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Dafne Fernández confiesa: "Antes tenía problemas con mi pecho"

Una chica acomplejada por su cuerpo que de mayor se convierte en codiciada actriz e inapelable objeto de deseo. Nos revela sus inquietudes

Con chaqueta de esmoquin Loewe, y los labios rojos gracias a la barra de labios Rouge Pur Couture de Yves Saint Laurent Beauté.
Con chaqueta de esmoquin Loewe, y los labios rojos gracias a la barra de labios Rouge Pur Couture de Yves Saint Laurent Beauté.

A Dafne Fernández le parece sexy Pablo Iglesias. También Yanis Varoufakis, el exministro de Finanzas griego. Y Cristiano Ronaldo. No se atreve a situarlos en un podio, pero expone el punto fuerte de cada uno. “Cuando vi el otro día a Pablo Iglesias con el pelo suelto, pensé: ‘Míralo. Sí, es sexy”, dice sobre el líder de Podemos. ¿Varoufakis? “Es un tío cabal y no te engaña, valiente, inteligente. Eso a las mujeres nos vuelve locas”. El clímax llega cuando le toca definir a Cristiano Ronaldo. Se le escapa un “uf”, entorna los ojos y exclama: “¡Es una bomba sexual!”. Después de esa primaria reacción, la actriz madrileña enumera una serie de cualidades del jugador del Real Madrid que acaban con una conclusión que resulta confesional: “Es trabajador, ambicioso y disciplinado. Me veo muy reflejada en él. Cuando se le ve enfadado no es por la gente: se mosquea con él mismo porque es superexigente. Lo veo y le entiendo. Creo que él también va a tener que hacer mucho trabajo de psicología”. ¿También?

Puedo ser sexy si quiero, pero la verdad es que no me veo tan sexual como la gente cree”

Dafne es alta (1,78), fina y muy atractiva. A pesar de haber cumplido los 30, su rostro parece sacado de una adolescencia aún inocente. Pide un té verde y lo rocía con un generoso chorro de miel. Su representante no llega. Esta circunstancia le inquieta: “Me dijo que vendría. ¿La esperamos antes de empezar”? “Bueno, la entrevista es a usted, no a ella. Así que igual podemos empezar ya”, le comentamos. Después de estos iniciales momentos de inseguridad, Dafne se relaja. Habla incluso de aquella relación tan mediática que tuvo con Carlos Bardem, actor y hermano del oscarizado Javier. “La gente se escandalizó. Pero no oculté nada. Lo que pasa es que antes las redes sociales no existían, así que no pude colgar fotos donde estuviéramos juntos. Yo tenía 22 años y él, 44. Quizá fue eso lo que llamó la atención. Pero nunca me planteé que él era mayor y creo que él tampoco se planteó que yo era mucho más joven. Simplemente, nos enamoramos. Es una de las relaciones más bonitas que he tenido. De Carlos aprendí cómo debe ser una relación, basada en el respeto, el cariño, la admiración… Aprendí a saber querer”.

Cuestión de mínimos: basta con un pantalón de esmoquin Loewe y un poco de actitud. En los labios, la naturalidad de Le Nu, el Nº70 de la barra de labios Rouge Pur Couture de Yves Saint Laurent Beauté.
Cuestión de mínimos: basta con un pantalón de esmoquin Loewe y un poco de actitud. En los labios, la naturalidad de Le Nu, el Nº70 de la barra de labios Rouge Pur Couture de Yves Saint Laurent Beauté.

Aquel noviazgo duró dos años. La actriz contabiliza cuatro relaciones serias en su vida amorosa, la actual con el fotógrafo Mario Chavarría. “Esta sesión con ICON es la primera que me hace. Estaba muy nerviosa pero salió todo bien. Es que soy muy exigente”. Llegamos a, seguramente, la característica que define la personalidad de la actriz, esa que ella dice entender en Cristiano Ronaldo: la exigencia. Dafne estudió durante una década la carrera de danza clásica, de los ocho a los 18 años. Disciplina y esfuerzo, muchas veces extenuante. “Es duro. Te encuentras con profesores muy rígidos que están todo el rato comparándote con otras chicas. Durante una jornada de clases, de seis horas, no podías hablar con tus compañeras. Vas allí a ser la mejor bailarina: no te puedes despistar hablando o riéndote. Yo allí lo entendía. La danza siempre me ha gustado, pero es un mundo muy difícil”.

Durante toda esa época tuvo que compatibilizar el baile con el cine. Empezó de niña, después de que su padre (químico) y su madre (psicóloga) las presentaran a ella y a su hermana (dos años menor; también tiene un hermano, dos mayor) a un casting para hacer anuncios. Tras un par de experiencias en este campo empezó, todavía de niña, a participar en películas de directores curtidos y haciendo cine nada convencional: Pajarico, de Carlos Saura (1997, cuando ella tenía 12 años), o Resultado final, de Juan Antonio Bardem (1998).

Ya de adolescente llegó la oportunidad de participar en la serie juvenil del momento: Un paso adelante. “Ahora, tras la carrera de danza, soy estricta con todo lo que hago. Si no estoy al 100% en cada momento me fustigo. Y eso es lo peor, porque a veces no puedes dar el 100%. Sólo puedes dar el 30 o el 60. Y no pasa nada: lo das y no debes sentirte mal. Pero yo me flagelo. Hay días que he estado con 40 de fiebre y he ido a trabajar. Y me he sentido mal por no estar a tope. Sé que es algo que tengo que cambiar. Es que también lo hago con otras personas: les exijo mucho”.

Antes me quejaba de mi poco pecho. Es que hay una edad en la que los chicos sólo se fijan en las tetas. Ahora estoy a gusto”

El trabajo con el psicólogo le ha hecho moderar esta faceta de su personalidad. Lo que no está dispuesta a cambiar es su cuerpo. Hubo un momento en el que supuso un problema. Los primeros síntomas de la adolescencia, esa época de la revolución hormonal, de la sensibilidad a flor de piel. “Antes me quejaba de mi poco pecho. Es que hay una edad en la que los chicos sólo se fijan en las tetas [risas]. Yo era una chica mona, pero no existía para ellos porque no tenía tetas. Ahora, mi poco pecho lo veo como algo elegante. Me he planteado aumentármelo, pero es que no sería capaz… hoy por hoy. Antes tenía problema con mi pecho, ahora ya no. Además, me pongo sujetador y parece que tengo mogollón [risas]”.

Dafne está a la espera de la emisión (en Telecindo no terminan de concretar la fecha) de la nueva temporada de la serie El chiringuito de Pepe. Es la segunda y la última en la que ella aparecerá. “Después la serie seguirá, pero sin mí. La he tenido que dejar por otro proyecto del que todavía no puedo decir nada porque no está cerrado. Pronto se sabrá. Me he ido de El chiringuito de una forma preciosa. Cuando se emita ya se verá”. Su representante llegó hace tiempo y se fue educadamente a otros menesteres. Confiesa que le tiene reparo a los encuentros con la prensa porque ha pasado por alguna experiencia que no le ha convencido.

Dafne viste un esmoquin Loewe. Los ojos marrones son suyos, pero el color encendido de sus labios puede atribuirlo al tono Nº13 (Le Orange) de la barra Rouge Pur Couture de Yves Saint Laurent Beauté.
Dafne viste un esmoquin Loewe. Los ojos marrones son suyos, pero el color encendido de sus labios puede atribuirlo al tono Nº13 (Le Orange) de la barra Rouge Pur Couture de Yves Saint Laurent Beauté.

En Internet, por ejemplo, hay una información que se titula: “Dafne Fernández tiene el mejor orgasmo de su vida”. El resultado es una escena bastante inocente de la serie Sexo en Chueca, donde la cantante se excita durante un sueño. “Tengo bastantes titulares de ese tipo. Hombre, puedo ser sexy si quiero, pero la verdad es que no me veo tan sexual como la gente cree”, señala. Coge el casco para enfilar el camino de su casa, al norte de Madrid. Tiene una Vespa, con la que acudió hace unas semanas al concierto de Extremoduro. “Robe Iniesta me parece un pedazo de poeta”. ¿Y los poetas? ¿También le resultan sexys? “Sí, por qué no”.

 

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