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La ONU ficha a los hermanos Roca para acabar con la desnutrición

Los dueños del afamado El Celler de Can Roca son nombrados embajadores de buena voluntad

La lucha contra el hambre y la desnutrición son un pilar fundamental en el logro de los nuevos objetivos de las Naciones Unidas para el desarrollo sostenible, con vista a erradicar la pobreza en un plazo de 15 años. Para dar visibilidad a ese compromiso, y evitar que las palabras de los dirigentes se queden solo en promesas, el organismo recurre a la experiencia y la influencia en el mundo culinario de los hermanos Roca designándoles Embajadores de Buena Voluntad.

El hambre y la desnutrición son dos de los grandes flagelos a los que se sigue enfrentando la humanidad. La alimentación es, como recuerdan desde la ONU, un derecho a la vida. Pese a ello, la meta que se fijó a comienzos de este siglo para garantizar un acceso a nutrientes saludables y reducir la hambruna a la mitad no se cumplió. Sin su erradicación no es posible subir el peldaño que debe llevar a acabar con la pobreza extrema.

“Lucharemos cocinando”, ha declarado Josep Roca durante el evento celebrado esta mañana en Nueva York en el que ha recordado el origen humilde de su negocio. “Cuando descubrimos que la ONU iniciaba una nueva era en la cooperación al desarrollo, vimos claramente la oportunidad”. El mundo de la cocina seduce, por eso quieren aprovechar ese atractivo para llegar a los más jóvenes y que así aprendan a conocer los alimentos y cómo cocinarlos. “Queremos reconducir vidas de una manera discreta”.

Joan, Jordi y Josep Roca, propietarios del El Celler de Can Roca en Girona, son los primeros embajadores de buena voluntad nombrados específicamente por la ONU para la defensa y la promoción de los nuevos objetivos de desarrollo, que entraron en vigor el pasado 1 de enero. Los tres prestigiosos chefs catalanes tendrán así como misión colaborar estrechamente con las actividades, iniciativas y proyectos que ponga en marcha el organismo en este ámbito.

El primero que tienen en mente establecer un programa piloto en Nigeria relacionado con el sector agrícola y la transformación de alimentos. La idea, explicó Joan Roca, es ayudar a esa región a sacar mejor partido de las cosechas y enseñarles a conservar los productos. “Muchos alimentos se pierden simplemente por falta de conocimiento”, indicó. La idea es hacer “cosas fáciles” que se puedan reproducir después en otros lugares.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) destaca de los emprendedores su compromiso con la sostenibilidad y por el uso en sus platos de ingredientes y productos agrícolas locales. El fin del hambre, la nutrición y la promoción de la seguridad alimentaria están también vinculados a logro de otros objetivos como a la preservación del medio ambiente, por las técnicas que se utilizan en la ganadería y la agricultura así como la gestión de los residuos.

“Estamos deseando aprender de vosotros para amplificar nuestro trabajo”, afirmó en la ceremonia de entrega de los diplomas Tegegnework Gettu, administrador asociado del PNUD, quien recordó que su apoyo ayudará a poner fin a 750 millones de personas que viven en la extrema pobreza. “Necesitamos hacer las cosas diferentes y una manera más innovadora porque el mundo ha cambiado”, concluyó Gettu, “vuestra creatividad es muy necesaria en este momento”.

Los hermanos Roca dicen sentirse con este nombramiento de la ONU como embajadores de los cocineros de todo el mundo, por eso esperan movilizar a otros chefs con su aventura solidaria. “Planteamos un revolución humanista desde la cocina”, añadió Joan Roca, “porque la cocina es mucho más importante que transformar alimentos”. El reconocimiento internacional que han conseguido, añadió, les obliga dar ejemplo y a generar conciencia entre la sociedad.

Los Roca admiten que esta acción con la ONU puede verse como una contradicción cuando se ve la exclusividad de su afamado restaurante. Por eso consideran que llegó el momento de utilizar ese privilegio que da estar en lo más alto de las clasificaciones para implicarse y ser actores activos del cambio que necesita la sociedad. “Es cierto que vale dinero, no por ello significa que sea caro”, puntualizó Josep, “debemos intentar comprender a las sociedades que viven de los éxitos”.

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