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La entrevista de Gustavo Petro con EL PAÍS, en 10 frases

El presidente de Colombia reflexiona sobre política internacional, repasa su experiencia al frente del Gobierno y analiza escenarios de futuro ante las próximas elecciones

Gustavo Petro
Gustavo Petro, en la Casa de Nariño, en Bogotá, el 21 de febrero de 2025.CHELO CAMACHO
El País

Fue una conversación de casi dos horas. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, reflexionó en entrevista con EL PAÍS sobre política internacional, repasó su experiencia al frente del Gobierno y analizó lo que se jugará el país en las elecciones nacionales de 2026, en las que se decide la continuidad de su proyecto político de izquierda. Estas 10 frases encierran los momentos clave del encuentro:

1. “Ser presidente es de una infelicidad absoluta. Es un sacrificio”

Petro, con tres décadas en la política colombiana, señala que le ha resultado especialmente difícil el cargo que ocupa desde hace dos años y medio. Se refiere a la Casa de Nariño, el palacio presidencial, como una “mala imitación” de la arquitectura neoclásica francesa y, entre risas, dice que ha pensado incluso llevar a alguien para que revise si está lleno de fantasmas.

2. “Mi hijo fue débil y por ahí lo destruyeron”

El presidente defiende a su primogénito, Nicolás Petro Alcocer, quien ha protagonizado uno de los escándalos que más han golpeado a su Gobierno. El hijo del mandatario enfrenta un juicio por presuntamente haberse apropiado de varias aportaciones no reportadas a la campaña presidencial de 2022. No alega que su hijo sea inocente, sino que ha sido objeto de ensañamiento de parte de la fiscalía, como una forma de afectar la gobernabilidad. “Lo que están intentando es hiperdimensionar el delito para que el hijo se enfrente a su padre, por puro instinto de conservación”, dice.

3. “He fallado en creer mucho en la gente que me rodea, en creer que puedo hacer una revolución gobernando”

Petro reitera en la entrevista algo que viene afirmando hace tres semanas: percibe falta de compromiso entre quienes lo rodean. Tres semanas atrás, en un inédito Consejo de Ministros que fue televisado por su decisión, acusó a su Gabinete de faltar al compromiso con el programa de Gobierno. Desde entonces han salido, a cuentagotas, varios ministros, y Petro los ha reemplazado con quienes a su juicio sí podrían ayudar a lograr sus objetivos en los 18 meses que le quedan en el Ejecutivo. Afirma que las elecciones de 2026 se definirán con lo que logre hacer su Gobierno este año.

4. “No hemos conquistado el poder, hemos conquistado un gobierno administrador acorralado por los otros poderes y por intereses económicos”

Para el primer mandatario de izquierdas de la Colombia contemporánea, el gran poder que tiene el jefe de Estado en un país presidencialista es, en todo caso, limitado. En el pasado ha hablado de golpe blando para referirse a decisiones de otras ramas del Estado que han sido contrarias a su programa de Gobierno. “Nuestras reformas se entrampan, no avanzan”, dice en la entrevista.

5. “Si me pongo a ver todo lo que me rodea, todos hacen tráfico de influencias. Todos intentan influenciarme”

El presidente refrenda la distancia que siente con sus aliados cuando los acusa a todos de lo que en Colombia es un delito. Si bien luego aclara que se refiere a algo que no es criminal, como es tratar de incidir en las decisiones del presidente, el argumento también le permite reducir la gravedad del juicio penal que enfrenta su nuevo ministro del Interior, Armando Benedetti, justamente por tráfico de influencias. “Un presidente no puede tomar decisiones por un ‘puede’, sino por hechos”, afirma para explicar su decisión de llevar al operador político a las más altas instancias de poder.

6. La verdadera pelea de los ministros no es Benedetti, esa es la excusa”

Frente a las fisuras internas que fueron públicas en el Consejo de Ministro televisado, Petro señala que más que un problema ético o ideológico, lo que había detrás era un intento de alguno de sus ministros de evadir su baja ejecución. En la reunión, Petro señaló que varios de ellos habían cumplido tan solo un porcentaje de las promesas hechas y que corresponden a sus carteras. “Puse sobre la mesa el nivel de lo cumplido y todo terminó en Benedetti. ¿Por qué?”, cuestiona en la entrevista.

7. “Laura Sarabia, una buena organizadora y una mujer joven. Cuando se es joven hay que madurar”

La actual Canciller y antigua mano derecha del presidente es una de las figuras más notorias de su Gobierno. Pese a que Sarabia ha tenido choques tanto con miembros del círculo de izquierda como con Benedetti, Petro la ha mantenido muy cerca y le ha asignado funciones de alta responsabilidad. Sin embargo, en la entrevista deja entrever un menor entusiasmo con su protegida. “Ahora en la Cancillería tiene que saber cuál es la voz de Colombia en el mundo”, concluye, señalando que espera que ella interprete fielmente su visión.

8. “Un Milei colombiano traería muchísima sangre encima”

Frente a la pregunta sobre la posibilidad de que la periodista Vicky Dávila gane las elecciones de 2006, Petro recuerda que la aspirante ha conformado una plataforma muy similar a la del presidente argentino. Más allá de ella, para el presidente el riesgo de que gane la derecha en Colombia es que pueda haber un nuevo baño de sangre, y frente a ello no lanza un candidato determinado, sino que propone un frente amplio, pues “ninguna fuerza tiene la mayoría”.

9. “Debe haber nuevas elecciones en Venezuela, porque ni el fraude ni el bloqueo permiten elecciones libres”

Sin señalar directamente a Nicolás Maduro por ser un presidente ilegítimo, el colombiano reitera su postura de que se deben repetir las elecciones de julio de 2024. No habla de fraude, aunque tampoco rechaza la palabra, y pide un relevo generacional en la política del país vecino. Pero también hace un llamado al realismo y señala que el poder hoy lo tiene ese régimen. “Y yo tengo que hablar con esa realidad”, concluye.

10.”Los latinoamericanos le importamos un bledo a Trump, cree que somos razas inferiores”

El presidente colombiano protagonizó el primer choque sonado del presidente de Estados Unidos, cuando vía X rechazó dos vuelos con colombianos deportados, pues venían con esposas, como si fueran criminales. En la entrevista niega que haya tenido un pulso con Trump y que lo haya perdido (“Yo nunca me eché para atrás. O sea, esa palabra que usted acaba de decir no existe”) y reitera que ha logrado que se cambien las condiciones de los vuelos, en los que ya no se usan cadenas. Sin embargo, señala que mientras él se mueve por principios, el magnate lo hace “por impulsos”.

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