Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El español que ofrece una sanidad accesible en Estados Unidos

La 'start up' de un ingeniero madrileño permite el acceso a especialistas médicos en EEUU sin el coste de la visita

Mientras el presidente de EEUU, Donald Trump, planea la voladura controlada del Obamacare, lo más parecido a un sistema de salud que ha tenido la nación, un español le planta cara. Desde Nueva York, Carlos Reines hace que los pacientes estadounidenses se ahorren dinero evitando visitas innecesarias a los especialistas dentro del carísimo ecosistema sanitario de ese país, tan oneroso como ineficaz. Su start-up RubiconMD conecta a los médicos de familia con expertos de primer nivel via telemática para despejar dudas diagnósticas y formas de abordar el problema del enfermo que tienen delante. Una empresa joven de la que Reines es cofundador y que hace solo unos días se ha aliado al emblemático Hospital Zuckerberg de San Francisco.

El ingeniero español Carlos Reines, fotografiado en Nueva York.
El ingeniero español Carlos Reines, fotografiado en Nueva York.

RubiconMD llegó a un millón de pacientes en 2016, tan solo tres años después de constituirse. Emplea a 24 personas y está presente en 32 estados sirviendo a centros de salud, clínicas de empresas o compañías de seguros. Una vez dentro de su plataforma, el médico de familia que ha contratado el servicio (la suscripción cuesta 250 dólares por facultativo al mes) envía datos de su paciente (incluyendo fotos e informes) a través del ordenador a alguno de sus colegas de 105 especialidades y subespecialidades médicas. Un algoritmo selecciona el especialista apropiado basándose en la disponibilidad y en la adecuación. La respuesta llega en cuatro o cinco horas. “Nuestros expertos son gente licenciada en Harvard, Stanford o Columbia”, explica Reines, director de operaciones de la compañía. Cuatro de cada cinco obtuvieron una beca por su excelencia académica, y el 60% trabaja en los mejores centros formativos de Estados Unidos.

“Queremos democratizar la salud”, enfatiza por teléfono el madrileño, de 32 años. “Estimamos que un 40% de las visitas a los especialistas son innecesarias si el médico puede obtener más información”. Ese dato, avalado por las investigaciones, significa en el sistema estadounidense un considerable ahorro de dinero y tiempo para el paciente, además de los costes de transporte.

En un país sin un sistema público de salud, Obamacare, vigente desde 2010, obliga a todos los ciudadanos a contratar un seguro médico. Incluye ayudas para suscribirlo para las rentas medias bajas y fuerza a las compañías a aceptar a todos, aunque tengan una enfermedad preexistente. También extendía a un sector más amplio de la población, siempre en la base más empobrecida, la cobertura pública Medicaid. Todo a base de subir impuestos. El resultado ha sido que 20 millones de personas más tienen cobertura sanitaria.

El plan de Trump suspende la obligación de contratar seguro médico, paraliza el despliegue de Medicaid y acaba con el incremento de tributos. RubiconMD parece, por tanto, una opción más que interesante para los 14 millones de personas que se quedarán sin seguro médico el próximo año si la reforma de Trump sale adelante, según un estudio oficial que analiza su impacto. “Creo que la misión de democratizar el acceso a la sanidad cobra más relevancia que nunca en el nuevo marco regulatorio. Incluso con el sistema implantado por el anterior presidente millones de pacientes han sufrido problemas de acceso a especialistas tales como meses de espera, copagos que no pueden asumir o limitaciones para pagar el transporte”, añade Reines. “Esas dificultades probablemente se acentúen para las poblaciones más desfavorecidas y ahí es donde RubiconMD puede tener un impacto aún mayor, habilitando el acceso a más y más personas y permitiéndoles evitar costes innecesarios ahora que la carga económica se centrará más en el paciente”.

Parece que RubiconMD va por buen camino, pese al impacto que está teniendo la iniciativa de Trump, “el más inmediato es el generado por la incertidumbre, que lleva a algunos grupos médicos a posponer decisiones hasta que se hayan aclarado los detalles sobre cómo la nueva normativa les afecta”. La Universidad de California en San Francisco (UCSF) y su centro de referencia, el hospital Zuckerberg, cuyos facultativos son profesores de la UCSF, acaban de asociarse con la plataforma. El acuerdo es importante, dado que el centro es pionero en el desarrollo de teleconsultas “y han liderado la investigación sobre el impacto en calidad de salud y planes de tratamiento”, explica Reines, “conjuntamente hemos rediseñado su modelo con la tecnología de RubiconMD, mejorando el flujo para los médicos y equipos de salud, y sentando un precedente en la conexión entre hospitales académicos y clínicas de atención primaria independientemente de su ubicación geográfica y la condición socioeconómica de los pacientes. Hay muchos hospitales que nos están pidiendo implementar modelos similares en su sistema y esto se va a convertir en un pilar básico del crecimiento de nuestra plataforma”.

El hospital Zuckerberg usa habitualmente la vía telemática para derivar pacientes a los especialistas. “Vamos a habilitar consultas electrónicas desde cualquier clínica que utilice RubiconMD con especialistas de UCSF empezando con dos departamentos y creciendo progresivamente”, detalla el español. Aparte del sueño de "transformar el mundo de la salud" en Estados Unidos, los médicos de cabecera a los que va dirigido en primer lugar RubiconMD les cuentan que valoran mucho poseer esta herramienta de consulta- "Nos dicen que mejoran y aprenden. Que supone un entrenamiento continuo".

Carlos cambió de vida cuando decidió hacer un máster en Harvard. Entonces lideraba una división de Telefónica. Era un ingeniero de Telecomunicaciones que se había formado en Bioingeniería, con experiencia en el área sanitaria de Siemens. “En Boston sentí la necesidad de sacar algo ya, que tuviera que ver con la tecnología aplicada a la salud, que es un tema que siempre me ha interesado”. Conoció a su socio, Gil Addo, graduado dos años atrás. Fundaron la compañía en 2013. Addo tenía una abuela enferma de cáncer que debía viajar miles de kilómetros para tratarse de un tumor cerebral y asistir a las revisiones. Y pensó que tenía que existir una manera distinta de abordar la situación desde su punto de residencia.

La start-up creada por Reines y sus colegas ha tenido varias rondas de financiación, la última de ellas, en 2016. Entre los inversores se cuenta la California Health Care Foundation, organismo que provee de atención médica a los más desfavorecidos en el estado de la costa Oeste. Antes del anuncio de colaboración con el hospital Zuckerberg y la UCSF, la compañía fichó en enero a su primera directora clínica de transformación, Nwando Olayiwola, una de las mayores expertas en el cambio en atención primaria, hasta entonces responsable del centro de excelencia en Atención Primaria en UCSF.

Más información