Lola Flores, protagonista en Google

La Faraona y sus canciones reviven con un doodle al cumplirse 93 años de su nacimiento

Lola Flores, en 1994. Foto: Gorka Lejarcegi

Lola Flores (1923-1995) ha conseguido la inmortalidad. Hace 20 años que la cantante murió pero su arte sigue vivo. Hoy Google ha decidido homenajear el 93 aniversario de su nacimiento con un doodle que está disponible en más de 20 países tan diversos como Kazajistán, Ucrania, Indonesia, Japón, Kenia, Croacia y, por supuesto, España, Portugal, Chile, Argentina y otros países de Latinoamérica. Gracias a este reconocimiento las consultas sobre las canciones más famosas de Lola Flores como Ay pena penita pena, A tu vera, Burundanga y Si te vas se han disparado en el poderoso buscador.

Hija de un camarero y de una costurera, se jactaba de haber aprendido a caminar bailando, de haberse aprendido las canciones de Imperio Argentina antes que las tablas de multiplicar y de haber “españoleado” por todo el mundo. Lola, que era una gran admiradora de Tina Turner, pasó 55 años de su vida sobre los escenarios. Actuó por igual en el Olympia de París que en el Madison Square Garden de Nueva York. “No canta ni baila, pero no se la pierdan”, dijo de ella The New York Times. En 1952 decidió ir a México donde filmó ¡Ay pena, penita, pena! (1953) y La Faraona (1956), dos películas que la posicionaron entre el público iberoamericano, de allí que no llame la atención que el doodle de hoy, además de verse en España, se encuentre en países de América.

Lo que sí sorprende es que Google haya elegido países de habla no hispana para rendir este homenaje a La Faraona. Sin embargo, la vida de esta folclórica fue tan apasionante que puede ser por ello que el buscador aproveche el aniversario de su nacimiento para dar a conocer quién fue Lola Flores. Además de conocer la fama y la gloria, tuvo que sentarse en el banquillo de los acusados por fraude fiscal (“¡maldito parné!”). Entonces ella, que había sido “una curranta desde los 12 años”, definió su nuevo estatus con el pañuelo en la mano y las lágrimas en los ojos: “Ya no soy Lola de España, soy Lola de Hacienda”. Pagó lo que el juez le ordenó y siguió trabajando.

Y es que la personalidad de la cantante —de ojos hipnotizadores, el rostro rabioso, el bronceado natural, la peineta, la bata de cola, el abanico y el arrebato— no se olvida del imaginario colectivo español. Ya lo dijo Miguel Bosé: "Lola es para España lo que Madonna fue para América. Quizá tengamos muy presentes sus últimos años, pero el momento en que arrancó fue muy difícil. No se cantaba así, no se bailaba así, no se maquillaba alguien así, no se hablaba como ella… No era guapa. Era imponente. Según iba madurando, su físico se volvía más espectacular. Tenía un corazón como una fundación. ¡Con los suyos era una fundación! Y fue la gran embajadora de este país”.

Lola Flores murió la madrugada del 16 de mayo de 1995 en El Lerele, su casa de La Moraleja (Madrid). Durante una veintena de horas, más de 150.000 personas pasaron frente a ella para darle el último adiós. Había luchado durante 25 años contra el cáncer de mama, entre operaciones y tratamientos, pero negándose a que le amputaran un seno.

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