Las cuentas sí cuadran

La propuesta económica de Podemos no solo es necesaria, sino también factible

Como era previsible, arrecian las críticas a la propuesta económica de Podemos, con el propósito evidente de prevenir al PSOE frente a un posible gobierno de cambio. Nuestra propuesta contempla un paquete de expansión fiscal de 24.000 millones de euros al año. ¿Son estos 96.000 millones de gasto adicional, al final de la legislatura, un dislate inconsistente? En absoluto. Este ritmo en el crecimiento del gasto es similar al que experimentó nuestra economía entre 2000 y 2008. Durante los primeros cuatro años el gasto público aumentó en 87.000 millones. Y entre 2004 y 2008 el incremento fue aún superior: 126.000 millones de euros adicionales. Terminar definitivamente con la austeridad fiscal significa recuperar una senda de expansión análoga. Al ritmo actual de crecimiento económico, esto equivaldría a incrementar la ratio gasto/PIB un 1% aproximadamente (¡y no un 9% como señala el documento del PSOE!)

En todo caso, recuperar esta senda de expansión no quiere decir repetir los mismos errores del pasado. No necesitamos gastos megalómanos en infraestructuras de escasa rentabilidad económica y social. Ahora urge revertir los recortes en sanidad y educación, luchar contra las desigualdades, recuperar niveles de I+D e inversión previos a la crisis y financiar la transición energética de nuestro modelo productivo.

Solo desde el fundamentalismo neoliberal —o desde la “estupidez económica”, en palabras de Krugman— cabe defender hoy la prioridad de atajar los déficits públicos en la Eurozona, frente a los gravísimos problemas de empleo existentes. En un contexto en el que el BCE garantiza tipos de interés negativos, primas de riesgo bajo control y un reducido coste de financiación del déficit, resulta absurdo no aprovechar las circunstancias para impulsar lo que ya se ha demostrado útil en la economía estadounidense: un paquete de expansión fiscal. Los riesgos de seguir manteniendo una política monetaria muy expansiva, junto a una política fiscal contractiva, son evidentes: nuevas burbujas financieras y fragilidad del crecimiento económico. Mario Draghi viene advirtiendo de ello desde hace semanas.

La propuesta económica de Podemos plantea además un elemento adicional: la expansión fiscal contemplada se enmarca en lo que la literatura especializada denomina balanced budget multiplier. El aumento del gasto público no se financia con mayor endeudamiento, sino con un incremento simultáneo de los ingresos públicos. Esto es precisamente lo que permite que el déficit se siga reduciendo, a pesar de la expansión fiscal. La financiación de esta propuesta pasa por tres vías de similar magnitud. En primer lugar, reducir el déficit más lentamente: retrasar el ritmo un 2,5% del PIB durante la próxima legislatura supone un margen de maniobra de 25.000 millones de euros.

En segundo lugar, una reforma tributaria que amplíe las bases fiscales, reduzca la enorme distancia que hay entre tipos efectivos y tipos nominales, e impulse la lucha contra el fraude financiaría más de un tercio de la expansión fiscal. ¿Es esta previsión excesivamente optimista? No si atendemos a la evolución de la recaudación. En 2007, el impuesto sobre sociedades recaudaba 49.000 millones. En 2014, apenas 26.000 millones. Hay margen por tanto para una recuperación sustancial, especialmente si tenemos en cuenta que el tipo efectivo de sociedades es inferior al 10%. Un informe de Fedea (Una reforma fiscal para España) estimaba en 40.000 millones de euros la posible mejora de la recaudación derivada de una profunda reforma de nuestro sistema. Nosotros discrepamos de su orientación fiscal, centrada en elevar la imposición indirecta. Además de mejorar la suficiencia es necesario reforzar la progresividad. Pero en todo caso los objetivos de recaudación planteados están en sintonía.

No se puede menospreciar el efecto multiplicador que una expansión del gasto tiene sobre la recaudación fiscal. En un interesante artículo, Ignacio Zubiri y Jabier Martínez demostraban que los multiplicadores del gasto son muy superiores a los de los ingresos, y tienen un valor superior a 1 incluso en periodos de crecimiento, en línea con lo estimado por el FMI. Esto implica que aproximadamente el 30% del gasto público revertiría sobre Hacienda en forma de nuevos ingresos.

La propuesta de Podemos no solo es necesaria para acometer los retos que tenemos por delante. Es también factible. Y pasa por converger con los países de la Eurozona en materia de ingresos y gastos públicos, como instrumento para consolidar y profundizar nuestra democracia.

Nacho Álvarez es secretario de Economía de Podemos.