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El ataque de los libros mutantes

Este fin de semana se celebra, en la madrileña Casa Encendida, los Libros Mutantes, una cita cultural que no admite más definición

El ataque de los libros mutantes

Seis ediciones de algo implican que ese algo es ya una cosa seria, y los días 24, 25 y 26 de abril se celebra, en la madrileña Casa Encendida, los Libros Mutantes por sexto año consecutivo. Eso sí, por consolidado que esté el evento, describir lo que los asistentes encontrarán cuando se acerquen al singular centro cultural no resulta tan fácil. Así que aquí va un intento:

  • ¿Qué es? En primer lugar, Libros Mutantes se autodefine como una feria editorial independiente, que servirá de punto de encuentro entre editores y lectores. Se presentan allí libros, revistas, fanzines y otros materiales impresos en papel (las fronteras entre estas tipologías tienden a difuminarse, agrupándose hoy en día todas ellas bajo la denominación genérica de libros).
  • ¿Qué hay? Hay unas setenta editoriales invitadas, entre nacionales e internacionales (procedentes de Francia, Alemania, los Países Bajos, Suiza y México).
  • Hablando de México... En esta edición adquiere un estatus especial, casi de país invitado a lo ARCO. La sección Atlas Mex tiene un área de exhibición de publicaciones, otra de charlas y encuentros y una tercera con una exposición de artistas españoles vinculados de alguna manera con el país norteamericano. Titulada 9000, está comisariada Javi al Cuadrado y reúne artistas como Cristina de Middel o Equipo Plástico.
  • Papel y ladrillos. Este año hay una sección específica de libros de arquitectura llamada Colapso, que comisaría la plataforma PAPER / Architectural Histamine. ¿El regreso de la arquitectura teórica y especulativa?
  • Bla, bla bla. Hay conferencias, que tienen lugar en el mismo espacio donde los editores presentan sus obras.
  • A bailar. También hay sesiones de música en vivo en la terraza del edificio, como la del colectivo N.A.A.F.I. del día inaugural.
  • ¡Niños! También son bienvenidos. Hay talleres y otras actividades infantiles, además del rincón de lectura Kids Corner.
  • Autoedición. Tú también puedes editarte un libro, gracias al taller “Fanzine para llevar”, en el que cien asistentes, en colaboración con cinco artistas, podrán realizar in situ su propio fanzine a partir de distintas técnicas.
  • Para no perderse: entre los invitados nacionales, las cuidadísimas ediciones de Belleza Infinita. Y entre los internacionales, los proyectos de Jean Boîte Éditions: coup de foudre total para “Google, Volume 1”, un diccionario elaborado exclusivamente a partir de imágenes obtenidas desde Google Images que es una pura llamada al fetichismo bibliográfico.

Para los agoreros, todo lo anterior sonará a ruidoso canto del cisne: al fin y al cabo, flota en el ambiente la sensación de que el libro tradicional tiene los días contados ante el rodillo digital. “¡Esta feria no tendría sentido sin lo digital!”, asegura Carlos Primo, director y principal cabeza pensante de Libros Mutantes. “Internet sirve para la propia distribución de los libros, pero también para poner en contacto a los artistas con los editores, todos muy presentes en las redes y plataformas digitales. Así que son dos medios que se refuerzan mutuamente”.

No hablamos de la letra impresa de antes, sino de "algo experimental y lúdico. Antes, los artistas aspiraban a montar una gran exposición, que conlleva unos costes que ahora son inasumibles. Ahora se buscan soluciones más posibilistas, y entre ellas está la edición de un libro". Primo señala dos hilos conductores de la feria: "Uno es la independencia y otro el espíritu punk". El mismo que parece haber inspirado al estudio Cuarto Orden para crear el mobiliario en el que se expondrán las publicaciones: estructuras de andamio que se completan con tiras y lonas industriales de colores que nada tienen que ver con la tradicional madera de pino –tan indie y tan limpita ella– que se había empleado en ediciones anteriores. "Nuestra idea es que la gente entre aquí sin mucha planificación, y que participe en lo que vaya encontrándose, porque estarán pasando cosas continuamente”, concluye Primo.

En resumen. Una feria que en realidad es un festival. Una exposición de arte. Un trocito de México en Lavapiés. Música en vivo. Arquitectura y diseño. Conferencias, talleres, desarrollo de la propia creatividad, encuentro con artistas y editores. La reconciliación del papel con lo virtual. Y la posibilidad de llevarse a casa una auténtica obra de creación por un precio más que asequible.

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