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Repensando África en red

El I Encuentro de Think Tanks África-España se cierra con la creación de una red de centros de pensamiento africanos, europeos y españoles para trabajar sobre temas africanos

La jornada, abierta al público y organizada por Casa África, abordó dos temas clave para el futuro de África: seguridad y conflictos y oportunidades económicas y juventud

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Trabajo frente al ordenador Accra, Ghana. Banco Mundial

Apropiación, relaciones justas y equilibradas con Occidente (incluidos sus think tanks, agencias y donantes), soluciones africanas para los desafíos africanos, muchas más mujeres en puestos de decisión política y económica, crecimiento inclusivo, avisos demográficos, creación de empleo (especialmente juvenil), educación de calidad como derecho básico para todos, paciencia, planificación a largo plazo y, sobre todo, mucha más reflexión e ideas sobre África. Estos fueron algunos de los conceptos escuchados estos días en Casa África en boca de expertos, académicos e investigadores que intercambiaron opiniones y confraternizaron durante dos jornadas. Les invitó la institución de diplomacia pública, económica y cultural en el marco del I Encuentro de Think Tanks África-España, que se celebró los pasados 5 y 6 de noviembre en su sede, en Canarias.

El evento tenía la intención de sugerir las bases de una red hispano-africana de centros de pensamiento y reflexión, pero acabó convirtiéndose en algo más ambicioso: los primeros pasos reales de una red euro-africana que incluye a grandes nombres del sector think tank como Chatham House, el Instituto de Estudios de Seguridad - ISS, el Centro de Liderazgo Africano o el Centro Europeo para el Desarrollo de la Gestión de Políticas (ECPDM). En total, 25 organismos procedentes de África, Europa y España y con representantes llegados de tres continentes. En su corazón, muchas y combativas mujeres y pesos pesados llegados de Mauritania, Ghana, Sudáfrica, Cabo Verde, Kenia y Somalia como el citado ISS, Africa 2.0, African Youth Panel o el Centro Africano para la Resolución Constructiva de las Disputas – ACCORD. También centros ligados a universidades españolas y con una larga trayectoria de trabajo contrastado en el continente como la Escola de Cultura de Pau o el Grupo de Estudios Africanos de la Universidad Autónoma de Madrid. Y, por supuesto, el Real Instituto Elcano, uno de los think tank españoles más reconocidos, y otros centros de reflexión e investigación como el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria.

La reunión concluyó con la firma de una declaración de intenciones con el nombre de Las Palmas de Gran Canaria impreso. El director general de Casa África, Luis Padrón, se comprometió a poner la institución al servicio de la red para favorecer que su trabajo sea efectivo y sostenible. Ofreció la difusión de estudios e iniciativas, la traducción de investigaciones y la puesta en marcha de una plataforma para que los investigadores trabajen y avancen juntos en el marco de esa red. También repetir los encuentros cada dos años. Quizás, de manera anual.

Sesiones de trabajo

El encuentro constó de dos partes diferenciadas y se desarrolló en un ambiente cordial y productivo. La primera parte se celebró bajo la regla Chatham House, a puerta cerrada, para identificar terrenos de trabajo común y buscar posibles sinergias. La segunda parte, abierta al público, contó con dos conferencias y dos mesas redondas, una sobre juventud y oportunidades económicas y otra sobre (in)seguridad en África. La primera corrió a cargo de Victor Borges, de la Fundación de Cabo Verde para el Desarrollo y los Intercambios Internacionales (FDI-CV) y el Instituto Pedro Pires para a Liderança, y versó sobre el papel de los think tank en los países en desarrollo. La de clausura, sobre la relación entre España y los think tank africanos, fue impartida por Ricardo López-Aranda Jagu, director de la Oficina de Análisis y Previsión del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

En esta segunda parte se habló y mucho de la complejísima y frágil Somalia, de Al Shabab y el terrorismo. También de Burundi, un país diminuto e ignorado por los medios mientras sufre una violencia terrible que data de las últimas elecciones, celebradas en julio. Se reflexionó sobre la situación de Sudán del Sur y la de Guinea Bissau. Se mencionó a Costa de Marfil, Nigeria, Mali.

El punto común de todas las intervenciones fue que llegaron desde la documentación e investigación rigurosas, las propuestas sobre el terreno por y para los africanos y la asunción de la complejidad de un continente muy diverso, formado por 54 países y que no se puede explicar en dos minutos de televisión, cinco frases de radio y usando sólo blanco y negro.

El tono lo marcó ya la conferencia inaugural de Victor Borges, crítica con la utilización de los think tank para legitimar relaciones de poder desequilibradas. A su juicio, obran mal tanto los donantes del Norte, que se limitan a citar los trabajos de estos en lugar de aplicarlos, como los países del Sur, que acatan estos mismos trabajos occidentales sin análisis ni debate, integrándolos en sus estrategias de desarrollo de forma pasiva.

Borges también llamó la atención sobre los pocos think tank existentes en África, con la salvedad de Sudáfrica. “Los think tanks sólo prosperan con buena gobernanza y aperturismo", argumentó como posible explicación de esta carestía.

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Foto de grupo durante el encuentro de think tanks.

(In)seguridad

Moderado por el doctor Alex Vines, el primer panel lo inauguró Natacha Kunama, coordinadora de la Unidad por la Paz del Centro Africano para la Resolución Constructiva de las Disputas (ACCORD). En primer lugar, definió los tres tipos de actores presentes en los conflictos africanos: los internos (gobiernos, sociedad civil, sector privado, desplazados, etc.), los externos (las organizaciones internacionales) y aquellos que tienen un mandato, en el caso del continente, la Unión Africana (UA). Lamentó que el 95% de la financiación para la paz de la UA procedan de fondos externos, pues “dificulta implementar actuaciones sostenibles en el largo plazo”.

En el marco de la Agenda 2063, que persigue un cambio socioeconómico integral en África de cara a un desarrollo inclusivo y sostenible, Kunama habló de Visión 2020, iniciativa con la que el continente debe quedar libre de conflictos en los próximos cinco años. Admitiendo la envergadura de esta tarea, afirmó divertida que es bueno ser ambiciosos y explicó que, para alcanzar tal fin, se han creado la Red Panafricana de Sabios (PanWise) y la Fuerza Africana de Respuesta Rápida ante las Crisis (ACIRC), a la que ya han aportado efectivos cinco países del continente.

Kunama concluyó su exposición comparando los porcentajes de población empleados en el sector público, en el privado y en la sociedad civil en Suecia, Sudáfrica y Burundi. Mientras que en Suecia el 100% trabaja en alguno de los tres ámbitos, el 70% de los sudafricanos y el 95% de los burundeses se sitúa en una especie de limbo fuera de esos sectores. La experta recordó que la violencia no es espontánea ni sinrazón y que se liga a la exclusión de la gran mayoría de la población de las oportunidades económicas y la toma de decisiones políticas. Señaló que el conflicto viene de la frustración por esa falta de expectativas, sobre todo entre una juventud preparada e impaciente que no ve opciones en su camino, y lanzó su aviso a navegantes: África duplicará su población en 2050 y el 80% de ella será joven. Que manejemos bien o mal esta realidad demográfica puede marcar la diferencia entre oportunidad de crecimiento y prosperidad o desastre.

Gustavo Barros de Carvalho, investigador senior en el Instituto de Estudios de Seguridad (ISS) de Pretoria (Sudáfrica), abordó el complejo tema de la consolidación de la paz. Defendió la necesidad de incluir y comprometer a la amplia gama de actores de los conflictos. “No elegir a dedo a quién involucrar; cuantos más, mejor”, dijo. “Incluso, los llamados terroristas, porque están y no se van a ir”, añadiría su compañera de panel, Natacha Kunama, en el turno de preguntas al hablar de reconciliación. De Carvalho se quejó del cortoplacismo y de los simplistas análisis de conflictos que buscan soluciones rápidas para situaciones complejas. “Tenemos que evitar las respuestas fáciles”, sentenció.

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Natacha Kunama se dirige a los asistentes.

El experto brasileño abogó por centrarse no sólo en las raíces de los conflictos, sino también en sus contextos y las dinámicas que llevan hacia la paz o la violencia. Recordó que los retrocesos en los procesos de paz son normales, previsibles, parte del guión. Mencionó conceptos como largo plazo, apropiación, cuestiones estructurales o desarrollo y crecimiento inclusivo, ligados todos a la resolución de conflictos. Reseñó que las intervenciones en caso de guerra o violencia deben hacerse desde un buen análisis de la situación, siempre en movimiento.

La tercera panelista, Hannah Wambui Kihiu, coordinadora en el Foro Cívico Nacional, arrancó su presentación con un “prefiero hablar de estado frágil en lugar de estado fallido” en alusión al país en el que trabaja, Somalia. Como primer desafío a la seguridad somalí, destacó el terrorismo de Al Shabab, al que uniría la perspectiva negativa de la etnia —por el excesivo protagonismo del mayoritario clan Hawiye—; la desobediencia del Gobierno central de Mogadiscio a las nuevas leyes federales; los desplazados y refugiados; las fricciones entre la población local y la diáspora que ahora vuelve y reclama sus propiedades; así como la problemática relación con los estados vecinos, en especial, con Kenia. Como principales necesidades de Somalia, Kihiu pidió infraestructuras, mejora de los recursos humanos y ayuda en agricultura y ganadería. Acabó manifestando su recelo ante el reciente hallazgo de yacimientos de petróleo en el Estado de Puntlandia.

Tanto la sudafricana Natacha Kunama como la somalí Hannah Wambui Kihiu subrayaron la importancia de las mujeres como parte de la solución a los conflictos africanos. Kihiu afirmó que no tomar en cuenta a las mujeres en el proceso de paz y reconciliación ni en la consolidación política y económica de Somalia lleva al fracaso.

Oportunidades económicas

Bajo el atractivo título de Los retos del desarrollo económico para la juventud africana hoy, el segundo panel del encuentro tuvo como moderadora a Grace Obado, presidenta en España de Africa 2.0, convencida de que ser presidente de un país es un trabajo duro. "Por eso, hace falta gente joven, mejor preparada y conectada con el mundo".

En la misma línea, Vera Magan Jawol, vicepresidenta del African Youth Panel en Ghana, declaró que hay desafíos "pero también mucho potencial” en los jóvenes africanos, que “pueden ser una baza para el desarrollo”. Puso como ejemplo la “revolución de los medios de comunicación” que están llevando a cabo mediante el uso de nuevas tecnologías. Jawol aprovechó la tribuna para pedir al partenariado público privado (PPP) que ayude a los jóvenes emprendedores y recomendó a los gobiernos africanos que se comprometan más con su juventud. Llegada del recóndito norte de Ghana, de Tamale, habló con pasión y voz queda de la necesidad de incluir a los jóvenes en las políticas de empleo y de que sean ellos quienes se encarguen de sus asuntos en las administraciones públicas. De ministros de la Juventud jóvenes, de jóvenes cambiando las cosas sobre el terreno.

Por su parte, el investigador senior en el Centro de Liderazgo Africano (ALC) de Londres, Olaf Bachmann, llamó la atención sobre algo que faltó en las independencias africanas: “diálogo con la gente para decidir qué políticas y qué Constitución querían”. Para Bachmann, los jóvenes africanos pueden ser de tres tipos: los que se rebelan, los que migran y los que sufren en silencio. Planteó que algunos dirigentes africanos quizá ven en la migración masiva de la juventud una válvula para librarse de potenciales enemigos políticos y también, una fuente de ingresos gracias a las remesas.

En la conferencia de clausura, Ricardo López-Aranda, Director de la Oficina de Análisis y Previsión del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, reconoció el valor de los think tanks y de otras instituciones productoras de conocimiento en España que trabajan sobre África y declaró que “nadie se plantea cerrar los puestos diplomáticos en África subsahariana porque es una región prioritaria”.

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