal que hubo en Euskadi, era sobre un atentado de ETA. Aquella noche el periódico nacía con su propia incertidumbre que, era, además, la que mantenía en vilo a una nación que se estaba rehaciendo.

Se rompían las máquinas, pero no el entusiasmo. Ramón Vilaró era el primer corresponsal en Europa, y su crónica también apareció en primera página. Se trataba de explicar qué porvenir le aguardaba a este país. Luego vendría la historia, a la que se refirió Juan Luis Cebrián cuando tomó el micrófono para explicar el pasado y para buscar en el presente.

El ambiente era de emoción, como si aquella tarde renaciera en el parque. Era imposible dejar aparte los recuerdos, pues de eso trataba el encuentro: que la vida pasada fuera ahora la celebración de un periódico que al principio parecía que iba a perecer pronto y que ahora es parte de la vida misma de este país y del periodismo.

Juan Luis Cebrián recordó los principios del diario. En el periódico que nacía, dijo, “no había un accionista mayoritario ni de lejos: allí el accionista que más tenía, un 8%, era José Ortega Spottorno. Y Jesús Polanco tenía un 6%”. Cebrián añadió: “No era hacer un negocio, ni tener poder, era tratar de recuperar la excelencia que la prensa había perdido durante la dictadura. Creo que esa es la lección más impresionante que yo, por lo menos, saco del periódico. La prensa actual cada vez es más difícil que se oponga al poder político y al dinero, que además suelen andar juntos. Estamos pasando una temporada donde, de hecho, la prensa ya no es el cuarto poder. El cuarto poder se llama TikTok, o se llama X, o se llama como se llame. Y la información pública, que es básica para la democracia, en este momento está en veremos. Lo que hicimos, lo hicimos en conjunto... Siempre he pensado que un periódico es una orquesta”. A él le ha perseguido siempre la imagen de la bomba que estalló y mató a un joven botones de 18 años e hirió a otros dos compañeros, uno de los cuales era el jefe de los servicios generales del periódico. “Hubo bastantes periodistas de EL PAÍS que necesitaban protección...”.

Cebrián acabó su intervención así: “Quería pediros perdón, porque fui 13 años y pico director. He sido consejero delegado y luego he sido presidente. He estado 48 años escribiendo en el periódico. Y en un puesto de responsabilidad se cometen muchos errores, muchas veces se cometen injusticias. Hay mucha gente que es dañada por las decisiones del que está arriba, que no son siempre acertadas, no son siempre necesarias, son fruto de la debilidad o de las circunstancias o de la ignorancia. Y entonces, quiero pediros perdón a los que hayáis sufrido alguna vez estas cosas, por mi culpa, y daros las gracias por vuestra colaboración”.

El director con el que ahora EL PAÍS cumple 50 años, Jan Martínez Ahrens, dijo: “Yo no soy pionero ni fundador. Yo llegué cuando el periódico ya estaba hecho, bien hecho y con los cimientos bien puestos. Pero sí que quiero traeros el reconocimiento y el agradecimiento de toda la Redacción de Miguel Yuste a la que yo represento ahora. Sin vosotros EL PAÍS de hoy no sería, y eso es lo que merece un reconocimiento y desde luego un aplauso continuo y largo que no va a acabar hoy aquí. Sois un referente profesional de rigor y de calidad para todos nosotros”.

“Un referente para todos nosotros”

Martínez Ahrens añadió: “Allá en Miguel Yuste es a veces cuando tenemos problemas, cuando nos enfrentamos a cuestiones espinosas, pensamos en cómo lo habríais solucionado vosotros.Vivísteis una época muy complicada, la dictadura, los atentados, un golpe de Estado, un periodismo de calidad que no existía. Y lo hicísteis y creásteis un periódico que sigue en pie y que sigue, y lo creo firmemente, siendo el mejor en lengua española del mundo. Pero además, luchásteis por la democracia y nos inculcásteis unos valores en los que seguimos creyendo firmemente en EL PAÍS. La democracia entendida como tolerancia, como diálogo, como pluralidad y también como independencia, que es algo que ha señalado Juan Luis y que creo que es muy importante ahora para hacer un periódico. Esa es nuestra aspiración. Vosotros lo lográsteis, seguís con nosotros y nosotros aspiramos a ello todos los días. Todos formamos parte de una misma historia. Aunque hayan pasado 50 años todavía queda mucho por hacer, y creo que lo tenemos que hacer todos juntos”.

Karmentxu Marín, periodista de la primera hora de EL PAÍS, recordó sus tiempos: “Adláteres en primera posición de saludo y nosotros, la puta base, como nos denominábamos entonces, currando todo lo que podíamos y en muchos casos como si nos fuera la vida en ello. Teníamos voluntad de servicio público, pero lo asombroso era cómo la gente, los lectores, pensaron rápidamente en hasta qué punto el periódico era suyo o les representaba, incluso atribuyéndonos unas capacidades fuera de nuestras obligaciones y desempeños. Yo entré en EL PAÍS ocupándome de la sección de educación y un día me llamó una señora porque se había inundado una escuela en la periferia de Madrid y estaban las profesoras con todos los niños en la calle. Pronuncié rápidamente la frase de ordenanza: Señora, mandamos redactor y fotógrafo. A lo que ella me contestó: ‘¿Cómo que redactor y fotógrafo? ¿Y el fontanero?”.

Juan Bedoya, periodista de EL PAÍS desde los primeros años, se hizo preguntas del futuro: “Cincuenta años después, la tinta es digital y la rotativa rueda menos. Pero la pregunta sigue siendo la misma que entonces: ¿cómo contar España y quién cuenta España? ¿Qué periódico se hace para contar España, para contar cómo es el mundo?”.

Julián García Candau fue el primer redactor jefe que tuvo EL PAÍS en varias de sus esferas: “Yo no he venido a hacer un discurso, he venido simplemente a hacer un recuerdo”. Y a continuación el que fue primer redactor jefe de Deportes recordó a los que escribieron en el primer número del periódico, desde Ramón Vilaró, Eduardo San Martín, Rafael Alberti, Peridis, Juan Luis Cebrián, Jesús Ceberio, Alfons Quintà…, tantos… Hasta que quiso recordar al compañero al que mató la ultraderecha. Entonces Candau no pudo seguir. Aquel momento de la historia de EL PAÍS no se ha borrado jamás. El terrorismo rompió la vida de Andrés Fraguas a finales de octubre de 1978.

Hubo en el almuerzo más de 60 comensales. EL PAÍS de la primera época vivió una tarde cuya emoción parece ahora no sólo como un reencuentro sino, sobre todo, como la resonancia de un tiempo que prosigue. Rafael Fraguas, periodista de la primera hora, como Rosi Rodríguez, secretaria de Redacción de toda la vida, con Pepe el Motorista, leyenda de EL PAÍS de todos los tiempos, animaron un encuentro que parecía, de veras, mucho más que la esencia de un periódico: era mucha gente queriéndose ver de nuevo.

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