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¿De verdad el desayuno es la comida más importante del día?

Tras varios estudios, la ciencia se encuentra incapaz de confirmar el refrán sobre la relevancia de la primera comida

Benny Hill desayunaba
Benny Hill desayunaba Getty Images

Si la verdad es una frase repetida suficientes veces, como decía aquel alemán, lo de que el desayuno es la comida más importante del día es un hecho más científico que la gravedad. Sin necesidad de llevar esta frase al paroxismo al que se ha llevado en ocasiones (“Hamburguesas, la piedra angular de todo nutritivo desayuno”, disparaba Samuel L. Jackson en Pulp Fiction), es cierto que un buen desayuno reconcilia con la vida. Pero ahí es donde acaban las certezas en este asunto. Acaba de llegar la ciencia para decirnos que la importancia de un buen desayuno es de todo menos objetiva.

El debate ha surgido porque varios estudios realizados recientemente no se ponen de acuerdo. El más multitudinario, realizado por la Universidad de Alabama, echa por tierra la creencia de que las personas que no desayunan, tienden a comer más durante el almuerzo y la cena. La única diferencia que se detectó es que aquellos que desayunaban, tendían a quemar más calorías durante la mañana y se movían más. Las calorías que, justamente, habían digerido en el desayuno. Lo comido por lo servido.

Desayunar no engorda, concluyen en Alabama, y ahí también está de acuerdo la Universidad de Bath. Solo que estos subrayan la obvia diferencia entre desayunar antes de una actividad física y de ir a sentarse a la oficina. El desayuno es la comida más importante del día, seguramente, para los que hacen un extraordinario esfuerzo físico desde prácticamente el alba. (Al fin y al cabo, quien nunca ha desayunado en un pueblo, no sabe del todo lo que es desayunar.)

Pero, ¿tan importante como dormir? La Organización Mundial de la Salud considera que un sueño no reparador es una enfermedad. La Fundación Española del Corazón asegura que dormir al menos siete horas al día reduce en un 65% el riesgo cardiovascular si se acompaña de unos hábitos saludables. Entonces, ¿conviene quitarnos horas de sueño para desayunar? Cualquier experto recomienda que no. Es cuestión de adaptar lo que se ingiera al tiempo que tenemos. Huevos revueltos no (aunque eso siempre es mejor que los cereales), tostadas sí.

Todo, en realidad, se reduce a eso. El tipo de comida. ¿Cuál es? Aquí tampoco hay un consenso absoluto entre los nutricionistas, porque están los que apuestan por los huevos y el bacon que, total, vamos a quemar, y quienes los rechazan porque no dejan de ser huevazos y baconazo directos a las arterias. La ciencia entiende bastante poco de cómo funciona la comida y se nota en estos casos. Si queremos ir a lo seguro, que no falten fruta y algunos hidratos de carbono, como los cereales, si pueden ser de grano completo mejor para nuestros estómagos. Y que la piedra angular no sean las hamburguesas. Tampoco es que los personajes de Pulp fiction sean unos modelos de conducta. Y el desayuno no iba a ser excepción.

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