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Las chicas de 'Vogue Paris' bailan a ritmo de Wham!

Emmanuelle Alt, directora de la edición francesa de la revista, protagoniza un delicioso ‘remake’ de ‘Wake me up before you go-go’ para promocionar el relanzamiento de su página web

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Varias modelos acompañan a Emmanuelle Alt en el clip de lanzamiento de la nueva web de la edición francesa de 'Vogue'.

La marca Vogue vive estos días un relanzamiento mayúsculo a ritmo de pop. El domingo fue Madonna quien, con su famoso himno discotequero homónimo de 1990, emitía mensajes muy poco subliminales en forma de logotipos de la cabecera en su espectáculo del descanso de la Super Bowl. Con 114 millones de espectadores (excluyendo su audiencia global online), se considera el espacio televisivo más visto de la historia de Estados Unidos.

Anoche, Emmanuelle Alt, directora de la edición francesa de la revista, rizaba el rizo estrenando en la red un divertido remake del vídeo de Wake me up before you go-go, el éxito de Wham! de 1984. La excusa es promocionar el relanzamiento de su página web, vogue.fr

La estilista estrella de la cabecera se reserva el papel estelar de George Michael, mientras la presentadora de televisión Mademoiselle Agnès interpreta a su pareja artística, Andrew Ridgeley. Como gogós y orquesta, las supermodelos Anja Rubik, Karmen Pedaru, Jasmine Tookes y Kendra Spears. Para que nadie dude del poderío de la casa.

Todas ellas visten camisetas blancas con el logotipo de la cabecera, que sustituyen a las originales de Katharine Hamnett (en las que se leía el eslogan para la concienciación contra el VIH Escoge la vida). Además, abundan otros tópicos ochenteros perfectamente reproducidos por su prestigioso equipo de estilistas. El clip lo dirige Léo Hinstin, director de fotografía del documental sobre Yves Saint Laurent El amor loco.

Las redes sociales ya sugieren interpretaciones que distan de las meramente promocionales. Entre ellas, la idea de que la cabecera francesa esté tratando de desmarcarse de sus publicaciones hermanas en todo el mundo, y muy particularmente de la estadounidense, demostrando morro y sentido del humor (¿alguien podría imaginar a la glacial Anna Wintour, directora de Vogue USA, al frente de algo parecido?). Pero lo que subyace es una reivindicación de la figura de Alt en toda regla.

Hasta febrero de 2011, ella era la encargada de la sección de moda de la publicación, la segunda en discordia, siempre a la sombra de la carismática directora y estilista Carine Roitfeld (una de las personalidades más influyentes del sector, incapaz de contener su genio creativo, ni siquiera por la presión de las ventas o los anunciantes). Cuando Alt, presumiblemente más controlable por sus jefes, la sustituyó en el cargo, arreciaron críticas sobre su claudicación a las necesidades comerciales de la cabecera de Condé Nast. Desde hoy, es posible que los fans de la moda la vean con distintos ojos. Por lo menos, nadie le puede negar buenas dotes para la autoparodia.

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