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Catamaranes alemanes para limpiar los mares de basura plástica

Un barco que empezará a navegar este verano podrá recoger en cada misión unas dos toneladas de basura que puede ser reciclada en tierra

El catamarán con el que Günther Bonin, un pionero ecologista alemán y experto en informática de 60 años, desea poner en marcha una envidiable e inédita campaña para limpiar los mares de la basura plástica, será botado al mar en el verano de este año. Mide 12 metros de largo por ocho de ancho, es desplegable y ya ha sido bautizado con un nombre apropiado para la función que debe desempeñar en el futuro: “Seekuh”, que en español podría traducirse como “Vaca marina”.

La primera y crucial tarea de la embarcación cuando comience a navegar frente a las costas del Mar Báltico germano será demostrar que una embarcación de ese tipo puede servir de ejemplo para iniciar la descomunal tarea de limpiar los mares de la basura plástica. Gracias a su diseño, el catamarán podrá recoger en cada misión unas dos toneladas de basura que puede ser reciclada en tierra.

“Con el catamarán Seekuh queremos demostrar que se puede hacer algo para limpiar los mares y los ríos de basura plástica. Nuestra embarcación no acabará con el problema de la contaminación, pero es una pequeña solución y también un gran paso hacia adelante”, dice Bonin, durante una entrevista telefónica con EL PAÍS. “El Seekuh es un catamarán desplegable que puede ser transportado en un contenedor para llevarlo a cualquier parte donde se le necesite. La embarcación debe viajar mucho para demostrar que funciona”.

El diseño del catamarán, ideado por Bonin y el ingeniero Dirk Lindenau, está formado por ocho módulos separables, y contempla la instalación, entre los dos cascos de acero de 12 metros de largo, de una red movible que tendrá la misión de pescar la basura plástica. A causa del tamaño de las redes, el catamarán solo podrá ser utilizado en aguas cuya profundidad no exceda los cuatro metros.

A causa del tamaño de las redes, el catamarán solo podrá ser utilizado en aguas cuya profundidad no exceda los cuatro metros

La construcción del catamarán, que también contará con un laboratorio a bordo y espacio para buceadores, tiene un costo de 250.000 euros y en parte fue financiado por donadores privados, la fundación Röchling y Telekom. Si el prototipo demuestra que funciona, Bonin no descarta la idea de aceptar ofertas para construir nuevas embarcaciones y ya está trabajando en el diseño de un nuevo proyecto: el See-elegant (Elefante marítimo), que podrá convertir la basura plástica en energía que le ayudara a navegar.

Cuando el Seekuh comience a navegar en las aguas del Mar Báltico, Günther Bonin habrá hecho realidad una visión que tuvo en abril de 2009, cuando navegaba como patrón a bordo de un yate de lujo entre Vancouver y San Diego. En medio de la travesía y a cien millas náuticas de la costa, la naturaleza le ofreció un espectáculo magnifico y, al mismo tiempo, aterrador: vio como una familia de ballenas y sus crías nadaban a través de una isla flotante de basura plástica.

“Cuando vi a las ballenas nadar entre la basura me dije que había que hacer algo para combatir la contaminación en el mar,” contó Bonin, quien es también un veterano y experimentado velista. “En ese momento algo me hizo ‘click’ en la cabeza y me propuse hacer algo para intentar eliminar esa basura de los mares”.

La maqueta en 3D del 'Seekuh', con las redes en el centro.

Bonin tardó tres años en madurar su idea y en 2011 dio vida a la organización One Earth One Ocean cuyo objetivo, según se puede leer en su página web es “liberar a la tierra de los residuos plásticos”. Según la organización que dirige Bonin, en la actualidad existen cinco islas gigantes de residuos plásticos flotando sobre los mares. La isla más grande de residuos flota sobre el océano pacifico y es tan grande como Europa central.

“Cada año llegan al mar unas 10 toneladas de basura plástica”, dijo el ecologista al resumir el desafío que tiene por delante su organización y también los catamaranes que puedan ser construidos en los astilleros de Lübeck en el futuro. “Y por cada tonelada de plástico que se recicle se puede obtener entre 800 y 900 litros de petróleo sin azufre”.

La cruzada iniciada por Bonin fue recompensada en 2013 cuando su organización recibió el premio GreenTec, en la categoría Economía y Medio Ambiente, la mayor distinción que se otorga en Europa para premiar una labor en defensa del Medio Ambiente. El premio le sirvió para difundir su cruzada y le ayudó para poner en macha otro proyecto ambicioso en Africa destinado a limpiar los restos de petróleo que flotan en el delta del rio Níger en Nigeria.

En junio de 2015, un equipo de 10 personas mostró a las autoridades del país que la limpieza del delta era posible gracias a la ayuda de un algodón hidrófilo capaz de absorber petróleo.

La cruzada de Günther Bonin recién ha comenzado, pero el ecologista tiene un problema práctico que depende de las leyes del mercado. A pesar de la fama y éxito que ha cosechado, su organización necesita dinero y todavía los grandes donantes no parecen dispuestos a financiar un trabajo que podría evitar una pequeña catástrofe en el futuro.

“Todo el mundo sabe que la contaminación de los mares es un gran problema, pero todavía ese problema no ha echado raíces en la mentalidad empresarial”, dijo Bonin. “Espero que algo cambie en el futuro, porque el problema es enorme”.

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