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3.500 Millones
Coordinado por Gonzalo Fanjul y Patricia Páez

Ser pobre en Madrid

EscribeFernando Torres Pérez, colaborador de la Fundación Luz Casanova

Pancarta en una manifestación en Madrid. Imagen: Fernando Torres

Ha salido un nuevo informe sobre la pobreza en Madrid. Ya saben, un estudio de tipo sociológico lleno de números y porcentajes, con algunos términos técnicos que, a veces, los autores del estudio dan por supuesto que son conocidos. El informe no nos dicen más de lo que ya sabemos: que estamos peor que hace unos años. Lo vemos en la calle cada día. Pero es bueno que venga la ciencia a confirmar con números y ayudarnos a entender lo que ya nos dicen nuestros sentidos.

El estudio se centra en torno a lo que llama la tasa AROPE, que es un acrónimo: At Risk Of Poverty and/or Exclusion (en riesgo de pobreza y/o exclusión social). ¿Quiénes están en esa situación? Se aplican tres indicadores:

  • Las personas que viven en hogares donde se ingresa menos del 60% de lo que ingresa la media de los hogares de Madrid. Digamos que si la media son 1.000 euros, pensamos en los hogares que ingresan menos de 600 euros. Lógicamente la medida cambia según vivan más o menos personas en el hogar.
  • Las personas que no cumplen con cuatro de los nueve ítems definidos por la Encuesta de Condiciones de Vida: pagar el alquiler o una letra del piso; mantener la casa adecuadamente caliente en invierno; afrontar gastos imprevistos; una comida de carne, pollo pescado (o sus equivalentes vegetarianos) al menos cada dos días; pagarse unas vacaciones al menos una semana al año; mantener un coche, una lavadora, una televisión, un teléfono (fijo o móvil). Como ven, necesidades básicas.
  • Las personas que viven en hogares con una intensidad de empleo muy baja o nula. Esta medida se refiere a las personas en edad de trabajar que viven en un hogar y que no tienen trabajo. Si en un hogar con dos adultos sólo uno trabaja a jornada completa, la intensidad de empleo en ese hogar es 0,5. Si trabajasen los dos, sería 1. Pues bien, cuando la intensidad es de 0,2 o menor, se cumpliría esta condición.

Dicho esto, están en peligro de pobreza o exclusión social las personas que están en una o más de estas situaciones. Más condiciones cumplidas, más situación de riesgo o caída en la pobreza o hundimiento en la pobreza severa. El informe concluye que en 2014 en la comunidad de Madrid había un 19,2% de personas en peligro de pobreza o exclusión social. Se entiende mejor si decimos que había 1.212.842 personas en esa situación. Son dos de cada diez personas que viven en Madrid. ¡Una barbaridad! Además, con los datos del informe podemos calcular que más de la tercera parte, es decir, más de 400.000 personas, están en situación de pobreza severa. Estaban al borde del precipicio y la sociedad les empujó un paso adelante.

“Para los gastos extras no nos alcanza. De hecho, el menor de mis hijos necesita un aparato para los dientes, que vale dos mil euros, y no encuentro el momento… porque tengo que dar cuatrocientos euros de entrada. Y son dos mil euros, y esos cuatrocientos que hay que dar de entrada y luego ciento veinte euros durante dos años… no me dan de sí, es que no encuentro la manera y el momento, porque es mucho… la hipoteca, más la luz, más el gas, más los gastos que conlleva… y es que el sueldo, para pasar el mes y decir, de dónde saco cuatrocientos euros en principio… y luego esos cien euros mensuales, si yo los quito de ese aparato, me faltan para pagar la luz por ejemplo… Y no puedo (…) Si tengo que sacar un dinero extra, ahí ya no lo tengo. No puedo ahorrar ni cinco euros. Los quito por una mano y los tengo que sacar por la otra…”

“…por el alquiler pago quinientos cincuenta euros… después que empecé aquí [en el trabajo actual], he sacado de sueldo ochocientos y así, porque llevo poco tiempo aquí, pero hubo un mes que saqué cuatrocientos, para el verano pasado, en agosto… porque esta todo el mundo de vacaciones, y nos dieron pocas horas, porque según ellos no había horas, no había trabajo… ¿cómo iba a pagar quinientos cincuenta euros de alquiler con cuatrocientos euros de sueldo?”

Detrás de las cifras hay personas con nombre y apellidos, con vida, con esperanzas rotas porque la sociedad les ha ido dejando de lado. Tienen que acudir a los servicios sociales buscando satisfacer sus necesidades básicas. Cada día son muchas las personas que acuden a comedores sociales como el del Centro de Día de la Fundación Luz Casanova, en busca de un plato de comida caliente, quizá de la única comida del día.

En esta “salida de la crisis” las desigualdades se han incrementado. Da la impresión de que algunos, para sacar la cabeza, siempre necesitan pisar a otros. Hay que volver la cara hacia esas personas, mirar a sus ojos y preguntarnos qué podemos hacer. O mejor, qué debemos hacer.

Una última reflexión. Hace unos años repartimos millones a porrillo a los bancos para salvar el sistema financiero. Se habla de 50.000 ó 60.000 millones de euros. Más dinero del que puedo imaginar. No discuto que fuera necesario. Pero, ¿no se podía haber apartado siquiera un 1% para que nuestros conciudadanos no sufriesen las peores consecuencias?

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