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“Un terremoto como el de Amatrice va a volver a ocurrir”

Raúl Madariaga, sismólogo que lleva 40 años estudiando los riesgos de la región de Umbría, asegura que las consecuencias de los seísmos se deben a la mala calidad de los edificios

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Varios edificios derrumbados por el terremoto que sacudió el centro de Italia. EFE

Lo que ha ocurrido esta madrugada en Amatrice (Italia) va a volver a pasar. Así lo afirma Raúl Madariaga, sismólogo y profesor de geofísica en la Escuela Nacional de París, que conoce bien los problemas sísmicos de Italia. El experto lleva trabajando en los riesgos sísmicos de la región de Umbría desde que, en 1979, se produjera en el municipio de Norcia un terremoto similar al ocurrido la pasada madrugada. También investigó el de L'Aquila, que acabó con la vida de 309 personas en 2009. “Se trata de una zona en la que cada pocos años, se produce un terremoto que asola la región de Umbría”, explica Madariaga. Pero el sismólogo no culpa de las consecuencias al terremoto en sí, sino a la mala calidad de las construcciones de las viejas ciudades. “En realidad, son terremotos muy superficiales. Lo que ocurre es que los edificios son muy antiguos, no están bien conservados y están fabricados con materiales muy endebles. No están pensados para resistir los terremotos”, explica.

Las ciudades del centro de Italia, explica Madariaga, están construidas sobre una serie de fallas muy activas y superficiales

Las ciudades del centro de Italia, explica Madariaga (nacido en Santiago de Chile en 1944), están construidas sobre una serie de fallas muy activas y superficiales. Estas fallas se rompen regularmente y producen muchos seísmos pero de magnitudes moderadas. “En algunas ocasiones los seísmos alcanzan la magnitud de 6 y es entonces cuando se producen muchos daños en las estructuras antiguas que están mal conservadas”, cuenta. El terremoto de Amatrice fue de 6,2, pero Madariaga asegura que se trata de un seísmo muy superficial, como todos los registrados en la región, dentro del rango que los sismólogos consideran normal.

Imagen del sismólogo Raúl Madariaga en Chile.

“Lo terrible de estos terremotos son las consecuencias porque además suele haber muchos muertos. Pero no se producen por la intensidad del terremoto, ni por su duración, sino porque en el centro de Italia encontramos edificios muy viejos y de muy mala calidad. Son construcciones que nunca fueron pensadas para resistir terremotos”, cuenta. Madariaga apunta a que en las fotos del desastre se ve perfectamente que las casas cuentan con simples paredes de piedra que se caen con facilidad. Además, muchas de estas ciudades están construidas sobre grandes subterráneos, que pueden ser antiguos almacenes donde se guardaba grano en la época de la antigua Roma. O grandes garajes modernos. “Estos subterráneos son muy peligrosos porque al hundirse, arrastra consigo muchos edificios”, explica.

Madariaga no puede evitar comparar este terremoto con el ocurrido en 2009 en L’Aquila. “Ambos seísmos son muy similares”, asegura. Los dos ocurrieron de madrugada, en torno a las 3 de la mañana, cuando la mayor parte de la gente está durmiendo en sus casas. Ambos registraron una magnitud similar, superior a 6. Y los dos ocurrieron a una distancia de unos 60 kilómetros. Solo hay una diferencia principal y es la demografía. L’Aquila es una ciudad de 70.000 habitantes y Amatrice de 2.700. La otra ciudad afectada por el seísmo de esta madrugada es Accumoli, de 700 habitantes. Y las construcciones eran parecidas en ambas ciudades.

Las construcciones de estas ciudades nunca fueron pensadas para resistir terremotos

Madariaga reconoce que se trata de un problema de muy difícil solución. “Va a seguir habiendo terremotos en el centro de Italia y es imposible predecirlos”, asegura. Lo único que se podría hacer en las ciudades antiguas es reforzar las casas con vigas de acero y apuntalar los edificios. Pero esto tiene un coste muy elevado y en el caso de Amatrice, el sismólogo recuerda que se trata de una zona muy pobre de Italia. “Lo ideal sería derribar los edificios antiguos y construirlos de nuevo”, añade Madariaga, aunque reconoce que eso supondría más un problema que una solución. “Pero ahora se sabe cómo hacer construcciones que resistan los terremotos, mediante ingeniería sísmica”, cuenta.

Madariaga recuerda que después del seísmo de L’Aquila ha habido más terremotos que prueban su teoría, como el de Chile, el de Japón y el de Ecuador. Los dos primeros fueron mucho más fuertes en cuanto a intensidad que el de Ecuador, pero los edificios resistieron, en cambio en Ecuador, no. “Ahí vimos que los edificios pueden resistir los temblores, por muy fuertes que sean. Solo tienen que estar preparados”, cuenta. La clave está en hacer edificios que resistan los terremotos. “Pero, ¿qué hacemos con las ciudades antiguas?”, se pregunta Madariaga.

Va a seguir habiendo terremotos en el centro de Italia y es imposible predecirlos

Anna Scolobig, investigadora del Instituto Federal Suizo de Tecnología y experta en planificación y reducción de riesgos en desastres naturales, asegura por su parte que cerca de 23 millones de personas en Italia viven en zonas altamente sísmicas y reconoce que alrededor del 60% de los edificios no están construidos de acuerdo a criterios antisísmicos. “Tras el terremoto de L’Aquila entró un nuevo código de construcción en Italia, inspirado en la legislación europea”, explica. Esos nuevos códigos se aplicarán para la reconstrucción de las ciudades afectadas por el último terremoto.

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