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Entretenimiento, internet e identidad africana

Nuevas plataformas a través de la red ofrecen a los africanos un ocio en el que se ven más reflejados

Material promocional de Afrostream. Ampliar foto
Material promocional de Afrostream.

“La imagen tiene la capacidad de construir la idea que cada uno tiene de sí mismo”, asegura Tonjé Bakang, impulsor de Afrostream, una plataforma de acceso a películas y series que se emiten en directo en internet. La afirmación de Bakang explica una preocupación creciente en el mundo digital africano: africanizar la red. Aparentemente, la única preocupación es aumentar la tasa de penetración en el continente, es decir, hacerlo más accesible. Sin embargo, ya hace años que desde muchos foros se alerta de la necesidad de que el contenido también refleje las necesidades y las inquietudes de los africanos. Es la diferencia entre que estos sean simples consumidores pasivos y que se reconozcan como actores de pleno derecho. Como usuarios que pueden sacar todo el partido al universo de la web. Y en esas están internautas individuales, pero también emprendedores convencidos de que este proceso puede abrir nuevos sectores económicos.

Los blogs, los portales informativos, las redes sociales o Youtube son una pequeña muestra de esa posibilidad de africanizar internet. Pero el movimiento más intenso se está produciendo en el ámbito del entretenimiento.Menos de seis meses después de un hito en las plataformas de vídeo a través de internet se pueden mirar algunos ejemplos. En enero de 2016, los medios de comunicación occidentales se hacían eco de un punto de inflexión. La multinacional del sector por excelencia, Netflix, se abría camino en 130 países, entre ellos los 54 africanos. Entre la euforia y el recelo, pronto aparecieron las primeras visiones críticas de la llegada de Netflix al continente. Lo fundamental de estos reproches tenía que ver, precisamente, con la africanización del contenido. O con la escasez de contenidos africanos en la plataforma.

El entretenimiento también construye identidad. A menudo, los modelos que forman la imagen de uno mismo se toman prestados de las películas y las series que el espectador ve en su televisión, tal y como señala Tonjé Bakang, fundador de una cadena en directo en internet. Ahí radica la importancia de facilitar el acceso a contenidos africanos también en esa dimensión aparentemente inofensiva del ocio sin pretensiones. También en el atractivo de las imágenes que resultan más cercanas se basa el potencial de las plataformas de vídeo en directo africanas. Los ejemplos son diversos, tanto en la materialización técnica como en el espíritu. Desde Iroko TV que ha abierto camino en el sector cimentada en el potencial de la superpoderosa industria del cine nigeriana, Nollywood; hasta la que está consiguiendo expandirse por todo el mundo apoyándose en la diáspora BuniTV.

Iroko TV ha abierto camino en el sector cimentada en el potencial de la superpoderosa industria del cine nigeriana

Afrostream ha sido uno de los últimos en llegar a este sector. Su particularidad es ofrecer contenidos no sólo africanos, sino destinados a la comunidad afro. Tonjé Bakang es uno de los fundadores y explica de manera simple el sentido del lanzamiento del proyecto: “Millones de personas están buscando contenidos en los que se puedan sentir identificados, con personajes que se les parezcan y situaciones que puedan reconocer, que reflejen su imaginario. En ocasiones se pueden encontrar contenidos localmente desde Nollywood a Sudáfrica, pero faltaba una oferta más global que pueda interesar no sólo a los africanos, sino también a los afrodescendientes de todo el mundo y, cómo no, a cualquier amante del cine”.

La plataforma ofrece, fundamentalmente, películas y series, pero también documentales, dibujos animados o conciertos. En sus seis primeros meses, Afrostream consiguió 10.000 abonados, una cantidad aceptable para sus impulsores y más teniendo en cuenta que su difusión es todavía limitada, aunque progresivamente se va extendiendo. “Somos un medio joven que defiende su propia cultura”, reclama Bakang en referencia a esa orientación africana y afro. Este joven emprendedor reconoce que su objetivo fundamental es la satisfacción del público y, aunque sabe que su existencia puede favorecer a las industrias audiovisuales africanas, afirma que esa no es su prioridad. Aunque concluye que, en último término, el objetivo del proyecto es producir contenidos propios.

Teniendo en cuenta la claridad con la que Tonjé Bakang define la filosofía de Afrostream, no extraña que su visión de las grandes plataformas globales no tenga ni un ápice de resentimiento. “Yo mismo soy cliente de Netflix”, confiesa, “porque es un actor más, como otros, pero tiene poco que ver con Afrostream, nuestra programación es diferente, nosotros tenemos una sensibilidad concreta que las plataformas generalistas no tienen. House of cards es fantástica, pero Afrostream ofrece otra cosa diferente”.

Tonjé Bakang, fundador de Afrostream, la plataforma de vídeos africanos y afro en directo. ampliar foto
Tonjé Bakang, fundador de Afrostream, la plataforma de vídeos africanos y afro en directo.

Y lo que ofrece es orgullo de ser africano o de tener raíces africanas. Para Bakang ese reconocimiento de los usuarios en los personajes de una película o una serie no es una cuestión anecdótica. “Que esa es una de las herramientas con las que uno construye su imagen de sí mismo, es evidente. Pero además, creo que ese autorreconocimiento puede favorecer el desarrollo, pero sobre todo ayuda a reforzar la autoestima”, concluye este emprendedor.

Otro ámbito de esta carrera por los contenidos de entretenimiento con sello africano en internet es el de la música. MusikBi es una plataforma de venta de música a través de la red lanzada desde Senegal por un emprendedor local, Moustapha Diop. “La baja tasa de bancarización en África seguramente dificulta este tipo de servicios, por eso nosotros hemos buscado la manera de llenar un vacío en la venta de música por Internet en el continente”, explica Diop desde Dakar. Aunque su oferta de artistas está eminentemente centrada en Senegal, Diop considera que “difundiendo la música de los grandes artistas, pero también de los menos conocidos, MusikBi colabora en la africanización de los contenidos disponibles en internet”.

Y es que si esta plataforma se ha hecho rápidamente popular ha sido por la oferta de artistas que aparece entre sus canciones disponibles. El equipo de MusikBi ha conseguido implicar a algunos de los pesos pesados de la música senegalesa. El catálogo incluye a la mayor parte de los raperos más conocidos, como Fou Malade, Keur Gui o Xuman, entre otros; pero también a los músicos más internacionalmente reconocidos, como Baba Maal o el propio Youssou Ndour y así hasta cuatrocientos nombres. Con un simple SMS y por 300 francos CFA (menos de medio euro) se pueden conseguir las canciones.

Diop reconoce que una buena parte de las ventas de música se realizan desde fuera del país, desde la diáspora. La estrategia de MusikBi es ofrecer la mayor parte de los ingresos por la venta a los autores para hacer la plataforma más atractiva. “Puede que al principio la rentabilidad para nosotros sea baja”, reconoce el impulsor de la plataforma, “pero esperamos que el crecimiento del volumen total, de aquí a final de año aumente el rendimiento”.

MusikBi es una plataforma de venta de música a través de la red lanzada desde Senegal por un emprendedor local

Para Moustapha Diop, MusikBi es un ejemplo de las posibilidades que ofrecen los servicios de valor añadido que se vehiculan a través del teléfono móvil. “La tasa de penetración es enorme en África y, por ejemplo, cada senegalés tiene, como mínimo, una tarjeta SIM. Eso nos permite superar la baja tasa de bancarización y, sobre todo, ofrecer servicios en los pueblos más remotos”, dice el impulsor de MusikBi que, en todo caso, ve en los precios que ponen las operadoras de telefonía el principal escollo.

A estas iniciativas vinculadas al cine, las series o la música, podrían sumarse las relacionadas con la literatura o las que enfocan la información desde el protagonismo de los ciudadanos en todo el continente. Todas ellas forman un contrapeso al discurso dominante, aquel en el que los jóvenes africanos tienen dificultades para identificarse con los héroes, porque la industria del entretenimiento, tradicionalmente, se ha concebido en el norte y se ha orientado a público, eminentemente blanco.

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