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Reportaje:Estilos

La Bienal que emerge a través del móvil

Dos muestras virtuales llenan Venecia de obras y efectos asombrosos

En los Giardini, la sede principal de la Bienal de Venecia, donde se ubican los pabellones nacionales históricos, unos visitantes deambulan mirando sorprendidos la pantalla de sus móviles. No están leyendo las noticias ni enviando un e-mail, sino mirando las obras de dos pabellones no invitados, que han ocupado un espacio todavía libre.

"No se trata de aumentar la realidad, sino las informaciones sobre la realidad", explica Simona Lodi, comisaria del Invisible Pavillon, que reúne las obras de nueve artistas que, hasta la clausura de la Bienal el 27 de noviembre, irán llenando el espacio de contenidos virtuales, en un flujo continuo de objetos, textos y vídeos, que se pueden ver en su web (www.theinvisiblepavillon.com).

Esta otra muestra, inmaterial y dinámica, se combina perfectamente con el entorno real, creando efectos asombrosos. "Queremos reflexionar sobre las diferentes formas de declinar la realidad y las posibilidades de infiltración de la tecnología", añade Lodi que, con el colectivo Les Liens Invisibles, hizo aparecer un unicornio rosa en la plaza de San Pedro durante la misa de Pascua.

No son los únicos que se han apropiado del espacio superreal. En los Giardini hay otra iniciativa de realidad aumentada, Manifest.AR (http://www.manifestar.info), impulsada por Tamiko Thiel, Sander Veenhof y Mark Skwarek, que han sumado sus obras a las de otros cinco artistas, extendiendo su exposición virtual hasta la plaza de San Marcos.

También en este caso el efecto es fascinante y los contenidos van mucho más allá del simple entretenimiento visual. La obra de Thiel, Shades of Absence, es un conjunto de rostros sin identidad que representa a los artistas censurados y perseguidos políticamente, cuyas historias no llegan a los diarios. Las caras, que flotan alrededor del visitante, son otros tantos enlaces, que amplían la información sobre cuál es su situación.

La aplicación de Veenhof permite crear un pabellón virtual para cualquier país que aún no lo tenga y dotarlo de un comisario, que puede ser incluso Bice Curiger, polémica curadora de esta edición. John C. Freeman ha hecho aparecer un campo de refugiados entre los pabellones y Will Pappenheimer ha esparcido unos animalitos, creados con fragmentos de obras expuestas en la Bienal.

Manifest.AR se dio a conocer con una intervención en el MoMA de Nueva York, durante una reciente inauguración. Entonces Thiel creó el inquietante rostro flotante de un crítico. La respuesta del museo a la inesperada invasión fue más que positiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de junio de 2011