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El glamour celeste de Melania Trump

El diseñador estadounidense Ralph Lauren firma el vestido azul que luce la eslovena en la jornada de la toma de posesión. La marca celebra su 50º aniversario en medio de una crisis de ventas

Melania Trump, de azul, junto con la primogénita de Ivanka Trump. AFP

Las apuestas no se han equivocado. Este viernes, la nueva primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, ha elegido a Ralph Lauren para inaugurar la legislatura de su esposo, Donald Trump. Impecable, como acostumbra la eslovena, escogió un vestido azul bebé de cachemira, inspirado en la exprimera dama Jackie Kennedy que mostró a primera hora de la mañana en el servicio religioso y su posterior llegada a la Casa Blanca. A conjunto, un abrigo torero, bolso, guantes y zapatos. "La investidura presidencial es un momento para que mostremos al mundo lo mejor de Estados Unidos. Ha sido importante para nosotros mantener y celebrar la tradición de crear un estilo americano icónico para este momento", ha dicho un portavoz de Lauren, según recoge The New York Times.

Ralph Rueben Lifshitz nació en el neoyorquino barrio del Bronx en 1939. Cuarto y último hijo de un matrimonio de inmigrantes judíos rusos, cambió su apellido por Lauren cuando era un adolescente. Este 2017 su firma homónima cumple 50 años y aunque aquel joven que comenzó su imperio de moda a los 28 años con una tienda de corbatas renunciara a su puesto como consejero delegado en 2015 —ahora en manos de Stefan Larsson—, sigue siendo sin duda el alma mater(y responsable creativo) de la casa estadounidense.

Trump ha decidido ceñirse a esa norma no escrita, prácticamente una tradición, que sus antecesoras en el cargo también cumplieron con riguroso empeño: elegir a un diseñador americano. Michelle Obama, por ejemplo, escogió a la cubana Isabel Toledo en 2009. Barbara Bush confió en el canadiense Arnold Scaasi en 1989. Y Nancy Reagan apostó por el estadounidense James Galanos en 1981. 

Donald Trump y Melania Trump abandonando la iglesia St. John.

Este ha sido un estreno de lujo para dar el pistoletazo de salida a los fastos que con toda probabilidad se celebrarán este año con motivo del medio siglo de trayectoria de Ralph Lauren. Casado con la artista Ricky Lauren, con quien tiene tres hijos —Dylan (1974), David (1971) y Andrew(1969)—, su biografía oficial ya está en marcha. El encargo lo ha recibido la editorial Simon & Schuster y está previsto que se publique el próximo otoño. Según uno de los editores, contarán en sus páginas la historia de "cómo su empresa se ha convertido en la personificación del estilo estadounidense y en una de las grandes historias culturales de nuestro tiempo".

Ralph Lauren y Ricky Anne Loew-Beer en el castillo de Windsor, en 2014.

No se sabe todavía si incluirán uno de los peores capítulos de su historia reciente: la compañía anunció a comienzos del verano de 2016 que despedía a 1.000 trabajadores y cerraba 50 tiendas. Ralph Lauren se desplomó en el parqué neoyorquino por encima del 10% en las horas posteriores a su anuncio, aunque probablemente la caída inmediata en la Bolsa ya estaba contemplada en su plan de choque. La marca de moda necesitaba con urgencia remontar ventas y reducir costes. Sin embargo, siete meses más tarde parece que los resultados no pintan nada bien: las ventas en Norteamérica han caído el 11% en el último cuatrimestre, según informa Bloomberg. El declive, de momento, continúa imparable. 

La revista especializada en finanzas Forbes estima que el patrimonio de Ralph Lauren alcanza los 5.600 millones de dólares (5.255 millones de euros). Su compañía, 7.900 millones de dólares (7.414 millones de euros). Con certeza, el diseñador ha cumplido su sueño de juventud: ser millonario —así lo dejó plasmado en el anuario de 1957 de la escuela secundaria de DeWitt Clinton, en Nueva York—. "Literalmente, Ralph Lauren se introdujo en las fantasías de las películas de aquella época. Se proyectó a sí mismo en las escenas en las que aparecían hombres como Gary Cooper y Cary Grant. Esa visión, la habilidad de entrar en el mundo de la fantasía, fue la que Ralph se llevó a su negocio de moda", afirmó Michael Gross, el autor de Genuine Authentic: The Real Life of Ralph Lauren (2003), a Bloomberg en 2015. 

Su negocio está diversificado en varias etiquetas, como Black Label, RLX, Blue Label, Lauren y Pink Pony, entre otras, siendo Polo Ralph Lauren la más popular y una de las más asequibles —sí, el famoso número tres y el jugador de polo—. En lo alto de la cúspide, su línea de alta costura. Es esta última la que ha conquistado a Melania Trump. De diseñar para hombres, ha acabado impregnando con su nombre y apellido a mujeres, niños, bebés y hogares. 

De izquierda a derecha: Rosie Huntington, Rose Byrne y Amber Heard, vestidas de Ralph Lauren en la gala del Met de 2016.

A ella y a Lauren les une exactamente eso que representa la firma de moda: el sueño americano. Trump llegó a Estados Unidos sin un permiso legal para trabajar, y ha conseguido una residencia en la Casa Blanca. Él es una segunda generación de inmigrantes, creció rodeado de pobreza y, sin embargo, su nombre lleva décadas asociado al lujo y a la moda estadounidense. Clubes de campo, la Ivy League, los años dorados de Hollywood y algo de nostalgia por el Viejo Oeste son el leitmotiv de su firma de moda. Junto con Tommy Hilfiger y Donna Karan, han sido los encargados de vestir a Estados Unidos. Nadie de la industria de la moda se atreverá a acusarle de traición por vestir a Melania Trump en un día tan importante cuando ha sido prácticamente el modisto de cabecera de Hillary Clinton durante su campaña política. Criticar a Lauren sería criticar todo el esfuerzo que ha hecho durante medio siglo para situar en el mapa de la moda al país de los 50 Estados, a pesar de que ahora esté en sus horas más bajas. 

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