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El corazón roto de Celine Dion

La muerte de su esposo y descubridor ha noqueado a la cantante canadiense, que antepuso el cuidado de René Angélil a su exitosa carrera

El cáncer ha noqueado a Celine Dion con dos golpes tan fuertes como seguidos. Con apenas 48 horas de diferencia le ha arrebatado a su pareja de toda la vida y a uno de sus hermanos. “Tiene el corazón hecho pedazos”, publicaba la revista People hace unos días citando a una persona del entorno de la artista. Ha sido la primera noticia sobre su estado después del fallecimiento a los 73 años de su marido René Angélil, el pasado día 15, y el de su hermano Daniel, de 59, dos días después, ambos a causa de dicha enfermedad. Aunque ella esperaba el desenlace desde hacía semanas, su derrumbe ha sido inevitable.

Celine Dion, acompañada de su hijo (a la derecha), a su llegada al velatorio por su marido celebrado el jueves.

Junto a Angélil ha pasado 35 años, desde que tenía 12 y él 38. Al ser 26 años mayor que ella ejerció además de descubridor, casi de padre, fue su mentor, mánager, y terminó siendo su compañero de vida y el padre de sus tres hijos. Superó un cáncer de garganta en 1998 mientras ella estaba en la cúspide de su carrera y sin que ninguno de los dos abandonase sus compromisos. Cuando a finales de 2013 se le reprodujo el tumor, la cantante canceló su gira y proyectos discográficos para dedicarse a él. Ahora, a los 47 años y después de los dos peores de su vida, se abre una nueva etapa para Celine Dion. Sola, junto a su hijo mayor de 15 años y los mellizos de apenas cinco. Podría retomar sus planes para un nuevo disco y asumir el reto de volver a ser la gran diva de la canción que batió récords de ventas y taquilla en sus conciertos en los años noventa. Pero ahora mismo su prioridad es pasar un duelo que la tiene, como ha revelado esa misma fuente a la publicación estadounidense, “completamente deshecha”.

“Se movían en la misma longitud de onda”, ha contado el productor y amigo de la cantante Ken Ehrlich sobre la complicidad que existía entre la estrella y su marido. Una unión que la enfermedad no hizo más que fortalecer, hasta el punto que tras el diagnóstico de la recaída hace dos años, ella no se separó de él en ningún momento. No viajaba a ninguna parte, quería estar a su lado las 24 horas del día los siete días de la semana por si sucedía cualquier cosa. Angélil vivía dependiente de un tubo que le alimentaba ya que el tumor en la garganta no le permitía tragar, y, hasta las últimas semanas, disfrutaba de días buenos que le permitían pasear por la casa y jugar con los mellizos. Incluso tenía prevista una reunión de negocios para la jornada en que falleció y no paraba de ofrecer ideas a su esposa para próximos espectáculos.

Aquel diciembre de 2013 la reacción de la pareja fue no terminar de creerse que el cáncer había vuelto. Así que decidieron actuar igual que la primera vez, es decir, seguir al pie del cañón compaginando el trabajo con la operación para extirpar el tumor y la posterior recuperación y tratamiento. Seis meses después, en verano, la cantante asumió que esta vez la cosa pintaba mal y anunció que posponía de forma indefinida toda su actividad artística. Eso incluía su nuevo espectáculo titulado Celine en el Caesars Palace de Las Vegas, que suponía su regreso a la ciudad de los casinos con un contrato de residencia de tres años a 70 conciertos por temporada, y su gira por Asia. En un arranque de optimismo, anunció unos meses después en las redes sociales que iba a empezar a trabajar en un nuevo disco en francés junto al cantante argelino Zaho. Pero el disco no llegó a publicarse.

La enfermedad interrumpió la carrera de la canadiense. La pequeña de 14 hermanos, nacida en la francófona Quebec, de padre carnicero y madre ama de casa, tuvo claro desde siempre que quería ser cantante. Desde los 12 años y ya acompañada por René Angélil se lanzó a por su sueño. A los 15 obtuvo su primer éxito en Francia, y a los 20, en 1988, participó en el festival de Eurovisión representando a Suiza. Ganó el certamen y decidió que quería ser una estrella internacional. Se arregló la dentadura, sofisticó su imagen y aprendió inglés. Con temas como Think Twice se alzó como una de las principales superventas de la primera mitad de la década, pero fue en 1997 cuando hizo historia. La balada My Heart Will Go On, tema principal de la película Titanic, se convirtió en uno de los sencillos más vendidos de la historia, ganó varios Grammys además del Oscar a la mejor canción, y Celine Dion alcanzó el estatus de una de las artistas más exitosas de todos los tiempos. 200 millones de copias vendidas y 600 millones de euros de fortuna después, el drama personal le ha obligado a parar.

Ahora, según ha confesado su entorno, Celine Dion se ha aferrado a su fe, que en cierto modo comparte mensaje con los versos de su canción emblema, que rezan que lejos o cerca, donde quiera que esté su amado, el corazón seguirá adelante. “Céline cree que René estará eternamente junto a ella y sus hijos, en cada momento a partir de ahora. Era un gran hombre, y vivirá eternamente en su corazón”. El primer paso para continuar podría ser volcarse en el trabajo de forma inmediata. Varias publicaciones apuntan a que puede regresar a los escenarios de Las Vegas el mes que viene.

La despedida

El día de la muerte de René Angélil, Celine Dion y los tres hijos de la pareja estaban junto a él en su casa de Henderson (Nevada, EE UU). Apenas 48 horas después, moría en Montreal su hermano Daniel. La capital de la Canadá francófona fue el lugar elegido ayer para el funeral por Angélil, celebrado donde se casó con Celine Dion hace 21 años, la basílica de Notre-Dame. Una despedida que él dejó organizada antes de morir para evitar el sufrimiento de su mujer. Eligió cada detalle. Como se anunció días antes la estrella no cantó en la misa, en la que sí sonaron algunas canciones. Las exequias fueron retransmitidas por tres televisiones y las banderas ondearon a media asta.

En un mensaje impreso distribuido durante el velatorio del jueves, su viuda escribía: "Mi carrera fue en alguna forma su obra maestra, su canción, su sinfonía". "La idea de dejarla inacabada le habría causado un gran dolor. Me di cuenta que si él nos dejase, tendría que continuar sin él, por él", señalaba el mensaje firmado por la cantante.

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