Oprah Winfrey se siente discriminada en una tienda de lujo

La mujer más poderosa del mundo cuenta que fue tratada con racismo en una boutique suiza

Una dependienta se negó a enseñarle un bolso por ser "demasiado caro" para ella

Oprah Winfrey, en una imagen de mayo de 2013. / CORDON PRESS

Oprah Winfrey sigue sintiendo el racismo en sus propias carnes. La presentadora, considerada por la revista Forbes la mujer más poderosa y una de las más ricas del mundo, contó el miércoles a Larry King que en su último viaje a Suiza, donde viajó para asistir a la boda de Tina Turner el pasado junio, la dependienta de una boutique de lujo en Zúrich se negó a mostrarle un bolso de piel de cocodrilo que estaba expuesto en el escaparate porque era “demasiado caro” para ella. “Usted no puede costear ese bolso”, asegura la showoman que le dijo la mujer.

El complemento costaba 31.000 euros, una perfecta birria para una mujer cuya fortuna está avalada en más de 2.000 millones de euros, pero la dependienta no reconoció a Winfrey y, según la presentadora, se opuso a enseñárselo hasta en tres ocasiones. A cambio, le ofreció otros, de menor precio. “Podría haberme revelado y haberle plantado mi tarjeta de crédito de negra sobre la mesa”, conjeturó la empresaria, de 59 años, en el programa Entertainment Tonight, donde también recordó la desagradable anécdota. Sin embargo, se fue sin poner siquiera una reclamación.

Winfrey no se refirió directamente a la dependienta como racista, pero sí contó la historia del bolso justo después de comentar otro incidente, en el que ella y su peluquera no fueron admitidas en una tienda de lujo que pocas horas antes había sido asaltada por dos personas de raza negra.

La exclusiva tienda de moda Trois Pommes, en Zúrich. / STEFFEN SCHMIDT (EFE)

Las palabras de la presentadora, como era de esperar, han dado la vuelta al mundo y han llegado a oídos de Trudie Goetz, dueña de la cadena Trois Pommes, donde ocurrió el acontecimiento, hace dos meses. Goetz ha asegurado a la agencia AFP que todo fue un malentendido, que su empleada no tuvo ninguna mala intención al ofrecerle otros artículos en lugar del que ella quería ver y que, por el contrario contrario, “todo el mundo quiere vender un bolso de cocodrilo”. El problema, según Goetz, es que la dependienta intentó ser “demasiado amable”.

A pesar de todo, la oficina de turismo suiza se ha disculpado con Winfrey a través de su cuenta oficial de Twitter, donde ha reconocido que la vendedora no se portó de manera correcta con la actual mujer más poderosa del mundo entero. “Quería hacer un momento Pretty Woman”, reconoció Oprah en la entrevista, refiriéndose a la famosa película de Julia Roberts. “Devolverme a la tienda, comprármela entera y decir ‘gran error’. Pero luego pensé que ella se llevaría una comisión por eso, así que decidí no hacerlo”.

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