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Miguel Bosé: “Me enfurece la pasividad ciudadana”

El cantante, en plena gira, entrega una beca para músicos sin recursos y saca su perfil más político: "Yo me voy cada día a la cama tranquilo haciendo lo que creo que tengo que hacer"

Miguel Bosé, en un programa de televisión en octubre de 2016.
Miguel Bosé, en un programa de televisión en octubre de 2016.

Llega a México y se mete con Donald Trump. Ve la violencia en Venezuela y tuitea que “esto tiene que parar ya”. Miguel Bosé nunca se ha callado lo que le ha parecido que tenía que decir sobre cualquier cosa. Y últimamente tiene mucho que decir sobre muchas cosas. Así que, cuando le haces una pregunta general sobre su actitud política, coge aire y empieza: “Vamos a ver…”.

“La culpa de las cosas que están sucediendo no solo hay que echárselas en cara a la falta de voluntad política y la desidia de las instituciones, que es el núcleo”, arranca el cantante. Le irrita “el silencio y la charlatanería de codo en barra de bar de muchos ciudadanos que arreglan el mundo yéndoseles la fuerza por la boca y sin hacer nada. La clase política no nos va a dar nada, no nos va a regalar nada. Los ciudadanos tenemos que cambiar las cosas nosotros. Hay una pasividad ciudadana generalizada. No me vale el desencanto, ni la pérdida de entusiasmo. No me vale, me enfurece”.

“Yo me voy a dormir tranquilo cada día haciendo y diciendo lo que creo que tengo que decir. La culpa es de los ciudadanos por permitir lo que está sucediendo, por callar lo que estamos callando. O por no poner la voz donde tenemos que ponerla. Arremeto contra la ciudadanía y la pasividad y la falta de activismo. Esto vale para España, para Grecia y para Irak”.

Bosé (Panamá, 61 años) atendía a la entrevista por teléfono desde Buenos Aires el pasado miércoles. Es una de las últimas paradas de la parte latinoamericana de la gira Estaré, que empezó en febrero en México, con entradas agotadas tres noches seguidas en el Auditorio Nacional. Después de Estados Unidos y Sudamérica, ahora toca España: 23 de junio en Madrid y 27 en Barcelona. En otoño volverá a América.

La ocasión de la entrevista es justamente una de esas veces que hacen que se vaya "a la cama tranquilo". Es la entrega de una beca de la Fundación Cultural Latin Grammy que este año lleva el nombre de Bosé. Son 200.000 dólares (unos 178.000 euros) para un joven músico latinoamericano para cursar cuatro años en la escuela de música de Berkeley en Boston. El galardonado es Ernesto Núñez, un bajista dominicano de 22 años. Núñez quiere aprovechar para estudiar “escritura contemporánea y producción”, cuenta por teléfono. “Quiero que mis arreglos de ritmos latinos se vean en todo el mundo”.

“Le van a sacar lo mejor como músico y va a ser un gran docente”, dice Bosé. Pero “esto lo tiene que devolver y él sabe a quién. De alguna manera, alguna vez encontrará a alguien que no tenga medios y tendrá que darle lecciones y enseñarle a cambio de nada”.

Miguel Bosé, durante un concierto en San Diego el pasado mes de octubre. ampliar foto
Miguel Bosé, durante un concierto en San Diego el pasado mes de octubre. AP

Ya no está hablando Bosé, está hablando “el ciudadano Miguel, que no tiene nada que ver con Bosé”. El ciudadano Miguel es el que organiza la Gala Sida, el que promociona en su web Paz sin Fronteras, Intermón Oxfam, Oceana o Patrimonio Indígena. “Como todos los ciudadanos, Miguel siente la necesidad de involucrarse en causas con el legítimo derecho de querer cambiar las cosas que no están bien. Lo que hace Miguel es agarrar a Bosé y decirle: ‘Mediatiza esto’. Bosé le devuelve así la tranquilidad y la paz que Miguel le da en casa. Bosé es el que consigue que las cosas se amplifiquen y se potencien”.

Esta ocasión era para hablar de cosas de Miguel. Por eso llamamos a Bosé.

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