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¿Una ciudad se explica con una postal?

Libros infantiles que resumen los símbolos que ayudan a entender la complejidad de las urbes y el alcance de la participación ciudadana

¿Cómo completaría una medianera? ¿Sabría dibujar el skyline de una ciudad de rascacielos? ¿Qué ubicaría en un patio de manzana? ¿Y en una plaza pública? Los dibujos del arquitecto Steve Bowkett, catedrático en la Universidad de London South Bank, hacen esas preguntas. Y volúmenes como Croquis City, un libro de arquitectura para dibujar, para arquitectos de todas las edades, esperan que cualquier ciudadano sea capaz de hallar su propia respuesta. Parece un juego infantil, pero es una toma de conciencia ciudadana. Si usted se para a pensar podrá opinar en qué le parecen más o menos acertadas las soluciones propuestas por los profesionales. Sabrá si han perdido la conexión con la realidad o si valoran la opinión del usuario, se dará cuenta del valor de lo inesperado y la importancia de una formación que incite a pensar y a aprender, pero que no genere epígonos acríticos incapaces de cuestionar lo que existe.

Los libros de arquitectura no son nunca inocentes, pero los editados pensando en los niños lo son aún menos. Porque un libro así es una máquina de pensar. Más máquina que un cuaderno con hojas en blanco. Así, Coco Books, la misma editorial bercelonesa, detrás del volúmen de croquis acaba de publicar Metrópolis, el libro que ofrece las respuestas al cuaderno parcialmente en blanco de Bowkett que, como todo buen libro, responde con nuevas preguntas.

Este otro volumen, colorista y gráfico, se atreve a resumir algunas ciudades del mundo en postales, en su quintaesencia, en los cuatro o cinco edificios que mejor las representan. Así, hace una apuesta por los símbolos y además de resumir a París en lo Torre Eiffel (ese es fácil) o a Estambul en la Mezquita Azul, aventura que en Barcelona la Torre Agbar de Jean Nouvel ha desbancado icónicamente a la Sagrada Familia y que también en Londres, el rascacielos de Norman Foster St Mary Axe ha superado al Big Ben.

Croquis City

Metrópolis refleja como las cabinas telefónicas, hoy casi desaparecidas, o la propia lluvia pueden contribuir a dibujar una ciudad. La misma ciudad no arquitectónica que dibujan las baguettes en París, los bagel de Nueva York o los ornitorrincos de Sidney.

Así, a pesar de hacer muchas propuestas y a pesar de tener a la vez una vocación enciclopédica y simplificadora, el libro Metrópolis, del ilustrador canadiense Benoît Laval, no contesta la pregunta clave en el urbanismo de una ciudad. ¿Qué dibuja la postal de una urbe? ¿Qué edificio, espacio, intervención o souvenir está predestinado a conseguir resumirla en una imagen inequívoca? Tal vez quienes terminen de dibujar estos libros sean capaces de contestar.