EL ACENTO

Iconos punkis frente a Putin

La condena a prisión de tres cantantes de Pussy Riots por "gamberrismo" pone de relieve la inseguridad del régimen

MARCOS BALFAGÓN

Las tres integrantes del grupo femenino ruso de punk Pussy Riot fueron condenadas ayer a dos años de cárcel por “gamberrismo” e “incitación al odio religioso”. Han logrado, por lo pronto, una victoria: la de poner de manifiesto la alianza entre la autocracia de Putin y la Iglesia ortodoxa rusa, que se plasma también en la persecución de cualquier avance de los derechos de los gais. Estos han visto prohibida su jornada de Orgullo nada menos que por los próximos 100 años. Y aunque la Iglesia había pedido clemencia para las cantantes, “con la esperanza de que evitarían la repetición de acciones blasfemas en el futuro”, no cuestionó la sentencia.

Aunque habría que hablar en plural, el movimiento punk, de raíces claramente occidentales, siempre ha sido de protesta. Lo fue en los setenta. De nuevo en la Inglaterra de los ochenta contra Margaret Thatcher. Y una vez más se dinamizó contra la guerra de Irak en 2003. En Rusia ha renacido, lo que no resulta sorprendente, pues hay mucho contra lo que protestar, y en este caso lo ha hecho de una forma indómita e irreverente que va más allá de cualquier idea de disidencia. Es una protesta política y social que busca un revulsivo para despertar a una sociedad de la pesadilla a la que le somete el régimen de Putin.

Impúdicas y ultrafeministas, las Pussy Riot montaron una heterodoxa oración punk en febrero pasado en la catedral del Cristo Redentor de Moscú como parte de las protestas por la reelección de Putin. Para dar mayor significado a su gesto, buscaron deliberadamente el anonimato en su performance y se cubrieron la cara. Por eso, de las cinco que protagonizaron este reto, la policía solo pudo acabar identificando a tres —Nadia, Katia y Masha—, que se negaron, pese a las presiones, a desvelar la identidad de sus otras dos compañeras.

En otro país, tras un acto similar, las responsables también habrían sido castigadas, aunque no a dos años de prisión. Pero Rusia es un país que está algo más que bajo sospecha en materia de libertades. Y el régimen de Putin se ha sentido retratado, y ha buscado un castigo ejemplar. Ha confundido el reto de las punkis con una amenaza, y con su manera de proceder ha convertido a estas chicas en unos iconos mundiales del desafío a su autoridad.

Otras noticias

Últimas noticias

Ver todo el día

La dirección de IU desautoriza la candidatura municipal en Madrid

La formación ahonda en la crisis con la federación autonómica a dos meses de las elecciones

Ocho comunidades estarán de fiesta el lunes de Pascua

Cantabria y Baleares elevan el número de regiones con festivo este año

Conte contra todos

Croacia adelanta a Italia en la clasificación para la Eurocopa tras el empate en Bulgaria. El seleccionador italiano, en medio de un sinfín de polémicas, no ha conseguido transmitir su espíritu guerrero a la Nazionale

EL PAÍS RECOMIENDA

“Vengo de una época pasada que ha desaparecido”

CLIVE DAVIS Glasgow

Van Morrison publica un disco de duetos con viejos amigos

Andalucía tiene a toda una generación en el abismo

e. codina / r. limón Málaga / Sevilla

Los jóvenes afrontan un paro del 59% o trabajos con 11.021 euros de sueldo

Lo más visto en...

» Top 50


Webs de PRISA

cerrar ventana