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Ojo si los artistas, o las galerías, llegan a tu barrio

¿Cuándo pertenece la ciudad realmente a la gente? Un libro de vivencias y observaciones, no de urbanismo, analiza el derecho de los ciudadanos a transformar el lugar donde viven

Vista aérea de las calles de Nueva York
Vista aérea de las calles de Nueva York

Una urbe con futuro no puede excluir a nadie de la ley. No puede excluir a nadie de la celebración y no debe excluir a nadie de la conversación. Estas tres reglas básicas resumen para el escritor Suketu Mehta (Calcuta, 1963) los pilares de una ciudad justa. En La vida secreta de las ciudades (Random House), Mehta recuerda también que hoy la principal forma de exclusión urbana afecta a la vivienda ¿Quién consigue vivir en una metrópolis? En muchas ciudades, los alquileres de pisos conviven con alquileres de “camas calientes”. Por eso se pregunta qué implica para una ciudad que sus habitantes duerman en camas tan distintas. Que una urbe sea inasequible no puede ser un síntoma de progreso.

Una metrópolis en la que proliferen los restaurantes con estrella Michelín, en la que haya poca delincuencia, el metro sea puntual y los turistas se acerquen al número de habitantes del centro debería despertar algunas alertas. “Una cosa es que alguien no pueda permitirse vivir en Nueva York, o Barcelona –es decir que te excluyan cuando acabas de llegar- y otra que te excluyan de la ciudad donde tu familia ha vivido durante cuatro generaciones”, razona. Los culpables de esa exclusión muchas veces no quieren mudarse a tu ciudad. Invierten desde Berlín, o desde Catar. Y no se han parado a pensar que una ciudad sin ciudadanos deja de ser ciudad para transformarse en escenario. Por eso Mehta da, con ironía, un consejo ciertamente radical: “Si viviera en un piso de renta limitada en un barrio duro y quisiera asegurarme de que no van a subirme el alquiler, dispararía al primer artista que se mudara a mi manzana. Porque después de los artistas llegan los banqueros que quieren salir con artistas y después se duplica el precio de los alquileres”.

Ojo si los artistas, o las galerías, llegan a tu barrio

San Francisco y Berlín fueron testigos de la huida de las familias con niños entre 2000 y 2010. Chicago tiene hoy 145.000 niños en edad escolar menos que hace una década. “Y una ciudad sin niños es como un bosque sin pájaros”, señala Mehta. Pero no sólo faltan niños. En Manhattan, el 30% de los pisos entre la calle 49 y la 70 están vacíos durante al menos 10 meses al año. ¿Qué tipo de ciudad dibujan esas ausencias? ¿Qué tipo de comercio excepcional y no cotidiano puede sobrevivir allí y qué tipo de vida urbana será posible? Cuidado con el éxito capaz de transformar las ciudades porque ese éxito que encarece la vida en las urbes es siempre un triunfo muy limitado: triunfan muy pocos criterios –el económico y puede que el estético- y fracasan todos los que son necesarios para el crecimiento, la reinvención y la fortaleza de las ciudades: la flexibilidad, la inclusión, la solidaridad, la apertura y lo que vincula a los ciudadanos con el lugar donde viven.

 

Ojo si los artistas, o las galerías, llegan a tu barrio