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La supresión de la sexta hora escolar encona a sindicatos y Generalitat

Las centrales convocan a los docentes a unirse a las protestas por los recortes y la consejera de Enseñanza los acusa de "fraudulentos"

Guerra abierta entre los sindicatos y el Departamento de Enseñanza por la reorganización escolar que prepara la Generalitat para el próximo curso con la supresión de la sexta hora escolar. El divorcio, fraguado en las estériles negociaciones de las últimas semanas, se concretó ayer con el llamamiento de las centrales sindicales a que los docentes se unan a las protestas contra los recortes del Gobierno catalán en los servicios públicos. Los sindicatos interpretan la modificación horaria como una artimaña mediante la cual la Generalitat aplicará, sin nombrarlo, un tijeretazo en el ámbito educativo para despedir a 3.500 docentes. Por ello cortaron la Via Augusta durante unos 15 minutos a su salida de la reunión con la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, y convocaron movilizaciones para cada miércoles en todos los centros escolares de Cataluña. Rigau, por su parte, reaccionó convocando una roda de prensa para denunciar el mensaje "fraudulento" de los sindicatos por tergiversar el modelo del Gobierno catalán y defendió que el nuevo horario escolar "no comportará ningún despido".

El nuevo acuerdo que Enseñanza aprobó sin el consenso sindical admite ambas interpretaciones: la Generalitat suprimirá la sexta hora diaria que las escuelas públicas empleaban para reforzar conocimientos y el número de docentes que requiere cada línea escolar será menor. Unos denominan recorte a esta reducción y otros la achacan a una mera reorganización: cada centro perderá una media de 1,5 profesores por línea escolar (cada línea incluye nueve aulas, una por cada grupo de tres a 12 años). Las escuelas con una sola línea, por ejemplo, pasarán de disponer de 16,5 profesores a solo 15, pero estos deberán realizar 24 horas docentes a la semana, una más que en la actualidad. "El precio por hora docente era excesivamente caro", señaló Rigau.

Fue el mismo dato que denunciaron los sindicatos por la mañana y que Enseñanza defendió por la tarde. Las centrales advierten de que esta reducción atenta contra la calidad de la enseñanza, mientras que la Generalitat considera que, al invertir mejor las horas de cada docente, la medida ofrece más recursos para luchar contra el fracaso escolar, y prevé equilibrar el menor número de docentes redistribuyendo territorialmente a cerca de 6.000 interinos. "La calidad no puede medirse solo por las horas que un alumno pasa en el centro", señaló Rigau. "Es un verdadero recorte. El próximo año las plantillas de los centros públicos serán muy inferiores a las de este curso", contrapuso la portavoz del sindicato USTEC, Rosa Cañadell. Las centrales recordaron que el desajuste se exacerbará por el aumento de unos 15.000 alumnos que las escuelas catalanas registrarán el próximo curso. "Es un recorte encubierto", coincidió Ángel García, de CC OO.

Ambos advirtieron de que esta es solo una más en la lista de batallas sindicales para evitar la precariedad laboral que amenaza el ámbito escolar. Al traspaso que prepara Enseñanza de docentes de primaria a secundaria para equilibrar el aumento de alumnos en la ESO, medida que requiere un decreto estatal y que los sindicatos pretenden denunciar, le sigue el incierto ajuste presupuestario. Enseñanza todavía desconoce el alcance del recorte, pero ya trabaja en distintos frentes para "gestionar la austeridad", señaló Rigau.

Prueba útil en primaria, pospuesta en secundaria

Los 71.387 alumnos que cursan sexto de primaria en Cataluña empezaron ayer la primera de las dos jornadas de exámenes que implantó el tripartito para obtener datos de los conocimientos de los estudiantes al finalizar este ciclo escolar. Las pruebas, que se celebran por tercera ocasión, no tienen efecto en la evaluación, pero incluyen este año una novedad: junto a la nota obtenida, los centros y los padres recibirán un informe detallado sobre la habilidad de cada alumno en distintas materias, como comprensión de texto, conocimiento de las normas ortográficas y habilidad en cálculo.

"Proporcionará información muy útil para que los padres y cada centro escolar pueda actuar en los aspectos donde los estudiantes muestren más necesidades de aprendizaje", subrayó la consejera, quien defendió la utilidad de este tipo de evaluaciones para detectar y combatir el fracaso escolar.

Sin embargo, lo mismo no vale para secundaria: el pasado febrero, la propia Rigau suspendió la prueba equivalente para los alumnos que cursan el último curso de secundaria, "al menos" hasta el próximo curso. La decisión, que celebraron especialmente los alumnos que debían examinarse solo dos meses después, se tomó para que el examen "sirva más adelante para evaluar las nuevas medidas contra el fracaso escolar", señaló Rigau.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2011

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