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Entrevista:GUIDO WESTERWELLE | Ministro de Asuntos Exteriores de Alemania

"Europa no es solo el futuro de Alemania, sino su pasión"

Dice Guido Westerwelle, de 49 años, que se alegra de poder "concentrarse al 100%" en dirigir Exteriores. El artífice del gran éxito de 2009 para el Partido Liberal Democrático (FDP), que les permitió pactar con los democristianos de Angela Merkel, ya no dirige su partido. Las continuas derrotas en elecciones regionales forzaron su renuncia. Al frente de la diplomacia alemana, Westerwelle ha llevado el país por derroteros inesperados en sus relaciones con la OTAN y con la UE. En una charla con cinco medios europeos, rechaza las críticas de leso europeísmo y defiende el cambio de rumbo respecto a Libia.

Pregunta. ¿Tuvo dudas sobre si Grecia aprobaría el programa de austeridad?

Respuesta. La decisión del Parlamento griego es positiva. Abre una puerta a la consolidación presupuestaria. Pero ahora viene lo más duro. Aprobar algo en el Parlamento es una cosa, llevarla a cabo es otra. Lo segundo es lo que cuenta, si queremos fortalecer Europa y Grecia.

"No somos neutrales en Libia: apostamos por la solución política"

"La libertad de movimientos en Europa es un bien valioso"

"No es Europa la que está en crisis, ni el euro, sino el endeudamiento"

"Veo una renacionalización en el debate político de muchos países"

P. ¿Cómo evalúa la crisis para el proyecto europeo?

R. No es Europa la que está en crisis, ni el euro. Lo que está en cuestión es la política de endeudamiento de algunos países. No se puede combatir una crisis de deuda con más endeudamiento, sino con disciplina fiscal y reformas. Hay que felicitar al Gobierno y a la mayoría del Parlamento griego por su apuesta por las reformas y apoyarlo en su puesta en práctica.

P. ¿Qué opina de la presión que se ha ejercido sobre la oposición de centro-derecha griego para que acepte el ajuste?

R. Cuando un Gobierno europeo da su opinión, no es que esté haciendo presión. Como ministro de Exteriores alemán, mi obligación es advertir de las consecuencias que puede tener una posición política.

P. Como ministro del Partido Liberal, ¿qué es más importante, el rescate del euro o la rebaja fiscal en Alemania?

R. No hay contradicción. El Gobierno ha llegado a un acuerdo para aprovechar el periodo de bonanza económica para consolidar los presupuestos públicos de forma duradera. Esta política de consolidación nos permitirá rebajar la presión fiscal sobre las personas con ingresos medios y bajos.

P. ¿Cómo ve el papel de Alemania en el mundo? ¿Cuál es la doctrina Westerwelle?

R. Me parece una expresión exagerada. Pero le describiré mi política. Tres puntos clave. Primero, Europa no es solo el futuro de Alemania, sino su pasión. Ni siquiera el país más fuerte de Europa puede plantar cara solo a los desafíos de la globalización. Segundo, mi política exterior es una política de paz. Desde el apoyo del desarme hasta la política de mediación y eliminación de conflictos, que nos obligan a tener en cuenta en nuestra política exterior asuntos como el clima, la energía o el reparto equitativo del agua y los alimentos. Tercero, nos mantenemos firmes en nuestras alianzas. Sin embargo, el mundo está cambiando, de modo que debemos fundamentar nuevas alianzas y amistades adicionales. Por eso colaboramos con Turquía, América Latina, Rusia y China. En 50 años, las nuevas potencias emergentes habrán hecho cambiar la arquitectura política del mundo.

P. ¿Qué papel ve para la UE en ese mundo de dentro de 50 años?

R. La UE será garante del bienestar. Para poder continuar así, es importante que se mantenga unida y que no se deje convencer de que está en una crisis, cuando en realidad se enfrenta a una serie de problemas. Cuando se dice que Europa está en crisis, significa que su misma existencia está amenazada. No lo creo.

P. Su Gobierno dijo recientemente que "si el euro fracasa, fracasa Europa".

R. Pero como el euro no va a fracasar, tampoco fracasará Europa. Mire, yo soy europeísta de los pies a la cabeza.

P. ¿Se puede imaginar un Ministerio de Finanzas común para la UE?

R. Tengo una imaginación casi ilimitada, pero no creo que algo así suceda pronto.

P. Entre Alemania y Dinamarca surgieron tensiones por los controles fronterizos decididos por Copenhague.

R. Europa se enfrenta a un reto gigantesco. Estos retos siempre han servido de empujón para los siguientes pasos. La libertad de movimientos en Europa es un bien particularmente valioso. Veo una renacionalización en el debate político de muchos países.

P. ¿En Alemania? ¿En su partido?

R. En muchos países europeos hay estas tendencias. Pero no particularmente en el FDP. Yo considero que son pretensiones surrealistas: en estos tiempos de problemas globales, las soluciones no pueden ser nacionales.

P. Alemania se alineó con Brasil, China e India al abstenerse en la votación sobre el ataque militar a Libia en el Consejo de Seguridad de la ONU.

R. Como la mayoría de los miembros de la OTAN y de la UE, no participamos en ataques militares. No es que seamos neutrales, sino que apostamos por el proceso político y por la mediación. Las posibilidades militares son limitadas. La solución será política.

P. No obstante, se ha interpretado que Alemania da la espalda a sus socios más cercanos.

R. Alemania ha demostrado una y mil veces su solidaridad con sus aliados en todo el mundo. Por ejemplo, cuando se decidió la operación en Afganistán, donde somos la tercera fuerza militar. En Sudán, en la operación antipiratería. En Líbano, también. Pero en este caso decidimos que no participaríamos en las operaciones militares con soldados propios. Aportaremos ayuda humanitaria y apoyo político en forma de sanciones contra Gadafi.

P. Pero la abstención fue una sorpresa. La resolución no obligaba a participar militarmente.

R. No fue una sorpresa para ningún aliado. Si Alemania hubiera apoyado el ataque en el Consejo de Seguridad, habría sido mucho más difícil decir que no en Bruselas y mantener la credibilidad ante nuestros aliados. He insistido una y otra vez en que los motivos de nuestros socios para intervenir militarmente en Libia son dignos y razonables. Mis dudas también lo eran.

P. La desconexión nuclear en Alemania también ha sido criticada por no haber tenido en cuenta a los socios europeos.

R. Fukushima fue la primera catástrofe nuclear provocada por un fenómeno natural. Es una novedad fundamental que nos llevó a tomar una decisión muy ambiciosa. Queremos mantenernos en la vanguardia del cambio energético mundial. Tenemos una industria muy competitiva en este sector de crecimiento global. No seremos el último país del mundo, ni de Europa, que se decida a acelerar el cambio energético.

P. ¿Cómo se pueden aunar las privatizaciones y la austeridad que se aplicará en Grecia con las pretensiones de crecimiento?

R. Ni la Comisión Europea ni el Gobierno alemán han provocado esta crisis de deuda. No se puede apagar el fuego con gasolina ni acabar con la deuda con más endeudamiento. Lo correcto es que Grecia aplique las reformas estructurales necesarias. Hubo especulaciones agresivas e irresponsables que han agravado la crisis. Tampoco estoy de acuerdo con el funcionamiento de las agencias de calificación de riesgo y propugno la creación de una agencia europea. Pero nada de esto puede evitar las reformas estructurales.

P. No obstante, ¿no estamos provocando precisamente un mayor endeudamiento con los créditos de los rescates?

R. El Gobierno y el Parlamento griegos entienden, como yo, que la mejor manera de salir de esta situación es recortando el gasto y aumentando la competitividad. Alemania no recomienda ni propone nada que no hayamos hecho nosotros también. Nuestro plan de austeridad posterior a la crisis fue muy ambicioso.

P. ¿Se siente atenazado su Gobierno? Cuando espera, se le acusa de pasividad, y cuando actúa, hasta de imperialismo.

R. No. Gente exaltada hay por todas partes. Gente despistada hay por todas partes. Algunas declaraciones públicas recientes en Alemania también han estado muy fuera de lugar. Se han pronunciado en Alemania algunas cosas muy ignorantes y muy ofensivas hacia nuestros socios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de julio de 2011