EDITORIAL

Evitar nuevas elecciones

Los líderes políticos deben hacer un esfuerzo real por conseguir un acuerdo que permita la gobernabilidad en España

Pedro Sánchez, ayer en el Congreso de los Diputados durante la segunda votación de la investidura.

La segunda votación de investidura no arrojó sorpresas ayer y el candidato socialista salió derrotado al no conseguir ni siquiera la mayoría simple de votos en el Congreso de los Diputados. El esfuerzo realizado por Pedro Sánchez y Albert Rivera no ha dado los frutos deseados, pero sí puede suponer una semilla para un acuerdo más amplio en las ocho semanas que quedan hasta el 2 de mayo.

Además, el intento fallido ha tenido la virtud de “poner en marcha el reloj de la democracia”, como dijo ayer Sánchez, y, lo que es más importante, ha retratado a los cuatro grandes partidos y a sus líderes, que se han dividido en dos bloques.

Partiendo de la base de que cada uno es libre para fijar sus posiciones —de acuerdo a su ideología o a sus planes personales, partidistas o electorales—, la realidad es que ha habido dos fuerzas políticas (PSOE y Ciudadanos) que han intentado conseguir una mayoría para formar Gobierno, y otras dos (PP y Podemos) que han votado en contra y han bloqueado esa posibilidad, en el caso de Iglesias con una puesta en escena cercana al ridículo.

A partir de ahora, se inicia una nueva etapa en la que los partidos tienen la responsabilidad de buscar un acuerdo más amplio (con votos a favor o abstenciones) que el debatido esta semana, o reconocer el fracaso y volver a convocar a los electores a las urnas el próximo 26 de junio.

No cabe duda de que ésta última es la peor de las opciones. Se habrán perdido seis meses desde los comicios del 20-D y, lo que es peor, es más que probable que las nuevas elecciones arrojen unos resultados similares a las últimas, con lo que volveremos a la casilla de salida medio año después. Los líderes políticos deben hacer un esfuerzo real por conseguir un acuerdo que permita la gobernabilidad en España. Es la hora de abandonar la retórica y centrarse en el diálogo que han elegido los ciudadanos con los resultados de las pasadas elecciones.