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La herramienta para que migrar sea más barato y seguro cabe en el bolsillo

Teranga GO! planifica y organiza viajes en coche entre España y Senegal, aunque “se trata de Europa y África”, como señala uno de sus cofundadores

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“Todo el mundo tiene que tener acceso a la tecnología”, arranca Augustin Marie Ndour; para afirmar con rotundidad:  “y máxime el colectivo inmigrante, uno de los que mayores ingresos generan con sus remesas”. Senegalés de nombre, migrante de profesión no deseada y encuadernador profesional en su currículum, Augustin es, además, uno de los dos impulsores de la primera aplicación que busca facilitar los viajes a quienes migran y, además, hacerlo de una forma más segura y económica.

Teranga GO! recibe su nombre de la hospitalidad senegalesa (teranga) y el mundo en constante movimiento (GO!) de la tecnología y, también, de las migraciones. Esta red social se encuentra disponible para su uso a través de su propia web y también en forma de aplicación móvil a través de Google Play y App Store. Si algo destaca de este proyecto es su servicio a migrantes: conecta países de origen y acogida a través de rutas planificadas en las que se piensa en la máxima utilidad de los viajes. Desde compartir coche a hacer de mensajeros utilizando el espacio del maletero para cargar paquetería que se quiera hacer llegar a familiares o amigos.

Senegal es el primer país donde van a comenzar a planificarse los viajes desde España. Aparte de por la influencia directa de Augustin, senegalés nacido en Mbodiene —una pequeña localidad costera al sur de Dakar—, el hecho es que desde este país ya se han realizado otra serie de iniciativas mediante la tecnología que demostraron su efectividad, como por ejemplo la campaña contra el ébola. Dentro de una sociedad cada vez más habituada a la innovación, es importante señalar que, ya en 2013, la mitad de la población tenía un teléfono móvil.

“Leí un dato que decía que este año va a ser el año récord en número de migraciones desde que están registradas. Nunca en la historia humana ha habido tantas como va a haberlas en 2016”, dice Gustavo Gómez. El otro cofundador de Teranga GO! no va desencaminado: ya son 244 millones de personas las que viven fuera de su lugar de origen, según Naciones Unidas. Casi 100 millones de nuevos migrantes desde 1990. Una realidad que, para este periodista segoviano afincado en Granada —“¿quién no se siente un poco migrante alguna vez?”, se pregunta—, podía explicar el proyecto desde el denominado “viaje 0” de Teranga GO!.

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Los fundadores de Teranga GO!.

Este viaje, con origen en Granada y destino en Dakar, tuvo como protagonistas a Augustin y a Cheikh, amigo y compatriota del primero que, como él, quería aprovechar para ver a su familia y pasar unos días en Senegal. Pero también fue una prueba para Augustin: “Antes sólo podía hacerme una idea de lo que me comentaban. Ahora recomendaría a quienes no hayan hecho este trayecto que vayan con alguien que lo conozca”. El cansancio de casi cuatro días en coche —la distancia recorrida supera los 3500 kilómetros y cruza las fronteras de tres países distintos— desaparece cuando recuerda que las migraciones también conectan: “La gente me decía que le diera tarjetas para entregárselas a quienes estuvieran haciendo la ruta”. Los desplazados del África occidental que son el icono de los que llegan a las vallas de Ceuta o Melilla o quienes se embarcan desde Libia a Italia. Un informe anual de la ONU sobre este aspecto señala que, durante 2015 partieron hacia Europa nueve millones de migrantes del continente africano.

Las mujeres son casi la mitad del total de migrantes en el mundo. En este sentido, y conocedores de que las rutas tienen un riesgo mayor para ellas, la aplicación cubre esta variable indicando el nivel de seguridad para estas: “Son una parte que sufre mucho más todo el proceso, por lo que queremos tener ese compromiso con ellas”, explican.

En el camino que emprenden millones de personas, uno de los principales objetivos es económico: poder encontrar un trabajo que otorgue estabilidad a la situación extrema de la que parten y en la que llegan a su destino. El proyecto de Augustin y Gustavo guarda más teranga: “Queremos que sea rentable para ayudar a integrar socialmente a los senegaleses que vuelven a su país”, dice Gustavo. “Por Augustin sabemos que hay un alto grado de rechazo, incluso de suicidio. Son rechazadas socialmente las personas que no han triunfado en Europa, en Occidente, y nos gustaría apoyar el emprendimiento de inmigrantes”.

Queremos que sea rentable para ayudar a integrar a los senegaleses que vuelven a su país

Gustavo Gómez, fundador de Teranga GO!

Aunque sea una herramienta pensada para migrantes, sus usos van más allá. Como dice Augustin, “la idea es tender un puente también con los turistas entre Europa y África” y derribar barreras a través de “una experiencia que permite compartir viaje con gente de distintas culturas”, complementa Gustavo.

“El gran peligro de la globalización es que nos empuja a una megalengua común”, dijo el ya desaparecido escritor italiano Umberto Eco. Si bien podemos encontrar Teranga GO! en castellano, inglés, francés y griego, una de las metas más ambiciosas y personales que conforman este proyecto es la de traducirlo a wolof, el principal idioma en Senegal después del francés: “Hay universitarios y gente preparada que lo domina, pero poca gente lo lee o lo escribe bien. Además, todos ellos también saben francés, así que hacerlo en este idioma es más rentable. Pero simbólicamente vendría bien. A mí me gustaría verlo en wolof, por lo que representa para nosotros”, confiesa Augustin. La idea es conectar distintos lugares del mundo sin perder la esencia de cada rincón.

Una esencia que gusta: “Casa África se ha mostrado colaboradora para llevar la red social a festivales dek continente. Y más al norte: “En Lausana y Ginebra también se han interesado”, reconoce Gustavo. Este camino no hubiera sido posible sin la colaboración de la Universidad de Granada, que desarrolló el proyecto tras escogerlo entre otras 400 iniciativas. Ahora es una realidad que toma su fuerza en el viaje. Ya lo escribió Saramago en su Libro de los itinerarios: “Siempre terminamos llegando a donde nos esperan”.

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