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Crece la brecha monetaria

La subida de tipos de la Reserva Federal cambia la financiación global y proporciona argumentos a los adversarios de Draghi

Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal
Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal REUTERS

Después de repetidos anuncios, la Reserva Federal ha vuelto a subir los tipos de interés, en esta ocasión en 0,25 puntos, y ha dejado la tasa en una horquilla entre el 0,75% y el 1%. Las justificaciones son conocidas: el empleo se recupera, la economía crece y la inflación también. Hay razones para normalizar la política monetaria del dólar. Ni los países ni los mercados podrán decir que la subida les sorprende; probablemente ya está descontada en términos financieros.

Pero la decisión es importante a efectos de futuro (probablemente habrá dos subidas más este año y, si las coacciones de Donald Trump y su equipo no interfieren, los tipos estadounidenses llegarán al 3% en 2018) y por sus implicaciones sobre el resto de los bancos centrales. Entre Estados Unidos y Europa crece la brecha monetaria; se dibuja una economía global muy diferente de la de 2015.

Para el euro, la senda de subida de tipos de la Fed implica que la retribución mejor de las inversiones y los ahorros al otro lado del Atlántico aumenta el riesgo de desequilibrio en los flujos financieros a favor del dólar. Proporciona además un argumento a las nutridas huestes financieras en contra de la política de Mario Draghi. En la Alemania custodiada por Wolfgang Schäuble hay mucho ahorro pero mal retribuido. Se avecinan tormentas insoportables de presiones sobre el BCE.

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