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Moda rápida con etiqueta sostenible

Zara se une al compromiso de las marcas con las buenas prácticas medioambientales con su nueva colección Join Life

Una de las tiendas de Zara que invita al reciclaje de la ropa.

Zara se ha subido al carro de la moda sostenible con su recién estrenado proyecto Join Life. Mucho más que la colección de prendas a la que pone cara la veterana modelo Sasha Pivovarova, esta nueva etiqueta recoge todas las iniciativas de sostenibilidad y responsabilidad social en las que en estos momentos trabaja la firma y que han sido fruto de meses de trabajo y formación: paquetería para el ecommerce cien por cien reciclada, servicio de recogida de ropa en colaboración con Cáritas, Cruz Roja y Oxfam, mayor voluntad de transparencia en la cadena de suministro o las lustrosas tiendas ecoeficientes del grupo. De hecho, fue en noviembre del año pasado cuando Zara anunciaba sus planes de incorporar moda sostenible en su oferta. Lo hizo con una tímida colección de nueve prendas que ya esbozaba algunas de las ideas que ahora llegan más perfiladas.

La colección cápsula actual, formada por unas veinte piezas elaboradas con tejidos como el algodón orgánico, el Tencel ® — la fibra más respetuosa con el medioambiente que hay actualmente— o lanas recicladas, informa en su etiqueta si su fabricación se ha hecho con uso sostenible del agua, con fibras sostenibles o si se han empleado energías renovables. Piezas depuradas y atemporales en blanco, negro y colores crudos que dan los primeros pasos hacia un camino en el que otros ya llevan un largo recorrido. En primavera de 2010, el gigante sueco H&M se convirtió en la primera empresa de moda rápida que introdujo una línea de ropa sostenible con su Conscious Collection y, desde entonces, cada temporada ha ido ampliando la oferta con nuevos productos y procesos. Se lanzaron a ello respondiendo a la demanda por parte de los consumidores: “En la actualidad vemos un interés creciente en este ámbito y la buena acogida que han tenido estas colecciones y nuestra iniciativa de recogida de ropa usada en tiendas de H&M lo demuestran”, explican desde el departamento de comunicación de la compañía. Después de ellos, otros grandes como Topshop o Marks and Spencer también han abrazado la ecología, en gestos que mezclan estética y ética.

Tres propuestas de H&M de su colección de ropa sostenible.

Que un grupo como Inditex, que fabrica a un ritmo anual de mil millones de prendas al año, hable de sostenibilidad puede sonar paradójico. Pero el hecho es que no queda otra vía si quieren seguir manteniendo el crecimiento sin acabar con los recursos. A pesar de ello, Gemma Gómez, directora de la plataforma española Slow Fashion Next, se muestra algo escéptica: “Teniendo en cuenta el volumen de negocio que mueven y el impacto que generan, serían necesarios muchos años para que todos estos planes y buenas intenciones ofrezcan resultados determinantes. No es solo importante que no contaminen o los procesos empleados, también hay que hablar de consumos y cantidades. Y después está también el coste social de un modelo de venta tan agresivo: no pagar sueldos justos también tiene un impacto”.

Como contrapartida, su envergadura y popularidad les ayuda a abanderar los cambios: “Nuestro gran tamaño como empresa, la expansión global y la presencia en muchos países nos permiten conducir y acelerar el desarrollo de una manera que las empresas más pequeñas no pueden”, explican desde H&M.

Formar equipos

Elena Salcedo, docente sobre Sostenibilidad y Moda en el IED y colaboradora en temas de formación de equipos para grandes empresas de moda, considera que la preparación de los diseñadores en esta línea es clave: “Es importante que los profesionales del diseño conozcan el lenguaje de la sostenibilidad y sepan trabajar en este ámbito. Saber utilizar los nuevos materiales y conocer las posibilidades que ofrecen. No olvidemos que todas estas nuevas iniciativas son resultado de una labor de formación”.

Gómez no duda del poder de tracción de estas grandes empresas, pero ella cree que el cambio de paradigma llegará desde otras latitudes: “Ellos tienen la capacidad, pero otra cosa es que tengan la voluntad y la visión. Estamos hablando de modelos del siglo XX y ahora, dentro del movimiento emprendedor, hay cosas muy emocionantes y estimulantes para el consumidor del siglo XXI”.

El poder de la Fashion Revolution

“Ya es hora de que uses tu voz y tu poder para transformar la industria de la moda en una buena influencia”. Este es uno de los muchos llamamientos desde los que la plataforma Fashion Revolution anima a los consumidores a responsabilizarse, pensar y actuar sobre la ropa que compran y visten. Nació el 24 de abril de 2013 cuando 1.124 personas perdieron la vida y otras 2.500 más quedaron heridas de por vida por el hundimiento del edificio en el que trabajaban haciendo ropa para el primer mundo: el Rana Plaza de Dhaka, Bangladesh. Un grupo de personas anónimas decidió pedir transparencia y animar a que todos nos hiciésemos una pregunta: “¿Quién hace mi ropa?”. Desde entonces, cada 24 de abril y desde 80 países celebran una gran fiesta e invitan a reflexionar. Además, en la Red te animan a que busques la etiqueta de tus prendas y despiertes tu curiosidad para saber #whomademyclothes?